Cristobal Soria explica su odio al Real Madrid: "¿Tú has visto lo que hacen ahora, no? Con el VAR y con 50 millones de cámaras..."
El que fuera delegado de campo del Sevilla Fútbol Club y ahora 'showman' televisivo en 'El Chiringuito', desvela de dónde le viene esa fuerta animadversión por el conjunto blanco, asegurando que no es una pose y que es muy real

Cristóbal Soria, junto a Leo Messi.@cristobalsoria
Por todo aficionado del Real Madrid es conocida la animadversión que Cristóbal Soria, colaborador de 'El Chiringuito', tiene hacia el conjunto del Santiago Bernabéu. Es muy habitual verlo en el plató del programa que dirige Josep Pedrerol cargando siempre contra el equipo blanco y sus jugadores, ya sea Vinicius, Mbappé o Bellingham, y mostrándose siempre a favor del rival que juegue contra los madridistas.
Muchos siempre han creído que no se trata más que de un papel guionizado el que lleva a cabo el que también fuera delegado de campo del Sevilla Fútbol Club a comienzos en la primera década de los 2000, sin embargo, según ha desvelado el propio Cristóbal Soria, es algo que ha mamado desde pequeño.
"Es que no me gusta, no me gusta (el Real Madrid)", ha reconocido Soria en una entrevista al podcast 'Los Fulanos'. "A mí me contaba mi padre algunas cosas de lo que se vivía en los años cuando las televisiones eran en blanco y negro, cuando jugaba el Real Madrid. Y ahora todavía me lo dice, ¿tú has visto lo que hacen ahora, no? Con el VAR y con 50 millones de cámaras, ¿y cómo te cambian la versión de los hechos, no?", ha explicado el colaborador.
"Y yo le digo 'pues sí', y me dice pues imagínate lo que hacían hace 50 años cuando había dos cámaras en todo el campo o cuando no había ni cámaras y te contaban que le habían pitado un penalti al Real Madrid en el minuto 75 y que había ganado el partido 1-0 de penalti. Tú lo lees y te lo cuentan, y te lo tienes que tragar porque te lo tienes que tragar", ha añadido uno de las caras más conocidas de la noche televisiva futbolera.
Cristóbal Soria, de la banda a la televisión
Cristóbal Soria ha construido una de las trayectorias más singulares del panorama futbolístico español. Antes de convertirse en uno de los rostros más reconocibles de las tertulias deportivas, pasó buena parte de su carrera vinculado al fútbol desde dentro, primero como árbitro asistente y posteriormente como delegado de campo.
Sus primeros pasos estuvieron ligados al arbitraje. Durante alrededor de 14 años ejerció como árbitro asistente en Segunda División B, una etapa que le permitió conocer de primera mano los entresijos de la competición y el funcionamiento del fútbol profesional. Fue precisamente durante esos años cuando coincidió con Joaquín Caparrós, una figura clave en su posterior trayectoria.
Con la llegada de Caparrós al Recreativo de Huelva, Soria dio el salto a los despachos y comenzó a trabajar como delegado. Poco después, su camino se cruzaría de nuevo con el técnico utrerano en el Sevilla FC. Allí desempeñó durante aproximadamente once años el cargo de delegado de campo, entre 2000 y 2011, coincidiendo además con una de las etapas más importantes de la historia reciente del club hispalense.
Su salto a los platós de fútbol
Su salida del Sevilla marcó un punto de inflexión. Soria encontró en los medios de comunicación un nuevo terreno de juego y comenzó a hacerse un hueco en diferentes programas deportivos. Pasó por espacios como Futboleros, Tiki-Taka y La Goleada, antes de incorporarse en 2014 a El Chiringuito de Jugones, el programa presentado por Josep Pedrerol.

Fue allí donde su figura adquirió una dimensión nacional. Su carácter vehemente, su facilidad para entrar en la polémica y su defensa apasionada de sus colores convirtieron a Soria en uno de los tertulianos más reconocibles de la televisión deportiva. Sus intervenciones, enfrentamientos y celebraciones pasaron a formar parte del espectáculo televisivo que rodea al fútbol.
Con el paso de los años, su actividad se ha extendido también a otros formatos de entretenimiento y actualidad. Su presencia en programas como Pasapalabra o Vamos a ver refleja una evolución que va más allá de la tertulia futbolística.