Así juega el Celta

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Talento puro, magia y definición. El internacional es el gran referente vigués en ataque. Futbolista versátil y vertical, puede jugar tanto en punta como por detrás o caído a banda, exhibiendo un cambio de ritmo endiablado desde todas esas posiciones, con la portería siempre entre ceja y ceja. Sobrado de técnica, velocidad y potencia, se desmarca con astucia, define con calidad y va bien a balón parado.
Los proyectos como el del Celta, con aspiraciones europeas, necesitan tiempo y paciencia para cuajar, más si cabe después de una temporada mediocre como la anterior y tras perder a jugadores importantes de la calidad de Wass, Jonny, el 'Tucu' Hernández, Sergi Gómez o Fontás.
Mohamed era, a su llegada, un técnico prácticamente desconocido que dejó muy buenas sensaciones en el arranque con un fútbol basado en el orden táctico, la presión alta y el fútbol fluido. Sin embargo, tras un arranque fulgurante, el Celta llegó a encadenar seis jornadas sin ganar, en los que el 'Turco' dio bandazos sin sentido. Por ello, el triunfo ante el Eibar de la pasada semana (4-0) le dio un respiro y algo de crédito.
En ese encuentro, el técnico dispuso un dibujo menos defensivo de lo habitual (4-3-3) con el que, curiosamente, consiguió el ansiado equilibrio. El Celta se venía caracterizando por ser un equipo que marca mucho, pero también encaja -hasta el encuentro ante el Eibar, sólo había dejado una vez la portería a cero en toda la temporada-. La zaga celeste no ha dado la seguridad que debería, a lo que tampoco ha ayudado demasiado los muchos sistemas probados hasta la fecha para establecer un entramado defensivo definido.
Arriba, eso sí, con Aspas y Maxi Gómez, que llega entre algodones, el gol parece asegurado para los vigueses.
Mohamed era, a su llegada, un técnico prácticamente desconocido que dejó muy buenas sensaciones en el arranque con un fútbol basado en el orden táctico, la presión alta y el fútbol fluido. Sin embargo, tras un arranque fulgurante, el Celta llegó a encadenar seis jornadas sin ganar, en los que el 'Turco' dio bandazos sin sentido. Por ello, el triunfo ante el Eibar de la pasada semana (4-0) le dio un respiro y algo de crédito.
En ese encuentro, el técnico dispuso un dibujo menos defensivo de lo habitual (4-3-3) con el que, curiosamente, consiguió el ansiado equilibrio. El Celta se venía caracterizando por ser un equipo que marca mucho, pero también encaja -hasta el encuentro ante el Eibar, sólo había dejado una vez la portería a cero en toda la temporada-. La zaga celeste no ha dado la seguridad que debería, a lo que tampoco ha ayudado demasiado los muchos sistemas probados hasta la fecha para establecer un entramado defensivo definido.
Arriba, eso sí, con Aspas y Maxi Gómez, que llega entre algodones, el gol parece asegurado para los vigueses.










