Principio de acuerdo para la venta del Granada a League Advantage de Michael Schwimer
El grupo norteamericano liderado por el exjugador de la MBL negocia la compra del paquete mayoritario, con Ignacio Beristain como ejecutivo principal del nuevo proyecto nazarí

El Granada CF puede cambiar de propiedad tras el principio de acuerdo con League AdvantageIMAGO / Redes Sociales
El Granada CF está ante un cambio de propiedad que puede marcar el futuro inmediato de la entidad. La actual propiedad del club ha alcanzado un principio de acuerdo para vender su paquete mayoritario al grupo norteamericano League Advantage.
La operación, según informa en primicia Ideal de Granada, estaría liderada por el exdeportista Michael Schwimer y tendría al español Ignacio Beristain como ejecutivo principal. No es todavía una venta cerrada, pero sí el movimiento más serio de los últimos años.
League Advantage entra en escena para comprar el Granada CF
El acuerdo preliminar abre una fase decisiva en el Granada. La propiedad china, en manos de Wuhan DDMC desde 2016, ha mantenido durante años una relación cada vez más distante con una afición que reclamaba un cambio de rumbo institucional y deportivo.
La entrada de League Advantage supondría un giro evidente: capital norteamericano, perfil inversor y una estructura ejecutiva con Ignacio Beristain como figura clave en el día a día del club. El nombre de Michael Schwimer también aporta un matiz particular a la operación. El estadounidense fue jugador profesional de béisbol y fundó Big League Advantage en 2016, una compañía orientada al análisis, financiación y desarrollo de deportistas.
DDMC afronta el final de una etapa muy desgastada en Granada
La posible venta llega justo cuando se cumplen diez años de la entrada de Wuhan DDMC en el Granada CF. El grupo chino compró el club en 2016 tras la etapa de Gino Pozzo, en una operación cifrada entonces en unos 37 millones de euros y que fue presentada como el inicio de una etapa de crecimiento internacional.
La realidad ha sido mucho más irregular. Durante esta década, el Granada ha vivido ascensos, descensos, cambios de presidente, movimientos constantes en la dirección deportiva y una sensación de inestabilidad que ha terminado erosionando la confianza de la grada. Esta etapa ha dejado tres descensos, dos ascensos, tres presidentes, cuatro directores generales, ocho directores deportivos y 17 entrenadores en 10 años.
El balance tiene luces, porque el club llegó a competir en Europa y vivió una de las mejores etapas deportivas de su historia reciente, pero el desgaste posterior ha pesado más en el ánimo del granadinismo. La afición lleva tiempo mirando más al palco que al césped, convencida de que el club necesitaba una propiedad más presente, más reconocible y con un plan más estable.
Ignacio Beristain apunta a figura clave del nuevo proyecto
Uno de los puntos más relevantes de la operación es el papel de Ignacio Beristain. Su presencia como ejecutivo principal del futuro proyecto permitiría al nuevo grupo aterrizar con una cara española, algo importante en un club con fuerte identidad local y con una afición que ha sufrido la lejanía de la propiedad durante buena parte de la última década.
El Granada no necesita únicamente un comprador. Necesita una estructura que conozca la competición, entienda el contexto de la ciudad y devuelva estabilidad a las decisiones deportivas. La experiencia de los últimos años ha demostrado que el dinero, por sí solo, no garantiza un proyecto sólido si no va acompañado de presencia, criterio y continuidad.
Ahí estará una de las primeras exigencias del nuevo escenario. Si League Advantage termina completando la compra, el primer reto será reconstruir confianza. La segunda tarea será todavía más urgente: definir una hoja de ruta deportiva capaz de devolver al equipo a un lugar competitivo y reducir el ruido institucional.
La venta del Granada aún debe superar el tramo final
El Granada llevaba años apareciendo en conversaciones de compraventa sin que ninguna operación terminara de fructificar. Esta vez, el principio de acuerdo coloca al club ante una posibilidad mucho más concreta.
El contexto, además, es delicado. La entidad sigue condicionada por la Operación Líbero, un procedimiento judicial heredado de la etapa anterior a DDMC y que ha sido señalado como uno de los grandes obstáculos en cualquier intento de venta. Ese frente obliga a manejar la operación con cautela y explica por qué el paso de principio de acuerdo a venta definitiva no puede darse por automático.
Si la negociación culmina, el Granada pondrá fin a una etapa marcada por el desgaste de la propiedad china y abrirá una nueva era con acento norteamericano. El reto será que el cambio no se quede en el nombre del dueño. El granadinismo espera algo más profundo: presencia, estabilidad y un proyecto que vuelva a conectar el palco con Los Cármenes.