El derbi de las peinetas

José Manuel Cano
Nosa Igiebor empata el derbi en el minuto 89 y Heliópolis revienta de alegría. Una auténtica explosión. Sin embargo, el alborozo de este precioso instante para el beticismo se ensucia rápidamente con dos gestos de lo más indecorosos. Curioso que sean dos personas tan distintas las que reproduzcan el mismo feo ademán en una celebración de un gol, un hecho que debe ser motivo de festejo, no de aspaviento. Curioso también que los destinatarios de las famosas peinetas sean dos grupos opuestos. Por un lado, Pepe Mel, que dirá lo que quiera y le honra el haber pedido perdón públicamente (aunque tarde), pero no podrá negar que su gesto es de lo más explícito y, aunque haya matizado que no iba dirigido ni al Sevilla ni al sevillismo, resulta cuanto menos llamativo que su peineta apuntase en clara dirección ascendente a la zona del campo donde se encontraba la afición nervionense.
Aún así, esto es lo de menos. No importa el destinatario -si es que realmente lo hay-, el tema es que no viene a cuento. Patinó. ¿Para qué sirve eso de levantar el dedito? Absolutamente para nada. Dicen que el entrenador del Betis está muy quemado por temas personales y que por eso reaccionó así. Pero Pepe no es nuevo en esto. Sabía perfectamente el míster que tendría una cámara siguiendo todos sus movimientos durante el partido, por lo que una peineta en el momento álgido del 3-3... por mucho que se lo pidiese el cuerpo él ya sabía que después se vería obligado a dar explicaciones. No obstante, algo me dice que Mel se quedó a gusto. "Para el que iba ya lo sabe", comentó en sala de prensa.
Pero si grosero fue lo de Mel, se quedó corto en la comparación con Nosa. El nigeriano se fue directo a la grada tras marcar vomitando palabras de rabia contra los propios aficionados béticos. Y si Mel hizo una peineta, Igiebor le imitó, pero a doble mano. Contundente. En la defensa de este futbolista algunos argumentan que se ha sido muy injusto con él tras retrasarse en su regreso de la Copa de África, que necesita adaptación y que tiene mucho fútbol guardado aún. Y no lo pongo en duda. Ahora bien, Nosa demuestra que no está del todo centrado cuando celebra un gol de tamaña importancia intentando ofender a los seguidores de su propio equipo. No tiene excusa.
Aún así, esto es lo de menos. No importa el destinatario -si es que realmente lo hay-, el tema es que no viene a cuento. Patinó. ¿Para qué sirve eso de levantar el dedito? Absolutamente para nada. Dicen que el entrenador del Betis está muy quemado por temas personales y que por eso reaccionó así. Pero Pepe no es nuevo en esto. Sabía perfectamente el míster que tendría una cámara siguiendo todos sus movimientos durante el partido, por lo que una peineta en el momento álgido del 3-3... por mucho que se lo pidiese el cuerpo él ya sabía que después se vería obligado a dar explicaciones. No obstante, algo me dice que Mel se quedó a gusto. "Para el que iba ya lo sabe", comentó en sala de prensa.
Pero si grosero fue lo de Mel, se quedó corto en la comparación con Nosa. El nigeriano se fue directo a la grada tras marcar vomitando palabras de rabia contra los propios aficionados béticos. Y si Mel hizo una peineta, Igiebor le imitó, pero a doble mano. Contundente. En la defensa de este futbolista algunos argumentan que se ha sido muy injusto con él tras retrasarse en su regreso de la Copa de África, que necesita adaptación y que tiene mucho fútbol guardado aún. Y no lo pongo en duda. Ahora bien, Nosa demuestra que no está del todo centrado cuando celebra un gol de tamaña importancia intentando ofender a los seguidores de su propio equipo. No tiene excusa.