Paco González ‘raja’ de Munuera Montero tras el Barcelona - Real Oviedo: “Es de nevera absoluta”
Paco González criticó con dureza al árbitro Munuera Montero por señalar una mano fuera del área de Aarón Escandell en el Barcelona - Real Oviedo de la jornada 21 de LaLiga, una acción que marcó el debate arbitral y condicionó el análisis del partido disputado en el Camp Nou

Munuera Montero, muy criticado tras el Barcelona - Real OviedoCORDON PRESS
La polémica arbitral se coló con fuerza en el análisis del Barcelona - Real Oviedo. Más allá del resultado, una decisión concreta, la señalización de una supuesta mano fuera del área de Aarón Escandell, activó un debate intenso el postpartido, donde varias voces coincidieron en cuestionar el criterio arbitral.
El más contundente fue Paco González, que aprovechó su espacio en 'Tiempo de Juego' para pedir una sanción deportiva para el colegiado Munuera Montero. Su intervención marcó el tono de una tertulia en la que el arbitraje terminó siendo el tema principal, por encima del propio juego.
Una jugada que desata la crítica arbitral
González calificó la acción de “delirante” y fue directo en su diagnóstico. A su juicio, el árbitro señaló una infracción que no había visto, influido por la reacción del público del Camp Nou. “Es de nevera absoluta”, afirmó, insistiendo en que ni el colegiado ni sus asistentes tenían una visión clara de la jugada.

El periodista asturiano subrayó un punto especialmente sensible: el riesgo de arbitrar por el ruido ambiental y no por la percepción visual. Para González, ese matiz convierte la decisión en algo más grave que un simple error puntual, porque pone en cuestión la autoridad y el criterio del árbitro en escenarios de máxima presión.
Escandell, el VAR y la presión de los grandes escenarios
La figura de Aarón Escandell también apareció en el debate. Juanma Castaño mostró empatía con el portero del Oviedo, convencido de que el guardameta percibía que el balón estaba dentro del área. Para Castaño, la jugada dejaba una sensación de injusticia difícil de corregir.
En esa misma línea, surgió el debate sobre el papel del VAR. Aunque la tecnología no podía intervenir en esa acción concreta, varios comentaristas apuntaron que siempre existe la posibilidad de comunicación interna para evitar un error mayor. La conversación derivó así hacia una crítica estructural: la dificultad de arbitrar en estadios grandes sin verse condicionado por el contexto.
La reflexión la amplió Santi Cañizares, quien recordó que esa presión ambiental no es nueva. Desde su experiencia como futbolista, explicó que jugar contra Barça o Madrid siempre implicaba una advertencia previa al árbitro: no dejarse influir por la grada. “Que no te pite el público”, sentenciaba.

Sus palabras conectaron con una sensación compartida en la tertulia: que ciertos escenarios magnifican los errores arbitrales y los convierten en decisiones determinantes. No se trataba solo de una jugada concreta, sino de un patrón que muchos consideran recurrente en partidos de este calibre.
El partido, en segundo plano, pero con matices
Aunque la polémica dominó el debate, también hubo espacio para analizar el juego. Paco González apuntó que el Barça parecía dosificarse, convencido de que podía resolver más tarde si era necesario. Desde su punto de vista, el Oviedo solo habría tenido opciones reales con un 0-0 muy avanzado el partido.
Otros analistas, como Miguel Rico o Manolo Lama, coincidieron en que el Barça ofreció una versión plana durante muchos minutos, sostenida más por la expectativa de su talento que por una intensidad constante. El gol de Lamine evitó una lectura más dura, pero no borró la sensación de un partido espeso.
La jugada de Munuera Montero terminó funcionando como catalizador de todas esas lecturas. El foco ya no estuvo solo en cómo jugó el Barça o en las limitaciones del Oviedo, sino en una decisión arbitral que reabrió un debate viejo y recurrente. Uno que, como suele ocurrir, no se cierra con el pitido final.