"De la Fuente no va a llamar a Isco para la selección... ni va a volver a contar con Sergio Ramos"

Una reflexión sobre la meritocracia en la 'Roja' durante la última tertulia de 'La Prórroga de ESTADIO Deportivo', con un bético y un sevillista en boca de todos

Óscar MurilloÓscar Murillo
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No lo va a llamar. Los seleccionadores son más listos que ninguno de nosotros, aunque también es cierto que hay millones de seleccionadores, uno al menos por cada hogar español. Si el mejor Rubén Castro se quedó fuera de la selección española por un tema extradeportivo del que ha quedado totalmente exonerado, comparable al de Luiz Henrique con Brasil sub 23, definitivamente no hay meritocracia en estas elecciones. A Isco no lo va a llamar Luis de la Fuente, como tampoco va a volver a llamar a Sergio Ramos, aunque ahora mismo el camero no se lo merezca por sus últimas actuaciones, con fallo grave en Cádiz que costó un gol al Sevilla FC. Pero, si mantuviese la línea de regularidad que apuntaba a su regreso, tampoco, porque le telefoneó en febrero de 2023 para decirle que no iba a contar más con él y no se va a retractar. Aquí somos todos muy cabezones. Hay futbolistas que se lo merecen sobre el campo, pero no te gustan, no te entran.

Tampoco hay que negar el buen momento de Fabián, de Koke cuando ha ido... No llamó en su día a Dani Ceballos cuando estaba jugando bien. Buscando una coartada, es cierto que Isco tiene difícil encaje en el 1-4-3-3 de la 'Roja', pese a haber jugado así una pila de años con el Real Madrid. Si el Real Betis jugase ahora con ese dibujo, le costaría más brillar que con el 1-4-2-3-1 de Pellegrini, que parece perfecto para él, porque luce más centrado. De la Fuente, como antes Luis Enrique, tiene una encomienda añadida: no sólo se premia al que juega bien, sino sobre todo al joven que despunta, porque deben ir pensando en un relevo generacional a corto-medio plazo. Por ejemplo, ha llevado a Ansu Fati, que no hacía nada en el Barça ni ahora tampoco en el Brighton; a Ferrán Torres, como Asensio el año pasado, cuando no eran ni titulares; a Yeremy Pino, que lleva mucho sin rendir en condiciones en el Villarreal CF... Convoca a los que le resultaron una vez o a los que conoce de las categorías inferiores y les toca promocionar.

Isco, como Tiago en su día, ya cumplieron su etapa en la selección y tuvieron su momento. Está muy bien en su equipo, pero tiene que haber una baja importante en el centro del campo o una necesidad muy urgente para que lo vuelvan a llamar. A Isco no persiguen ya darle un premio a su rendimiento; siempre van a mirar otras cosas: que tiene 31 años, que España juega ya a otra cosa. Que se lo merece es indiscutible, pero extraña que el bético tenga tanto interés en que el malagueño vaya a la selección. Por satisfacción personal del jugador, de sus compañeros y de su entrenador, bueno está. Pero al Betis le interesaría que Isco no se cansase ni se desgastase fuera del Betis. Se piensa de esa manera, creyendo que, mientras más juegues, más riesgo tienes de lesionarte, cuando cualquier profesional sometido a esta rutina de estrés te dirá lo contrario: más minutos, menos posibilidades de caer.

Existe mucho más riesgo tras parones bruscos, después de no haber descansado correctamente o recuperado el músculo. Si juegas y te rompes el cruzado, mala suerte. Suele deberse a que no tienes trabajado bien ese ligamento, pero los futbolistas quieren jugar, si es posible, cada tres días. Otra cosa es que hagas viajes largos, transoceánicos, en los que estás más tiempo volando que trabajando, duermes mal y a deshoras. Pero en el país, con desplazamientos cortos, todos te dirán que quieren jugar cada partido de titular. Siempre habrá menos riesgo jugando de forma continua que después de mucho tiempo parado. Moral y anímicamente, a Isco le vendría bien esa llamada, pero, en el fondo, creo que también piensa que sólo irá si pasa algo raro con otros compañeros. De la Fuente, con él y sobre todo con Ramos, ya no sabe cómo decirlo. A veces, trata de gastar una broma, como aquello de 'ahora mismo voy a llamarlo', y parece que se está cachondeando. Cuando debería ser claro y no jugar al despiste.