España y Argentina desempatan una historia igualada sesenta años después en el Mundial
La final de la Copa del Mundo 2026 romperá un equilibrio de seis victorias por selección y recupera el único precedente mundialista, el 2-1 albiceleste de 1966, antes del inolvidable 6-1 de 2018
Sesenta años y seis días después, España y Argentina volverán a encontrarse en una Copa del Mundo. El primer cruce dejó a la Roja contra las cuerdas en Inglaterra 1966; el segundo decidirá este domingo qué selección levanta el trofeo en Nueva Jersey.
El historial no concede ventaja a nadie. Tras catorce enfrentamientos, cada país ha ganado seis y los otros dos terminaron en empate. España presenta una mínima superioridad goleadora, con 19 tantos frente a los 18 anotados por la Albiceleste. La final servirá para romper todos esos equilibrios.
Un historial completamente empatado entre España y Argentina
La igualdad entre las dos finalistas resulta difícil de superar. Argentina ganó seis partidos, España se impuso en otros seis y dos terminaron sin vencedor. Entre ambas suman 37 goles, una media de 2,64 por encuentro, aunque esa cifra está condicionada por las dos goleadas registradas durante el siglo XXI.
La relación comenzó el 7 de diciembre de 1952, cuando Argentina venció por 0-1 en Madrid. La Albiceleste también ganó los dos enfrentamientos siguientes: 1-0 en Buenos Aires en 1953 y 2-0, nuevamente como local, en 1960. España necesitó casi nueve años desde el primer duelo para estrenarse, con un 2-0 en junio de 1961.
Argentina dominó claramente aquella primera etapa. Ganó cuatro de los cinco primeros enfrentamientos y dejó su portería a cero en las tres primeras citas. La única excepción fue precisamente aquel triunfo español de 1961, antes de que el Mundial de Inglaterra volviera a colocar el balance del lado sudamericano.
Desde entonces, la tendencia cambió. España solo ha perdido dos de sus últimos nueve partidos ante Argentina, con cinco victorias y dos empates. El problema es que una de esas dos derrotas continúa siendo el único antecedente que realmente se aproxima al escenario del Estadio Nueva York/Nueva Jersey: el Mundial de 1966.
Artime castigó a España en el Mundial de Inglaterra 1966
El 13 de julio de 1966, Villa Park acogió el primer y, hasta ahora, único encuentro mundialista entre ambos países. Argentina y España compartían el Grupo 2 con Alemania Federal y Suiza, por lo que comenzar con una victoria podía marcar toda la fase.
El partido llegó sin goles al descanso, pero Luis Artime lo cambió en la segunda mitad. El delantero argentino abrió el marcador en el minuto 65, aprovechando una asistencia de Jorge Solari. Pirri consiguió empatar poco después, pero Artime volvió a aparecer en el 79 para colocar el definitivo 2-1 ante cerca de 43.000 espectadores.
España, dirigida por José Villalonga, contaba con futbolistas como José Ángel Iribar, Pirri, Francisco Gento, Manuel Sanchís, Gallego o Amancio. Argentina estaba entrenada por Juan Carlos Lorenzo y presentaba una generación con Antonio Rattín, Roberto Perfumo, Silvio Marzolini, Ermindo Onega y el decisivo Artime.
Aquella derrota terminó pesando en el futuro español. La Roja venció a Suiza, pero cayó después frente a Alemania Federal y quedó eliminada como tercera del grupo. Argentina avanzó como segunda, empatada a puntos con los alemanes, antes de despedirse contra Inglaterra en unos cuartos de final marcados por la expulsión de Rattín.
El contexto hace que el precedente resulte todavía más llamativo. España acudía como campeona de Europa tras conquistar el torneo de 1964, pero no pudo trasladar aquella condición al Mundial. En 2026 vuelve a presentarse como vigente campeona continental, aunque esta vez el partido no abre la fase de grupos: entrega directamente la Copa.
España tomó el mando ante Argentina a partir de los años setenta
La Roja comenzó a equilibrar el historial con el paso de las décadas. Se impuso por 1-0 en 1972, empató en Buenos Aires dos años después y repitió el 1-1 en 1988. En septiembre de 1995, España volvió a ganar por 2-1, mientras que Argentina respondió con un 0-2 en Sevilla en 1999.
Aquella fue la última victoria argentina en territorio español. Desde entonces, la Albiceleste ha perdido las tres visitas realizadas: 2-1 en Murcia en 2006, idéntico resultado en el Vicente Calderón en 2009 y el contundente 6-1 del Metropolitano en marzo de 2018.
El historial también refleja que casi siempre fueron partidos cerrados. Doce de los catorce enfrentamientos terminaron con tres goles o menos. Antes de las dos citas más recientes, las selecciones habían anotado conjuntamente 25 tantos en doce partidos, poco más de dos por encuentro.
Todo cambió en 2010 y 2018. Esos dos amistosos dejaron doce goles, casi la tercera parte de todos los registrados en más de siete décadas de enfrentamientos. La historia sugiere, por tanto, una rivalidad normalmente igualada, pero con capacidad para descontrolarse cuando uno de los equipos pierde el orden.
Messi golpeó a la campeona del mundo en Buenos Aires
España ha ganado tres de los cuatro duelos disputados durante el siglo XXI. Superó a Argentina por 2-1 en 2006 y 2009, antes de sufrir la derrota más contundente de su historial particular cuatro meses después de levantar el Mundial de Sudáfrica.
El 7 de septiembre de 2010, la selección de Vicente del Bosque visitó el Monumental de Buenos Aires como flamante campeona del mundo. Argentina necesitó poco más de media hora para construir un 3-0 con goles de Leo Messi, Gonzalo Higuaín y Carlos Tévez. Fernando Llorente redujo la diferencia en el tramo final, pero Sergio Agüero estableció el 4-1 definitivo en el tiempo añadido.
Fue una de las noches en las que Messi mostró su mejor versión contra el país en el que se había formado. Superó a Pepe Reina con una vaselina y lideró a una Argentina que respondió con orgullo a la celebración española por el título conquistado en Johannesburgo.
El 6-1 del Metropolitano que Argentina todavía recuerda
La última cita tuvo lugar el 27 de marzo de 2018. España, entonces dirigida por Julen Lopetegui, arrolló a Argentina por 6-1 en el Metropolitano apenas tres meses antes del Mundial de Rusia.
Isco firmó un triplete y completaron la goleada Diego Costa, Thiago Alcántara e Iago Aspas. Nicolás Otamendi marcó el único tanto argentino. Leo Messi no participó por molestias físicas y contempló desde la grada una de las derrotas más duras sufridas por su selección.
Argentina solo ha encajado seis goles en cinco encuentros a lo largo de toda su historia. El resultado igualó, además, su derrota más amplia por diferencia de tantos. Aquella noche terminó de disparar las dudas alrededor del proyecto de Jorge Sampaoli, posteriormente eliminado por Francia en los octavos de final de Rusia.
El mejor ataque desafía a la defensa más sólida en la final del Mundial 2026
Los datos del Mundial presentan una final entre fuerzas opuestas. Argentina llega como la selección más goleadora del torneo, con 19 tantos. España, por su parte, solo ha encajado uno y ha mantenido su portería a cero en seis ocasiones.
La Roja también comparte el liderato de disparos del campeonato, con 120, y es el equipo que más pases ha completado en el último tercio del campo. Argentina domina el volumen total de circulación y presenta un porcentaje de acierto cercano al 91%, señal de que no renunciará a discutirle la pelota al conjunto de Luis de la Fuente.
España llega después de 37 partidos sin perder, sin contabilizar como derrota las tandas de penaltis, mientras Argentina encadena catorce victorias. La defensa española solo ha permitido 2,15 goles esperados durante sus siete encuentros, una media de 0,31, aunque deberá enfrentarse al conjunto que mejor ha aprovechado sus oportunidades.
También será la primera final mundialista entre los vigentes campeones de Europa y Sudamérica. España ha ganado cinco de las seis finales disputadas entre Eurocopa y Mundial, mientras Argentina busca convertirse en la primera selección que revalida el título desde el Brasil de 1962.
El historial llega perfectamente igualado, pero la importancia de sus victorias no es la misma. España conserva la goleada más amplia; Argentina, el único triunfo mundialista. Sesenta años después de Villa Park, la Roja tiene la oportunidad de vengar aquella derrota en el único escenario capaz de superarla: una final de la Copa del Mundo.