Setién confiesa su tensa relación con Eder Sarabia: "Con él discutía cantidad de veces, pero llegaba un momento que había que decirle: 'Eder, se acabó, hasta aquí, ya está'"
El técnico cántabro reconoce que "discutía" con su segundo entrenador "porque le permitía discutir", aunque su relación nunca fue mala: "Algún día serás entrenador y tendrás que aceptar cosas que no te gusten, por mucho que creas tú, pero esto nos ha pasado a todos"

Setien y Eder Sarabia.Imago
Eder Sarabia se ha tomado un respiro. El técnico vizcaíno dejó el Elche el pasado mes de mayo, tan sólo unos días después de certificar la permanencia en Primera división, y desde entonces no ha vuelto a sentarse en un banquillo. Este verano ha ejercido como comentarista del Mundial, donde se le escapó un fichaje frustrado del Betis, y el pasado mes de septiembre acudió a la reunión de entrenadores de la RFEF en Las Rozas junto a otros técnicos en paro.
Entre ellos, Quique Setién, el hombre con el que Sarabia compartió banquillo en Las Palmas, en el Betis y en el Barcelona. El cántabro ha vuelto a hablar de él durante su larga conversación con el pódcast canario 'Quien Marca Gana', y lo ha hecho sin esquivar el episodio más incómodo que vivieron juntos: el del Clásico del Santiago Bernabéu.
Eder Sarabia y aquel Clásico del Santiago Bernabéu
Fue el 1 de marzo de 2020. El Real Madrid ganó al Barcelona de Setién por 2-0 y le arrebató el liderato de LaLiga, pero lo que más dio que hablar en los días siguientes no fue el resultado. Las cámaras de Movistar captaron al entonces segundo entrenador azulgrana, Eder Sarabia, gesticulando y lanzando duros reproches contra varios futbolistas desde el banquillo, con Antoine Griezmann entre los señalados. Las imágenes, con lectura labial incluida, dieron la vuelta a España.
Seis años después, Setién no se esconde y ha hablado sobre ello. "Es verdad que a veces la inexperiencia y el carácter te llevan a situaciones que no puedes controlar y que no te das cuenta dónde estás", explica el técnico, que llegó a pedir disculpas públicamente por las formas de su ayudante en aquellos días. "Aquella situación fue complicada, se resolvió, pero siempre quedan cosas, evidentemente", añade.
Una frase que, en cualquier caso, dice mucho de lo que fue aquel vestuario. Y es que el Barça de Setién nunca terminó de conectar con su cuerpo técnico. Pocos meses después, en junio, las imágenes de Messi dándole la espalda a Sarabia durante una pausa de hidratación en Balaídos volvieron a poner el foco sobre el ayudante del santanderino. El propio Sarabia llegaría a reconocer tiempo después que con Messi "la química no fue la deseada".

"Eder, se acabó, hasta aquí, ya está"
La relación entre Quique Setién y Eder Sarabia nunca fue la de un superior y un subordinado al uso. Setién reconoce que las discusiones con Sarabia eran algo habitual en su día a día, y que él mismo las alimentaba. "Yo con él discutía cantidad de veces y discutía porque le permitía discutir, pero llegaba un momento que había que decirle: 'Eder, se acabó, hasta aquí, ya está'", relata.
No era una cuestión de imponerse por imponerse. El cántabro, quien ya había pasado por muchos banquillos antes de llegar a Las Palmas, trataba de prepararle para lo que vendría después, cuando Sarabia tuviera su propio equipo. "Algún día serás entrenador y tendrás que aceptar cosas que no te gusten, por mucho que creas tú, pero esto nos ha pasado a todos", recuerda que le decía.
Una lección que Sarabia, a buen seguro, ha tenido que aplicar más de una vez en su carrera en solitario. Primero en el FC Andorra, al que dirigió desde enero de 2021 hasta marzo de 2024, y después en el Elche, con el que logró el ascenso a Primera en 2025 y la permanencia la pasada temporada.
Setién conoce a Sarabia desde que era un niño
Lo que pocos saben es que la historia entre ambos viene de mucho antes. Setién y Manu Sarabia, padre de Eder, fueron compañeros en el Logroñés, y aquel niño ya se dejaba ver por los entrenamientos. "Yo le conocía desde que era un crío, desde que su padre, cuando jugábamos en el Logroñés juntos, le llevaba allí a Logroño y veía los entrenamientos. Era un crío de 12 años o de 10", cuenta Setién.
Años más tarde, mientras el cántabro entrenaba al CD Lugo, aquel crío ya le escribía para hablar de fútbol. "Me mandaba correos que los tenía que leer y, claro, tú le ves las cosas que te dice y hay cosas que sí y hay otras cosas en las que no estás de acuerdo. Y muchas veces acabábamos discutiendo", explica el técnico. Una relación que acabó cristalizando en octubre de 2015, cuando ambos aterrizaron juntos en Las Palmas con el equipo insular en apuros.

Eder Sarabia, mucho más que un segundo entrenador
Por eso Setién se resiste a que el mérito de aquellos años se lo lleve sólo él. "Se le atribuye todo al primer entrenador, pero en este caso Eder Sarabia tenía un papel muy protagonista en el día a día con nosotros", resalta el santanderino, quien valora tener al lado a alguien "que entiende el juego" y que piensa como él, "pero que igual no ves todo".
"Él llegó con muchísima energía. Él tenía un conocimiento que yo ya sabía, que por eso estaba allí", apunta Setién. De ahí que, pese a los roces, el balance sea positivo para ambos: "Igual que él supongo que aprendió muchas cosas de mí, yo también aprendí de él".
Sarabia, a la espera de su próximo banquillo
Hoy, ambos están en la misma situación: sin equipo y a la espera de una oportunidad. En el caso de Sarabia, por decisión propia. El vizcaíno se despidió del Elche el 27 de mayo con un año más de contrato, habiendo dejado claro que necesitaba parar. "Vinimos con un sueño y se ha cumplido", dijo entonces un Sarabia que también explicó que "esta profesión es muy exigente" y que se desatienden "otras cosas, tu familia y tus hijos".
"La idea es parar unos meses, pero sin presión", apostilló en su despedida el exentrenador franjiverde, cuyo nombre volverá, lógicamente, a sonar en cuanto el mercado de entrenadores comience a moverse. Setién, mientras tanto, ya ha dejado claro lo que piensa de él.