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Samir Nasri, acorralado por el fisco francés: 212 pedidos de comida a domicilio destapan un presunto fraude

El exfutbolista del Sevilla FC está siendo investigado por la Dirección General de Finanzas Públicas de Francia por evasión de impuestos, aunque declaraba vivir en Dubái, los cientos de encargos de comida entregados en París han delatado su verdadera residencia, provocando embargos preventivos y multas millonarias

Carlos GilCarlos Gil 6 min lecturaSin comentarios

La tranquilidad del retiro deportivo se ha esfumado por completo para Samir Nasri, el que fuera uno de los centrocampistas más talentosos de Europa, que decidió colgar las botas de forma definitiva en el año 2021, ya no es noticia por su fútbol, sino por un escándalo judicial y financiero. Las autoridades tributarias francesas han puesto en marcha una exhaustiva investigación por presunta evasión fiscal, destapando lo que parece ser una compleja estrategia para evitar el pago de tributos en su país natal refugiándose en los Emiratos Árabes

El exjugador del Sevilla FC tenía fijada oficialmente su residencia en Dubái, un destino habitual para las grandes fortunas debido a sus políticas de impuestos mínimos. Sin embargo, su plan maestro se ha venido abajo por un detalle tan mundano como pedir la cena. Según ha revelado el prestigioso diario galo Les Échos, el fisco francés ha utilizado como prueba principal los 212 encargos de comida a domicilio que Nasri realizó a través de la conocida plataforma Deliveroo. La clave del caso es que todos estos pedidos fueron entregados a su nombre en un domicilio exclusivo a la capital parisina a lo largo del año 2022, evidenciando de forma rutinaria que su vida real transcurría en territorio galo.

La televisión y los vuelos terminan de hundir su coartada

El rastro incesante de los repartidores de comida rápida fue el detonante que llevó a los inspectores de finanzas a indagar aún más en el día a día del ex del Manchester City y el Arsenal. Al tirar del hilo, la administración tributarias puso el foco en sus actuales compromisos profesionales, descubriendo que el exfutbolista mantenía vigente un contrato de trabajo como comentarista en Canal+ Francia. Las exigencias de este acuerdo laboral le obligaban a grabar de manera presencial entre 40 y 45 programas de televisión entre septiembre de 2021 y junio de 2022, una agenda continua que hacía imposible mantener una residencia real en Oriente Medio.

Para blindar la acusación, las autoridades fiscales no se conformaron con los recibos de la comida rápida y los horarios televisivos, sino que acudieron a las aerolíneas para auditar sus movimientos internacionales. El recuento de sus billetes de avión ha resultado ser una prueba lapidaria: los datos oficiales demuestran que Nasri pasó entre 126 y 208 días en Francia entre los años 2021 y 2023. En contraste, durante ese mismo periodo de tiempo, sus estancias en el país emiratí apenas sumaron entre 42 y 124 días. Las matemáticas confirman sin tapujos que su centro de intereses vitales estaba afincado en Europa.

Ante el abrumador peso de estas evidencias, el Tesoro público francés ha decidido no correr riesgos y actuar con la máxima dureza. Mientras la gran revisión fiscal sigue su curso, la Justicia gala ha ordenado de forma cautelar el embargo de una de las propiedades inmobiliarias del exfutbolista en París, además de congelar varias cuentas bancarias vinculadas a él en la prestigiosa entidad Edmond de Rothschild.

Una posible factura de más de cinco millones de euros

A pesar de que el cerco de la Dirección General de Finanzas Públicas se estrecha en torno a su figura, Samir Nasri ha negado todos los cargos de evasión de capitales y ya ha presentado los recursos correspondientes para intentar liberar sus bienes requisados. El que fuera estrella del Olympique de Marsella defiende fervientemente su inocencia, pero el Estado francés tiene muy claros los números que el exjugador debe restituir a las arcas públicas.

Si los tribunales acaban dando la razón al fisco y se confirma su culpabilidad en la trama, el exfutbolista tendrá que enfrentarse a una sanción que amenaza con dinamitar su patrimonio. Las estimaciones oficiales apuntan a que Nasri podría tener que desembolsar hasta 5,51 millones de euros. Este enorme montante se desglosa en 5,25 millones correspondientes a los impuestos directos no abonados durante el trienio comprendido entre 2020 y 2022, a lo que habría que sumar una penalización extra de 82.000 euros en concepto de tributos atrasados sobre su patrimonio inmobiliario correspondientes al periodo 2015-2019.

El capricho de pedir a través de Deliveroo ha acabado siendo la chispa de un incendio fiscal sin precedentes. El que en su día fue aclamado en el Ramón Sánchez Pizjuán, ahora deberá librar su partido más difícil ante los tribunales de Francia, intentando justificar ante el juez cómo alguien que supuestamente vivía a tiempo completo en Dubái recibía cientos de cenas calientes en su lujoso piso de París.

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