Pedraza se despide tocando el camino de las leyendas: "Soy un privilegiado"
El lateral cordobés vivirá su último partido con la camiseta amarilla el próximo domingo ante el Atlético de Madrid; el club ha confirmado hoy su marcha con un vídeo en el que dice adiós a la hinchada grogueta

Alfonso Pedraza vivirá su último partido con el Villarreal el próximo domingo. Imago
Alfonso Pedraza ya es historia viva del Villarreal. El lateral cordobés pertenece de forma indudable a ese grupo de futbolistas que quedan en la memoria colectiva del aficionado. No en vano, se despedirá del Villarreal después de 234 partidos oficiales en los que logró marcar 13 goles, una Europa League y la sensación de haber representado como pocos el significado de crecer desde abajo.
Se podrá despedir con honores en La Cerámica
La despedida del futbolista andaluz será una de las imágenes más emotivas del último partido de la temporada en La Cerámica. No solo por lo que ha sido dentro del campo sino por todo lo que representa fuera de él. "Me voy tranquilo porque sé que aquí he dejado absolutamente todo. Cuando llegué era un niño con muchísimos sueños y me voy siendo mejor futbolista, pero sobre todo mejor persona", explica el jugador en un vídeo de despedida emitido por los medios del club.
Su historia en Villarreal comenzó en 2011. El cambio no fue sencillo. Salir tan joven de casa para instalarse en una residencia y perseguir el sueño del fútbol profesional exigía una madurez impropia de su edad. Él mismo reconocía que fue duro adaptarse lejos de sus padres, aunque terminó encontrando en el club su segundo hogar. Y quizá ahí está una de las claves para entender el vínculo tan especial entre Pedraza y el Villarreal.
Una carrera ligada al Villarreal
El cordobés siempre tuvo claro de dónde venía. Nunca escondió que el trabajo fue el motor de su carrera. Ni siquiera en los momentos de mayor explosión futbolística. "El talento te puede ayudar a llegar, pero el trabajo es lo que te mantiene. Yo nunca he sido el más fuerte ni el más técnico, pero sí he intentado ser el más constante", aseguraba en una reflexión que define perfectamente su trayectoria.
Tras destacar en cantera y proclamarse campeón de la Copa de Campeones juvenil junto a jugadores como Rodrigo Hernández, su debut en Primera llegó de manera precoz y con un escenario de máxima exigencia como Mestalla y en un derbi ante el Valencia. Aquel día, Marcelino apostó por él y Pedraza empezó a creer definitivamente que podía hacerse un hueco en la élite.

Encadenó varias cesiones
Sin embargo, su camino tampoco fue fácil en Vila-real. Lugo, Alavés, Leeds y Betis moldearon a un futbolista que regresó al Villarreal mucho más completo, más maduro y más preparado para asumir un papel protagonista en uno de los mejores periodos de la historia del club.
La mejor versión de Pedraza se vio en ese carrilero explosivo, profundo y vertical que terminó convirtiéndose en pieza fundamental del equipo campeón de la Europa League en 2021. Aquel título ante el Manchester United marcó para siempre al Villarreal y también al propio jugador. "He vivido momentos que jamás imaginé. Levantar la Europa League con este club fue tocar el cielo. Nunca olvidaré cómo celebró el pueblo aquel título. Fue el día en el que Villarreal se sintió gigante", recuerda emocionado.

Luces y sombras en su carrera
No exagera. Pedraza formó parte de una generación irrepetible que llevó al Villarreal a competir de tú a tú con algunos de los gigantes de Europa. Y en ese recorrido terminó consolidándose como uno de los mejores laterales izquierdos que han vestido la camiseta amarilla. Hasta el punto de alcanzar incluso la Selección Española, con la que llegó a debutar en noviembre de 2023 en un partido contra Noruega. Fue su único encuentro internacional con la absoluta.
Y es que su crecimiento, no obstante, también tuvo obstáculos importantes. Las lesiones frenaron una etapa en la que probablemente estaba jugando el mejor fútbol de su carrera. Especialmente dura fue la pasada temporada, marcada por dos operaciones y un largo proceso de recuperación. Ahí volvió a aparecer el perfil más humano del futbolista. "Hubo momentos en los que lo pasé realmente mal. Las lesiones te hacen sentir vulnerable y te obligan a empezar de cero muchas veces. Pero también aprendí muchísimo y valoré todavía más a la gente que estuvo a mi lado", confesó.
Su siguiente paso, en Italia
Ahora, con 30 años y el ciclo completado, Pedraza emprende una nueva aventura en la Lazio. Lo hace con la serenidad de quien siente que ha cumplido. Se marcha con la finalización de su contrato y después de meses sabiendo que se iría. Sin polémicas. Exactamente igual que ha sido toda su carrera en Villarreal. Su decisión de marcharse la tomó con el conocimiento del Villarreal. El club entendió la postura del futbolista, toda vez que considera que tiene atado a su relevo natural con Carlos Romero, cedido este curso en el Espanyol y que regresará para hacer la pretemporada.
En cualquier caso, su despedida deja un poso inevitable de nostalgia. Más allá de estadísticas, títulos o partidos, Pedraza simboliza una manera de entender el fútbol que cada vez escasea más. La del jugador que siente el club como casa, todo un profesional que se marcha con la conciencia tranquila. "Hay despedidas que duelen porque significan mucho. Y esta duele. Villarreal siempre será mi hogar", resume a modo de adiós.