Achraf Hakimi: premio Fair Play pese a su gran antideportividad durante el encuentro
Achraf Hakimi se convierte en protagonista de la polémica tras el final de la Copa África, entre el premio Fair Play y los incidentes con Mendy
La final de la Copa África disputada en Rabat pasará a la historia no solo por el título conquistado por Senegal, sino por la enorme controversia arbitral y extradeportiva que rodeó al encuentro. Marruecos, anfitrión del torneo, aspiraba a cerrar la competición con una celebración histórica ante su público, pero el desenlace fue radicalmente distinto y dejó un reguero de críticas, imágenes polémicas y un ambiente de máxima tensión.
Decisiones arbitrales que encendieron el partido
El choque entre Marruecos y Senegal estuvo condicionado por varias acciones decisivas en los minutos finales del tiempo reglamentario. En el minuto 92, el colegiado Jean-Jacques Ngambo Ndala anuló un gol a Senegal por una supuesta falta previa sobre Achraf Hakimi. La decisión generó protestas inmediatas, ya que el contacto fue mínimo y muchos consideraron excesiva la sanción.
Poco después, la polémica se trasladó al área contraria. Un leve agarrón sobre Brahim Díaz terminó con la señalización de un penalti a favor de Marruecos tras la revisión del VAR. La reacción del conjunto senegalés fue airada: jugadores y cuerpo técnico llegaron a amenazar con abandonar el terreno de juego, conscientes de la trascendencia de lo que estaba ocurriendo.

El penalti, Mendy y el momento clave
El lanzamiento desde los once metros fue ejecutado por Brahim Díaz, máximo goleador del torneo. El futbolista optó por una definición sutil, pero Edouard Mendy leyó la intención y detuvo el disparo, sosteniendo a Senegal en el partido. Esa acción fue un punto de inflexión emocional y deportivo en una final que ya estaba cargada de nerviosismo.
La polémica de la toalla y el juego sucio
Uno de los episodios más comentados llegó en torno al área senegalesa. Varias imágenes mostraron cómo recogepelotas y jugadores marroquíes intentaron dificultar que Mendy pudiera secar sus guantes bajo la lluvia. Entre ellos apareció incluso Achraf Hakimi, quien fue captado lanzando la toalla del portero más allá de las vallas publicitarias. La rápida intervención de Malick Diouf evitó males mayores, aunque el gesto fue duramente criticado.
La prórroga y el golpe definitivo
Con el empate mantenido, la final se resolvió en la prórroga. En el minuto 94, Pape Gueye, mediocampista del Villarreal, marcó el gol decisivo que dio el título a Senegal. La celebración fue contenida, más cercana al alivio que a la euforia, tras un partido vivido como una auténtica batalla psicológica.
Incidentes posteriores y tensión institucional
Tras el pitido final, la tensión no desapareció. Se registraron enfrentamientos verbales, problemas en la sala de prensa y acusaciones cruzadas entre periodistas de ambos países. La imagen del torneo quedó seriamente dañada por la acumulación de episodios extradeportivos.
El Fair Play que desató la incredulidad
La sorpresa llegó con la decisión de la Confederación Africana de Fútbol, que otorgó a Marruecos el premio Fair Play del torneo. El reconocimiento provocó incredulidad y críticas, especialmente por las imágenes difundidas durante la final, donde el juego limpio brilló por su ausencia.
Senegal levantó el trofeo, pero la final dejó una sensación amarga. Más allá del campeón, la edición quedó marcada por la polémica, el desgaste emocional y decisiones que seguirán siendo objeto de debate durante mucho tiempo.