Livakovic pone fin a su etapa en el Girona y regresa al Dinamo Zagreb
Dominik Livakovic abandona el Girona FC sin llegar a debutar y jugará cedido hasta final de temporada en el Dinamo de Zagreb, en una operación acordada con el Fenerbahçe que cierra un episodio largo y complejo en la portería del club catalán y devuelve al guardameta croata a un entorno conocido

Livakovic se despide del GironaCORDON PRESS
La etapa de Dominik Livaković en el Girona ya es historia. El guardameta croata ha salido del club gerundense para incorporarse al Dinamo de Zagreb, donde jugará cedido hasta el final de la temporada tras el acuerdo alcanzado entre el Fenerbahçe y la entidad croata.
La operación se ha cerrado en forma de préstamo por una cantidad cercana a los 300.000 euros y pone punto final a un culebrón que llevaba meses latente. Todas las partes han entendido que no tenía sentido prolongar una situación enquistada que no beneficiaba ni al jugador ni al club.
Una salida marcada por la necesidad de minutos
La marcha de Livakovic responde, sobre todo, a una necesidad personal y deportiva. El portero llevaba tiempo buscando un destino donde volver a sentirse protagonista, consciente de que necesita continuidad si quiere llegar en las mejores condiciones posibles al próximo Mundial.

En Girona, su situación había quedado completamente bloqueada. No llegó a debutar con la camiseta rojiblanca y su rol fue perdiendo sentido conforme avanzaba la temporada. El regreso al Dinamo le ofrece un contexto conocido, competitivo y con un protagonismo inmediato que en Montilivi no estaba garantizado.
Está previsto que el guardameta pase la revisión médica en las próximas horas y que los clubes oficialicen la operación antes del fin de semana, coincidiendo con el inicio de una nueva jornada de liga croata.
Un fichaje que nunca terminó de arrancar
La llegada de Livakovic al Girona se anunció como una apuesta sólida para la portería, pero el desenlace ha sido muy distinto al esperado. Paulo Gazzaniga terminó afianzándose bajo palos y dejando al croata sin espacio real para competir.
El punto de no retorno llegó en un episodio que tensó definitivamente la relación interna. Livakovic se negó a disputar un partido en el que Gazzaniga arrastraba un proceso febril, una decisión que provocó un choque frontal con Míchel Sánchez. A partir de ahí, la convivencia deportiva quedó rota y la salida pasó a ser solo cuestión de tiempo.

El regreso a casa como vía de recuperación
Volver al Dinamo de Zagreb no es un paso cualquiera para Livakovic. En el club croata fue referente durante años, construyó su prestigio europeo y dio el salto definitivo al fútbol internacional. Recuperar ese entorno es clave para reencontrarse con sensaciones y confianza.
El Dinamo, además, le ofrece un contexto competitivo en el que podrá sumar minutos desde el primer momento, algo imprescindible para un portero que no puede permitirse largos periodos de inactividad.
Para el Girona, la salida del croata supone cerrar definitivamente un capítulo complejo en la gestión de la portería. El escenario bajo palos ya estaba reordenado tras la llegada de Marc-André ter Stegen, y la marcha de Livakovic despeja cualquier duda residual. El club asume que el fichaje no salió como se esperaba y pasa página, centrado en la estabilidad deportiva y en evitar distracciones internas en un tramo clave de la temporada.
Un balance reciente lejos de Montilivi
Aunque su paso por Girona quede como un episodio sin minutos oficiales, Livakovic llega al Dinamo con un gran bagaje reciente. La pasada temporada disputó 32 partidos con el Fenerbahçe entre todas las competiciones, superando los 2.800 minutos, con ocho porterías a cero y 38 goles encajados.
Ahora, a sus 31 años, inicia una nueva etapa con un objetivo claro: volver a competir con regularidad. Girona y Livakovic separan sus caminos, pero con la sensación compartida de que el desenlace era inevitable.