Imbroda, magistral: Sevilla, sede de la final de Copa

Joaquín Adorna
Ha utilizado sus dotes de estratega en los muchos años vinculado a los banquillos de baloncesto para dar un golpe magistral en el desenlace final del partido y lograr que Sevilla se convierta en sede oficial de la final de la Copa del Rey en los próximos cuatro años, que serán cinco después de la final vivida la pasada temporada en el Benito Villamarín. El logro tiene aún más mérito teniendo en cuenta al difícil competidor al que se enfrentaba: el Wanda Metropolitano (considerado estadio cinco estrellas por la UEFA) y todo lo que conlleva su ubicación en la capital de España, en Madrid.
Sin hacer ruido. Con mucha discreción, el consejero de Educación y Deporte, Javier Imbroda, ha utilizado todas las armas a su alcance, económicas y emocionales, para poner a todos de acuerdo dando visibilidad en la pizarra negociadora a todo el potencial de Sevilla y de Andalucía para organizar grandes eventos. Un golpe de autoestima para nuestra tierra, que ya ha demostrado en cientos de ocasiones su capacidad para superar retos que movilizan a miles de ciudadanos y que podrán presenciar millones de personas a través de los múltiples medios de comunicación que le darán cobertura.
Poco importa el color de los políticos. De la misma forma que el alcalde de Sevilla, Juan Espadas, está demostrando el talante que se requiere para sacar adelante proyectos importantes que darán un gran impulso a la ciudad, en este caso ha sido Javier Imbroda quien ha sido capaz de convencer a todos de la importancia de convertir a Sevilla en sede oficial de las próximas cuatro finales de la Copa del Rey.
Ganan, de una forma u otra, todos los andaluces y sevillanos. Además de dar utilidad al estadio de La Cartuja -el mal llamado estadio olímpico-, una instalación millonaria, deficitaria, que ha sido durante años el fiel reflejo del despilfarro político; nadie puede poner en duda el retorno económico que generarán las cuatro finales que se jugarán en la capital hispalense, que desde hoy mismo queda puesta en el escaparate español, europeo y, tratándose de fútbol, mundial.
El presidente de la Federación Española de Fútbol, Luis Rubiales, también ha demostrado valentía y logra acabar con el habitual sainete anual a la hora de fijar la sede de la final de Copa. A partir de ahora, siendo fija, los aficionados podrán hacer reserva de viajes y hoteleras para disfrutar del que es uno de los partidos de fútbol más emocionantes de la temporada.
Sin hacer ruido. Con mucha discreción, el consejero de Educación y Deporte, Javier Imbroda, ha utilizado todas las armas a su alcance, económicas y emocionales, para poner a todos de acuerdo dando visibilidad en la pizarra negociadora a todo el potencial de Sevilla y de Andalucía para organizar grandes eventos. Un golpe de autoestima para nuestra tierra, que ya ha demostrado en cientos de ocasiones su capacidad para superar retos que movilizan a miles de ciudadanos y que podrán presenciar millones de personas a través de los múltiples medios de comunicación que le darán cobertura.
Poco importa el color de los políticos. De la misma forma que el alcalde de Sevilla, Juan Espadas, está demostrando el talante que se requiere para sacar adelante proyectos importantes que darán un gran impulso a la ciudad, en este caso ha sido Javier Imbroda quien ha sido capaz de convencer a todos de la importancia de convertir a Sevilla en sede oficial de las próximas cuatro finales de la Copa del Rey.
Ganan, de una forma u otra, todos los andaluces y sevillanos. Además de dar utilidad al estadio de La Cartuja -el mal llamado estadio olímpico-, una instalación millonaria, deficitaria, que ha sido durante años el fiel reflejo del despilfarro político; nadie puede poner en duda el retorno económico que generarán las cuatro finales que se jugarán en la capital hispalense, que desde hoy mismo queda puesta en el escaparate español, europeo y, tratándose de fútbol, mundial.
El presidente de la Federación Española de Fútbol, Luis Rubiales, también ha demostrado valentía y logra acabar con el habitual sainete anual a la hora de fijar la sede de la final de Copa. A partir de ahora, siendo fija, los aficionados podrán hacer reserva de viajes y hoteleras para disfrutar del que es uno de los partidos de fútbol más emocionantes de la temporada.