Por qué Oyarzabal nunca dejó la universidad
El capitán de la Real Sociedad, autor de dos goles ante Arabia Saudí en el Mundial 2026, compaginó Administración de Empresas con su despegue futbolístico sin dejar nunca los estudios

Oyarzabal, celebrando uno de los goles ante Arabia SaudíImago
Mikel Oyarzabal (29 años) llega a este Mundial 2026 por la puerta grande: dos goles y una asistencia ante Arabia Saudí este pasado 21 de junio en Atlanta, uniéndose a David Villa, Fernando Morientes y Emilio Butragueño como los únicos españoles que han marcado un doblete en un partido de Copa del Mundo. Capitán de la Real Sociedad y único club en el que ha jugado en su carrera, el de Eibar llega a esta cita con una historia personal menos conocida: terminó la carrera de Administración de Empresas sin dejar los estudios en ningún momento, ni siquiera cuando ya debutaba con el primer equipo.
Lo explicó él propio internacional español en una entrevista con El Correo hace un par de años, en la que también habló de cómo vivía entonces. “Cuando empecé todavía no había debutado con el primer equipo. Justo el año que empiezo voy de pretemporada, pero no sabía lo que iba a ser de mí”, dijo.
La carrera que empezó sin red de seguridad
"No sabía lo que iba a ser de mí". Ese es el pensamiento que marcó la carrera de Oyarzabal, tanto dentro como fuera de los terrenos de juego. Aquel debut llegó el 25 de octubre de 2015, de la mano de David Moyes, en una victoria por 4-0 ante el Levante. Hasta entonces no había promesa de minutos ni contrato asegurado: "Tenía claro que quería hacer eso porque me gustaba y creía que era lo que me iba a valer en un futuro".Compaginar ambas cosas, ya con ficha profesional, le llevó a una decisión poco habitual para un jugador de Primera: compartir piso de estudiantes. "Sí, con tres de la cuadrilla. Eran tres amigos que estudiaban lo mismo que yo", contaba. "Para mí era muy positivo porque me ayudaban muchísimo con las cosas que yo no podía hacer en la universidad. Obviamente, hacíamos vidas distintas, pero fueron dos años muy buenos y de los que tengo un gran recuerdo".

Mikel Oyarzabal, un caso poco habitual en las canteras de Primera
La mayoría de jugadores que firman su primer contrato profesional antes de los 20 años dejan cualquier formación reglada en ese mismo momento: los horarios de pretemporada y los desplazamientos hacen difícil asistir a clase con regularidad. Oyarzabal terminó Administración de Empresas en su formato presencial no a distancia, mientras ya jugaba en Primera, algo que entre los canteranos que debutan tan jóvenes sigue siendo la excepción más que la norma.Compaginar exámenes con concentraciones y viajes no es sencillo en ninguna carrera, y menos en una con tantas horas de clase presencial como Empresariales. Que lo terminara sin pedir una adaptación especial ni cambiar a una modalidad a distancia es el dato que más distingue su caso de otros futbolistas que sí han combinado fútbol y estudios, normalmente en formatos pensados específicamente para deportistas de alto rendimiento.
Referente para otros, la prioridad de Oyarzabal es su hijo
Con los años, Oyarzabal se ha convertido en un espejo para muchos chavales que sueñan con su carrera. Lo asume como "una responsabilidad, pero la llevo bien. Si te han dado ese papel es porque te ven bien. Si los niños me ven como un ejemplo para mí es muy bonito y voy a seguir intentando serlo".Lo de casa pesa más. Ser padre, dice, "es muy difícil de explicar. Ahora la única preocupación es él, si está bien, si le pasa algo. En el terreno de juego te olvidas, pero en cuanto sales de ahí es otra cosa". La distancia de las convocatorias internacionales es lo que más le cuesta: "Cuando tienen tan poco tiempo y en tan poco tiempo cambian tanto, es lo más duro de estar lejos de casa, pero por suerte tanto él como mi pareja han podido venir a verme".
Su mujer, médico residente en Pamplona tras terminar el MIR, cierra el círculo de esa vida fuera del fútbol que él mismo reivindica: "Ha terminado el MIR y hace de residente en un hospital. Está en rehabilitación". Verla lidiar con problemas que nada tienen que ver con el césped, admite, le sirve de contrapeso: "A medida que te haces mayor vas viendo que a la gente le van pasando cosas, y tú mismo relativizas. Es como lo del niño: a todo le das menos importancia, y realmente lo que importa es él".
De aquel debut sin garantías al doblete de Atlanta han pasado casi once años. La entrevista con El Correo sigue siendo la referencia cuando se habla de su etapa universitaria, precisamente porque desde entonces apenas ha vuelto a hablar del tema en público. Ahora mismo está escribiendo páginas nuevas con la Selección en el Mundial.