El Oviedo apura sus opciones: a nueve puntos de la salvación y con ajustes clave en El Requexón
El Real Oviedo, colista de LaLiga tras caer ante el Athletic Club, afronta la recta final del campeonato con la permanencia a nueve puntos, la visita a la Real Sociedad en Anoeta en el horizonte y varias incógnitas en su once tras una semana marcada por bajas, pruebas tácticas y la necesidad urgente de reaccionar

Momento difícil para el OviedoIMAGO
La derrota frente al Athletic no solo dejó al Real Oviedo tocado en lo anímico; también estrechó todavía más el margen de error en la clasificación. Con 16 puntos tras 23 jornadas y el partido pendiente de Vallecas aún sin resolver, el conjunto carbayón mira la tabla con una realidad incómoda: la salvación está a nueve puntos cuando el calendario empieza a consumir sus últimas páginas.
El primer equipo en zona de permanencia marca actualmente el ritmo de una carrera que, por precedentes recientes, apunta a exigir más de los clásicos 40 puntos. Si el Oviedo aspira a esa cifra teórica, necesita sumar 24 puntos en los 15 encuentros restantes. Es decir, una media de 1,6 puntos por partido en lo que queda de curso. Hasta ahora, el equipo ha promediado menos de un punto por jornada.
La matemática aprieta
Más allá de las sensaciones futbolísticas, la aritmética es contundente. El disfraz de colista pesa y cada jornada sin sumar de tres convierte el siguiente partido en una final anticipada. El duelo aplazado ante el Rayo Vallecano podría convertirse en un salvavidas si los resultados acompañan, pero el Oviedo no puede permitirse depender exclusivamente de ese comodín.

En las oficinas del club se insiste en que el objetivo pasa por llegar con vida a las últimas cinco jornadas. Para ello, el margen de error es prácticamente inexistente. No basta con competir bien durante tramos; hace falta convertir las buenas fases en puntos.
Ajustes en El Requexón
Con ese escenario, el equipo volvió al trabajo este miércoles en la Ciudad Deportiva El Requexón para preparar la visita a la Real Sociedad, correspondiente a la jornada 25. El técnico carbayón, Guillermo Almada, dirigió una sesión marcada por la gestión de efectivos y la búsqueda de soluciones en el centro del campo.

Luka Ilic no participó por un proceso gripal, mientras que Ovie Ejaria continúa sin el alta médica y David Costas sigue al margen. Además, Colombatto no podrá estar por sanción, lo que obligó al entrenador a probar alternativas.
Durante el trabajo táctico, Almada ensayó con un doble pivote formado por Sibo y Fonseca, una opción que gana enteros para el once inicial en Anoeta. La intención es reforzar la estabilidad en la medular, un aspecto que ha penalizado al equipo en momentos clave de los partidos.

El cuerpo técnico también incidió en la concentración defensiva, uno de los puntos débiles recientes. Las desatenciones en acciones aisladas han costado demasiados puntos, y la prioridad ahora es recuperar solidez antes de pensar en el brillo ofensivo.
Recuperar la consistencia
En el análisis interno del vestuario, la conclusión es clara: el equipo ha mostrado fases competitivas suficientes como para creer en la permanencia, pero necesita continuidad. El propio Almada ha insistido en que la mejora pasa por reducir errores no forzados y mantener la intensidad durante los 90 minutos.
La Real Sociedad representa un desafío mayúsculo, pero también una oportunidad inesperada. Puntuar en un escenario de máxima exigencia podría cambiar la narrativa y devolver confianza a un grupo que ha demostrado carácter en tramos concretos.
El Oviedo ya no puede permitirse semanas de transición, ni derrotas dolorosas como la vivida ante el Athletic. Cada entrenamiento, cada ajuste y cada decisión técnica están condicionados por la urgencia. La salvación no es imposible, pero exige una reacción inmediata y sostenida. En El Requexón se trabaja con esa premisa: convertir la presión en impulso antes de que las matemáticas dicten sentencia.