La 'cápsula' de William

La 'cápsula' de William
- Carlos del Barco / Efe
Estadio DeportivoEstadio Deportivo 6 min lectura
El portugués William Carvalho ha elevado a la categoría de arte mayor el fútbol de plazoleta cuando se marcó 'una cacha' de las buenas, de las que sirven, de las que hacen trabajar más a los que hacen resúmenes de lo mejor del año, que no paran de fijarse en las cosas que hace el luandés desde que anunció 'urbi et orbe' que estaba en 'modo cápsula'.

'Joga fácil' (William José), 'Qué bueno eres' (Miranda) o 'qué locura de cápsula' (el propio Betis) han sido algunos de los elogios que el medio portugués acaparó tras su obra maestra en el segundo gol bético al Rayo Vallecano (1-2) en la ida de las semifinales de Copa del Rey.

Fue recibir el balón de Cristian Tello en el borde del área, encarar a Alejandro Catena y romperse esa cápsula a la que siempre se refiere el mediocampista de Luanda para definir su estado de ánimo de aislamiento y concentración cuando muchos 'impíos' lo colocaban ya fuera de la 'fe' verdiblanca y se rebeló.

Una cacha que pide sotana, como siempre se ha dicho en los campos de tierra del sur, no un gesto inane, sino un 'mosto' para irse, dejar sentado al otro, encarar, romperse la capsulita y marcarse uno de esos goles a la altura de los mejores, aunque el castellano severo y algebraico de Manuel Pellegrini los encuadre en "rendimientos individuales".

En estos rendimientos estaban también el partidazo que se marcó, de espaldas, bajando la pelota, presionando la salida del balón y en otro garabato que acabó en gol el 'Panda', Borja Iglesias, quien calificó lo de William Carvalho como "un escándalo", aunque para los que lo ven desde fuera, porque sus compañeros tienen "la suerte de verlo mucho porque lo hace en los entrenamientos".

Como mantienen los 'enfermos' del fútbol, se juega como se entrena o, como mantenía Juan Belmonte, se torea como se es o, como puede colegirse del axioma, también como se está, como William Carvalho desde que, cuando muchos querían que hiciera una buena Eurocopa para que el Betis hiciera caja, decidió rebelarse, encapsularse, afinarse y responder a la confianza depositada en él por Pellegrini.

El técnico de Santiago fue de los que se opuso a que William saliera del Betis por considerar que con él, el Betis era mejor equipo, predicar con el ejemplo y darle los galones del equipo, liberándole de corsés defensivos y dejándolo hacer de mediocampo hacia adelante, con el escudo defensivo del argentino Guido Rodríguez.

Ahí es donde ha explotada la cápsula en la que dijo estar a base ofrecerse, pedir la pelota, pegársela a la bota, no perderla, protegerla, dársela al que está vestido como él, desbordar, ponerla, llegar y luego hacer cosas como las que en la noche de ayer se dedicó a desplegar en Vallecas, como ya hizo en Anoeta ante la Real Sociedad.

William Carvalho, quien llegó al Betis en el verano de 2018 procedente del Sporting de Lisboa, lleva jugados en la presente temporada treinta partidos en los que su repertorio ha ganado muchísimos enteros al enfibrar y afinar su 1,87 metros de estatura y ganar con ello velocidad desde su aparente y engañoso fútbol de gasóil que no es tal.

El '14' bético está en plenitud física a sus 29 años desde que se puso en ese 'modo cápsula' que le ha permitido ser, en asociación con gente como Nabil Fekir, Sergio Canales, Juanmi Jiménez o Borja Iglesias, de los jugadores que en 'modo fútbol' de siempre, es de los que devuelven el precio de la entrada.

Internacional con Portugal, con la que ganó la Eurocopa de 2016 y jugó los mundiales de Brasil 2014 y Rusia 2018, el mediocampista angoleño llegó al Betis para suplir la salida de Fabián Ruiz al Nápoles italiano a cambio de los dieciséis millones de euros más cuatro en variables que el club verdiblanco pagó por el 75% de los derechos del jugador.

William Carvalho se formó en la cantera del Sporting de Lisboa, debutó como profesional en 2011 con sólo 18 años y, tras sendas cesiones al Fátima en 2011 y al Círculo de Brujas durante un año y medio, regresó a los 'leones' en la temporada 2013-14 y se convirtió en un pilar básico del Sporting, en el que fue titular indiscutible hasta su fichaje por el Betis