LA CRÓNICA 

Real Madrid 2-1 Sevilla FC: El mismo final con mil guiones diferentes

18.01.2020 | 18:13
Real Madrid 2-1 Sevilla FC: El mismo final con mil guiones diferentes

Quedará el atenuante de pensar qué habría pasado si Martínez Munuera no hubiera anulado el 0-1 de De Jong. Hay motivos para sentirse indignados con el arbitraje, si bien es algo que no sorprende en escenarios así. Pero al final, lo que hay que contar es otra derrota en el Bernabéu, la decimotercera seguida. Dando una buena imagen, compitiendo y hasta con De Jong haciendo golazos, pero con cero puntos en el equipaje de vuelta. Y con cara de tontos.

Como marca la tradición, el Sevilla recibió a su rival con un pasillo de honor por su reciente conquista de la Supercopa de España. Pero si alguien temía que el homenaje se perpetuase con el balón en juego, el guion del partido pronto aclaró que Lopetegui y los suyos llegaban al Bernabéu con la firme intención de darle continuidad a su habitual imagen de equipo serio y competitivo lejos del Pizjuán.

Como es habitual, los nervionenses amasaban posesión pero les costaba llegar con claridad, si bien tampoco sufrían ante un Real Madrid que se fajaba en la medular pero no encontraba la fórmula de conectar con un tridente compuesto por Lucas, Rodrygo y Jovic.

Lopetegui, por su parte, apostó por Gudelj para paliar la baja de Jordán, y por Munir en lugar del sancionado Ocampos, y el serbio, de pivote sobre el dibujo, se incrustaba como tercer central cuando atacaban los blancos, adelantando Fernando su posición para ejercer una presión más alta junto a Banega.

Así, con la zaga adelantada, el Sevilla trataba de vivir en campo rival y lo conseguía ante un Madrid que buscaba robar y salir rápido, explotando esta vía a los cinco minutos con una internada de Rodrygo a la espalda de Navas que acabó con el disparo de Jovic al cuerpo de Gudelj. Ninguno de los contendientes se soltaba en ataque, pero ofrecían al espectador un duelo competido, de tú a tú, también con imprecisiones. El Madrid confiaba en el talento de jugadores como Modric, que rompía líneas en el 12' para ceder el balón a Kroos, cuyo disparo lejano atajó sin problemas Vaclik. El Sevilla, por su parte, respondía abriendo el campo, con Reguilón y Navas, quien en el 17' se sacó un centro que Carvajal desvió a córner con el Mudo esperando tras el toque de De Jong.

No había mucho más que contar en las áreas. Un disparo de Casemiro, otro centro-chut de Banega a córner... Y de ese saque de esquina, precisamente, llegó la jugada del partido. El rosarino la puso al área y De Jong cabeceó de manera inapelable a la red. El VAR, sin embargó, aconsejó a Martínez Munuera a revisarlo en el monitor, anulando el tanto por un bloqueo de Gudelj sobre Militao en el que el colegiado apreció falta con mucha imaginación.

El mazazo era gordo. Pero no se vino abajo el Sevilla, que de ahí al descansó mandó y llegó con algo más de veneno, con un balón que empaló flojo Munir como acción más peligrosa.

Tras el paso por vestuarios, ambos equipos salieron dormidos. Nadie parecía querer el control, confiando todo a un robo y una contra. Un guion peligroso. Porque si bien el partido parecía controlado, podía ocurrir lo que suele pasar en estos campos. En una jugada aislada, Jovic, que no había tocado el balón en 57 minutos, se sacaba un taconazo para asistir a Casemiro y el brasileño se colaba en el área entre Gudelj y Reguilón para picarla ante la salida de Vaclik: 0-1.

Otro mazazo. Pero tampoco entonces hincaron la rodilla los sevillistas. Al contrario, respondió con entereza, con un zurdazo a la red de De Jong, que en el 64' se fabricaba un nuevo golazo ante tres defensas blancos. Hubo suspense porque también el VAR revisó la acción por si Munir había tocado previamente el balón con la mano al caer al suelo. Pero esta vez imperó la lógica. Era el momento de dar el zarpazo, de ir a por el partido, y Lopetegui hizo debutar para ello a En-Nesyri. Pero llegó el despiste que nunca falta en las visitas sevillistas a los grandes escenarios del fútbol patrio.

Sólo cuatro minutos después del empate, Lucas ponía un balón al área y Casemiro, libre de marca, firmaba su doblete con un cabezazo a placer. Un momento de desconexión y todo al traste. Porque tras ese gol, al Sevilla sí le costó ya levantarse de la lona y el Madrid se sentía cómodo. Era demasiado castigo. Pero con un guion u otro, compitiendo o no, con manganzos o sin ellos, el final en el Bernabéu siempre es el mismo: derrota. Aunque hasta el final estuvo vivo el cuadro balqhurrojo, ayer de negro, con una salvadora parada de Vaclik a chut de Kroos y una posterior ocasión de En-Nesyri, que disparó desviado.

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