El fútbol femenino, ante el desafío del reloj biológico
Mientras las carreras de las futbolistas se alargan, su reloj biológico sigue avanzando. La iniciativa de la RFEF para facilitar la congelación de óvulos abre un debate sobre maternidad y deporte. Marta Perarnau, presidenta de FUTPRO, Azucena Zapata, ginecóloga especialista en reproducción asistida e Irene Sánchez Albert, medica especializada en deporte, analizan sus retos y posibilidades

Selección Española de fútbol femeninoIMAGO
Hay un reloj que no se detiene cuando empieza un partido. Tampoco entiende de prórrogas, lesiones ni temporadas. Es el reloj biológico de las futbolistas. Mientras sus carreras deportivas se alargan cada vez más, la fertilidad femenina sigue marcada por unos tiempos que no entienden de calendarios deportivos.
En ese cruce de caminos aparece ahora una nueva herramienta. La Real Federación Española de Fútbol (RFEF) ha puesto sobre la mesa la posibilidad de facilitar a las futbolistas de la selección española la congelación de sus óvulos. Una medida que pretende ampliar sus opciones para decidir cuándo ser madres, pero que también ha abierto un debate incómodo: ¿se está dando libertad a las jugadoras o se les está ofreciendo una solución para que puedan retrasar la maternidad y seguir adaptándose a las exigencias del deporte profesional?
Pero la respuesta es unánime.
Alexia Putellas ha defendido públicamente la iniciativa y la considera un avance para las futbolistas, ya que fue ella quien dijo en una entrevista en El País que la RFEF sufragará este tratamiento a las jugadoras de la selección que lo desearan. La capitana de la selección española ha puesto el foco en una realidad que durante años ha condicionado las carreras de las deportistas: la incompatibilidad entre el momento de máximo rendimiento deportivo y el periodo de mayor fertilidad. Para ella, que las jugadoras tengan esta posibilidad supone ampliar su capacidad de decisión. "Para mí es un avance enorme porque la federación entiende que estás sirviendo a tu país en contra de tu tiempo biológico, que no puedes parar y no puedes ser madre porque necesitas tu cuerpo para trabajar".
Ana Peleteiro, sin embargo, ha planteado la otra cara del debate. La atleta considera insuficiente presentar la congelación de óvulos como una solución feminista si el problema de fondo continúa siendo que las mujeres tengan que retrasar su maternidad para no comprometer su carrera. Su planteamiento apunta directamente al sistema: antes que enseñar a las deportistas a aplazar la maternidad, habría que conseguir que ser madre no suponga un obstáculo para continuar compitiendo. "Si realmente queremos conciliar maternidad y deporte profesional, hablemos de proteger los contratos durante el embarazo, garantizar la reincorporación, de recuperar los tiempos de recuperación y de posparto, facilitar el cuidado de los hijos…", explicó la deportista en sus redes sociales.
Y entre ambas posiciones hay una cuestión fundamental: qué significa realmente congelar los óvulos y qué puede aportar esta técnica a una futbolista.
Una oportunidad, pero no una garantía
Azucena Zapata, ginecóloga especializada en reproducción asistida empieza explicando que la vitrificación de óvulos es una técnica de congelación ultrarrápida que permite conservar los ovocitos femeninos a -196 °C en nitrógeno líquido para usarlos en el futuro. A diferencia de la congelación tradicional, este método evita que se formen cristales de hielo que dañen la célula, lo que mantiene la calidad y la "edad" del óvulo intactas hasta el momento de la descongelación. El objetivo es sencillo: preservar óvulos de una edad más joven para utilizarlos en el futuro si la mujer decide ser madre.
La edad es una de las variables fundamentales. La especialista sitúa entre los 25 y los 30 años una de las etapas más favorables para obtener óvulos de buena calidad y señala que esta comienza a disminuir especialmente a partir de los 35.
Pero hay una advertencia que considera esencial: "Congelar óvulos no garantiza ser madre. Pero la supervivencia de los ovocitos después de la descongelación es muy elevada, cercana al 95%" , según explica, pero que un óvulo sobreviva al proceso no significa que vaya a producirse necesariamente un embarazo ni que este vaya a terminar con el nacimiento de un hijo.
Precisamente por eso, Azucena considera que la iniciativa puede ser especialmente interesante para las deportistas jóvenes. Una futbolista puede preservar sus óvulos durante una etapa en la que su calidad ovocitaria sea mayor y decidir posteriormente si quiere utilizarlos. La clave está en que la decisión siga perteneciendo a ella.
Cuando el cuerpo también acusa el ritmo del fútbol
Pero la fertilidad de una deportista no depende únicamente de su edad. Irene Sánchez Albert, responsable de la Unidad de Medicina del Deporte HPS, pone el foco en un aspecto menos visible del deporte profesional: la disponibilidad energética.
El cuerpo de una deportista necesita energía suficiente para afrontar el entrenamiento y, al mismo tiempo, mantener el funcionamiento normal del organismo. Cuando esa energía no es suficiente, el cuerpo puede empezar a priorizar unas funciones sobre otras y aparecen alteraciones hormonales y menstruales. La consecuencia puede ser la amenorrea, la ausencia de menstruación, o la oligomenorrea, cuando los ciclos se producen con menor frecuencia.
Sánchez Albert señala que hasta un 30% de las deportistas pueden presentar alteraciones hormonales de este tipo asociadas a una baja disponibilidad energética. Pero también introduce un matiz importante: no significa necesariamente que esas alteraciones provoquen una pérdida permanente de fertilidad. En muchos casos pueden ser reversibles si se corrigen las condiciones que las provocan.
El problema está en que hacerlo no siempre resulta sencillo en el deporte de élite. "Hay diferentes metabolismos", explica la especialista. "No todas las mujeres responden de la misma manera a las exigencias físicas. Algunas pueden asumir grandes cargas de entrenamiento sin consecuencias importantes; otras pueden sufrir alteraciones hormonales ante una mayor demanda energética".
Pero, el calendario tampoco ayuda. Partidos, entrenamientos, viajes y presión competitiva convierten el descanso en un bien escaso. Y para una futbolista que se encuentra en el momento más importante de su carrera, detenerse puede tener consecuencias deportivas.
Y aquí aparece el segundo reloj.
¿Y si ser madre significa perder el puesto?
Marta Perarnau, psicóloga y presidenta de FUTPRO, lleva años trabajando precisamente sobre esta cuestión. Para ella, la iniciativa de la RFEF puede ser positiva siempre que se entienda como lo que debe ser: una opción más, nunca una obligación. Recuerda que el sindicato de futbolistas ya ha trabajado para conseguir mecanismos de protección de la maternidad. El convenio colectivo contempla, entre otras medidas, la renovación automática del contrato de una futbolista embarazada en las mismas condiciones cuando así lo desea, además de ayudas relacionadas con la conciliación familiar y profesional. Por eso considera que el debate sobre la vitrificación debe situarse dentro de un contexto más amplio. Ya que para ella "Se ha confundido mucho con la imposición, que creo que es un poco de donde viene el conflicto".
Una futbolista debe poder decidir si quiere congelar sus óvulos. Pero también debe poder decidir cuándo ser madre durante su carrera sin sentir que está poniendo en peligro su futuro profesional. La diferencia parece pequeña, pero cambia por completo el significado de la iniciativa. Porque la misma herramienta puede representar libertad para una jugadora y presión para otra.
Para una futbolista que no quiere ser madre todavía, congelar sus óvulos puede suponer tranquilidad. Para otra que sí quiere serlo, pero teme perder su puesto, podría convertirse en la sensación de que existe una alternativa que le permite continuar jugando: retrasar la maternidad. Y ese es precisamente uno de los riesgos que señala Sánchez Albert. "Si una institución, un entrenador o un club transmite a una deportista que congelar sus óvulos es la solución para que pueda continuar compitiendo, la elección deja de ser completamente libre".
El problema no termina cuando nace el bebé
Para Perarnau, además, la conversación sobre maternidad en el fútbol está demasiado centrada en el momento previo al embarazo. La verdadera asignatura pendiente está después.
"Nos falta estudiar cómo vuelven las futbolistas a competir después de ser madres", explica. "No existen todavía suficientes investigaciones específicas sobre futbolistas que permitan establecer protocolos adecuados para su reincorporación". Y ahí aparece uno de los mayores miedos de las jugadoras: volver y no recuperar el nivel que tenían antes.
El ejemplo de Marta Corredera es especialmente significativo. La exinternacional española se quedó embarazada durante su carrera y posteriormente explicó las dificultades que encontró para regresar al fútbol al máximo nivel. Cuando quiso volver, otra jugadora ya ocupaba su puesto. Para la presidenta de FUTPRO, el fútbol debería haber aprovechado historias como esta para aprender. "Creo que, por ejemplo, ese tipo de jugadoras no se las ha estudiado, no las hemos preguntado, no hemos evaluado: ‘Oye Marta, ¿qué te faltó?’", plantea.
El caso evidencia una realidad incómoda: "¿Cómo voy a volver?", es una de las preguntas que, según Perarnau, se hacen las jugadoras cuando se plantean la maternidad. Y esa pregunta todavía no tiene una respuesta científica suficientemente desarrollada.
Dos formas de entender el feminismo
El debate entre Alexia Putellas y Ana Peleteiro representa dos formas de mirar la misma realidad.
Para Putellas, facilitar la congelación de óvulos supone reconocer el problema y ofrecer a las jugadoras una herramienta que antes no tenían. Para Peleteiro, el riesgo está en que esa herramienta termine convirtiéndose en una exigencia implícita: que sean las mujeres quienes modifiquen sus tiempos biológicos para encajar en un sistema deportivo diseñado sin tener en cuenta la maternidad.
Ana Peleteiro ha llevado esa discusión todavía más lejos. Su crítica no se centra necesariamente en que las futbolistas puedan congelar sus óvulos. El problema, a su juicio, está en presentar esa posibilidad como si resolviera el conflicto entre maternidad y deporte. Su postura conecta directamente con la pregunta que plantea Irene Sánchez Albert: ¿por qué tiene que adaptarse el cuerpo de una deportista al calendario deportivo?
Alexia Putellas ha defendido el lado contrario: si las futbolistas tienen que enfrentarse a un conflicto entre su carrera y su reloj biológico, proporcionarles herramientas para preservar su fertilidad supone reconocer una realidad que durante años no se tuvo en cuenta.
Marta Perarnau, de hecho, cree que parte de las críticas pueden proceder de una falta de contexto. "Me encantaría hablar con Ana porque creo que le falta información", afirma. Perarnau considera que las garantías laborales que Peleteiro reclama ya están recogidas para las jugadoras de Primera División. "Yo le diría: ‘Ana, es que esto ya lo hemos conseguido. No te preocupes que esto está’", explica.
Pero también reconoce que queda mucho por hacer. "Nos falta mucho por recorrer", admite.
Marta Perarnau introduce un punto intermedio: "la herramienta puede ser positiva, pero solo si forma parte de una política de protección mucho mayor". Porque una política feminista de maternidad explica, no puede limitarse al momento en que una mujer decide congelar sus óvulos. Tiene que acompañarla antes, durante y después del embarazo. Eso implica proteger su contrato, su embarazo, su recuperación, su regreso a la competición y su conciliación familiar. Y también normalizar algo que todavía parece excepcional: que una futbolista pueda quedarse embarazada mientras está en activo.
Pero el debate que ha abierto la RFEF es mucho mayor. Porque la pregunta ya no es únicamente si una futbolista puede congelar sus óvulos. La pregunta es si algún día las jugadoras podrán decir que quieren ser madres durante su carrera sin tener que preguntarse primero si todavía tendrán un lugar en el campo. Y quizá ahí esté el verdadero partido que todavía tiene pendiente ganar el fútbol femenino.