Los Knicks vuelven a latir: Jalen Brunson y la gloriosa hora de 'elegir' entre Pat Ewing y Walt Frazier
La franquicia de Madison Square Garden vive su mejor momento en décadas al haber alcanzado las Finales de la NBA por primera vez desde el año 1999, habiendo pasado más de medio siglo desde el último anillo conquistado

Jalen Brunson, disputando un partido con los New York Knicks.IMAGO
Hay quien desconocía por completo que esto podía pasar, y no se le puede culpar. La gran noticia del año en clave baloncesto es que los New York Knicks se han colado en las Finales de la NBA, algo que si tienes unos 20 años nunca habrás vivido, que si vas por los 30 no podrás recordar y que si ya eres un nostálgico de 40 'tacos' –como quien os habla– te manda de corazón a ese año 1999 en el que los de Madison Square Garden, con Pat Ewing y compañía, se quedaron a un paso de la gloria; esa misma que ahora tiene a mano –qué fácil es decirlo– un Jalen Brunson que, como base que es, los 'knickerbockers' esperan que emule a una leyenda de anillo como Walt Frazier.
Así están las cosas en la Meca del baloncesto. Tras una continua línea de sinsabores que ha acompañado a los neoyorquinos durante todo el siglo XXI, la cual no pudo ser esquivada ni por un Hall of Fame como Carmelo Anthony, los Knicks vuelven a latir, pero ni mucho ha sido de un día para otro.
Jalen Brunson, el alma del equipo
Los ahora dirigidos desde la banda por Mike Brown han hecho clic en los presentes playoffs –van 11 triunfos consecutivos–, pero la verdadera construcción de este conjunto que tiene una oportunidad muy real de ser campeón data del año 2022, momento en el en la Gran Manzana no dudaron a la hora de lanzarse en la agencia libre por quien hoy es su jugador franquicia: Jalen Brunson.
"Siempre fuiste parte de esta familia. La gente simplemente disfruta a tu lado, Jalen. Eres un líder nato y naciste para jugar al baloncesto, para jugar en los Knicks". Con esas palabras se expresaba Ewing sobre Brunson allá por 2024, cuando fue nombrado capitán de los Knicks, dejando claro no solo su parecer, sino el de toda una ciudad que ha abrazado no solo su talento, sino su dureza sobre la cancha, algo que siempre ha definido a una franquicia que es todo corazón.
Porque en 29 franquicias es solo baloncesto, pero en 'la ciudad que nunca duerme' es simple y pura cultura, esa que exhibe con aire añejo Spike Lee con sus vistosas vestimentas, y que muchos piensan que heredará una nueva estrella como Timothée Chalamet. Ambos fijos en el Madison. Ambos vibrando con un Brunson que vive alejado de los focos que iluminan a otros grandes del momento como Nikola Jokic o Victor Wembanyama, pero que cuando se trata de ganar no expone solo su cuerpo, sino su alma.
De la presión al convencimiento
Podemos decir sin miedo a que nadie nos replique que los Knicks que hoy vemos –y disfrutamos– mucho tienen que ver con el trabajo de Tom Thibodeau. Él devolvió el orgullo al equipo, pero incluso en esas había miedo al fracaso. Esa es la realidad de un equipo que no está hecho para cualquiera y que por momentos se convirtió en una trituradora de jugadores y entrenadores.

Visto que con Thibs se estaban quedando cortos, la gerencia le dio salida para conquistar a Mike Brown. ¿El motivo? Entender que tenían los mimbres para ganar, pero no así la dirección idónea para ello. Han acertado de pleno. Si hasta el curso pasado los Knicks de playoffs eran un equipo abocado a que cada partido supusiese casi el 'fin del mundo', ahora no solo ganan con solvencia, sino que se divierten. Exacto, han roto todo temor para alcanzar un nivel de convencimiento que no entiende de dudas ni de obstáculos insalvables.
Porque con Thibs defendían, pero es que ahora además son el mejor ataque de la postemporada. Siempre se ha dicho que los números no engañan, y en esta caso hablamos de que tienen tanto el mejor rating ofensivo con 124,1 puntos por cada 100 posesiones, como el mejor defensivo al encajar solo 104,4 puntos por cada 100 posesiones.
Como en 1999, la dureza manda
Si algo define a los Knicks, y no solo a los actuales de los Brunson, Towns, Hart o Bridges, es su pasión. Más allá de tener una plantilla realmente profunda y equilibrada, el equipo que se ha plantado en las Finales por primera vez en 27 años no ahorra lo más mínimo a nivel físico. Juegan bien, pero es que además tienen esa dureza que ya disfrutamos en sus anteriores batallas por el anillo.

En 1999, en su último viaje a las Finales, uno que además tuvo kilos de épica al terminar octavo de la Conferencia Este para pelear por el anillo contra los San Antonio Spurs, los del Madison fueron símbolo del baloncesto físico de finales de los 90: defensa, rebote y partidos de baja anotación alrededor de Patrick Ewing, Latrell Sprewell, Allan Houston y Larry Johnson. Obviamente el estilo de juego del presente es muy diferente, pero esa filosofía de dejar hasta la última gota de sudor sobre el parqué sigue intacta.
Una conquista con la firma de Walt Frazier
Tener a Pat Ewing como referente son palabras mayores, pero en su caso nunca llegó a conseguir un campeonato –también perdió las Finales de 1994 ante los Hosuton Rockets–, algo que sí hicieron (y por última vez) los Knicks de la temporada 1972-73, unos que estaban liderados por Walt Frazier y que apabullaron a Los Angeles Lakers por 4-1. Fue la última vez que la Gran Manzana explotó de júbilo, algo que ahora quieren repetir de la mano de Jalen Brunson.
El All-Star de 29 años tiene una misión, incluso en las derrotas más duras ha asegurado que nada cambiaba, que su foco seguía estando puesto en ser campeón. Ya ha hecho historia llevando a los Knicks a las Finales, pero ahora llega la gloriosa hora de 'elegir' entre Pat Ewing y Walt Frazier, entre ser historia en el Madison o simplemente convertirse en inmortal.