De apuesta millonaria a descartado: Darwin Núñez paga el 'efecto Benzema' tras su llegada a Al-Hilal
La llegada de Karim Benzema al Al Hilal deja a Darwin Núñez fuera de la liga saudí y abre un escenario incierto para su futuro inmediato
La llegada de Karim Benzema al Al Hilal ha provocado un efecto dominó inesperado en la plantilla saudí. El gran damnificado ha sido Darwin Núñez, quien ha quedado fuera de la lista del equipo para disputar la competición doméstica. La incorporación del exdelantero del Real Madrid en el mercado invernal alteró el equilibrio interno del vestuario y obligó al club a tomar decisiones drásticas.
El conjunto de Riad, decidido a conquistar un nuevo título en la Saudi Pro League, sabía que el fichaje del francés tendría consecuencias. El reglamento del campeonato limita a ocho el número de jugadores extranjeros inscritos, y la operación superó ese cupo. Alguien debía quedarse fuera, y finalmente el elegido fue el internacional uruguayo.
Un rendimiento lejos de lo esperado
La situación resulta especialmente llamativa si se tiene en cuenta la inversión realizada meses atrás. El pasado verano, el Al Hilal desembolsó alrededor de 53 millones de euros para incorporar a Darwin desde el Liverpool, confiando en que sería la referencia ofensiva del proyecto. Sin embargo, sus cifras —siete goles y cinco asistencias en 23 partidos— no terminaron de convencer a la dirección deportiva.

Aunque contó con oportunidades, su rendimiento fue irregular y no alcanzó las expectativas generadas por su fichaje. En un equipo plagado de estrellas y con aspiraciones continentales, la competencia se intensificó tras la llegada de Benzema, que irrumpió con fuerza, incluso firmando un debut espectacular con un triplete que disparó la ilusión de la afición.
Fuera de la liga, con vida en Asia
Según diferentes informaciones procedentes de Arabia Saudí, Darwin ha sido excluido de la lista para disputar la liga nacional. Su nombre únicamente aparece en la nómina habilitada para la Champions League asiática, donde también figura el español Pablo Marí, incorporado recientemente desde la Fiorentina.
En el mejor de los escenarios, el delantero uruguayo podría disputar un máximo de seis encuentros continentales antes del verano, siempre que el equipo avance hasta las últimas rondas. Una cifra muy reducida para un futbolista que necesita continuidad competitiva, especialmente con el Mundial de 2026 a la vuelta de la esquina.
Impacto en Uruguay y el futuro inmediato
La noticia ha generado inquietud en Uruguay. Bajo la dirección de Marcelo Bielsa, la selección charrúa atraviesa una etapa de renovación tras el adiós progresivo de figuras históricas como Luis Suárez y Edinson Cavani. En ese contexto, Darwin estaba llamado a liderar el ataque celeste en la próxima gran cita internacional.
La falta de minutos podría afectar seriamente su ritmo y su protagonismo en el combinado nacional. Con la mayoría de mercados cerrados, sus opciones de salida inmediata se reducen a ligas con ventanas abiertas, como las de América o ciertos campeonatos europeos y asiáticos. También se especula con una posible rescisión contractual, siguiendo el precedente de otros jugadores que optaron por cambiar de rumbo ante situaciones similares.
Un problema de cupos y superpoblación ofensiva
Más allá del rendimiento individual, la raíz del conflicto es estructural: el exceso de delanteros extranjeros en la plantilla. La normativa obligaba a liberar una plaza, y la dirección deportiva optó por sacrificar a Darwin para mantener intacto el bloque que competirá por el campeonato local.

Así, el uruguayo pasa de ser una apuesta estratégica del club a convertirse en víctima colateral de una operación galáctica. El desenlace deja en el aire su continuidad en Riad y abre un interrogante sobre su papel en los próximos meses, tanto a nivel de clubes como en la escena internacional.