Estadio DeportivoHueco blanco

Podestá y su gol del ascenso, una rodilla que aún duele y la vuelta a Sevilla

Podestá y su gol del ascenso, una rodilla que aún duele y la vuelta a Sevilla
Inti Podestá vive en Uruguay, dedicándose a las labores del campo tras dejar el fútbol. - R.S.
Estadio DeportivoEstadio Deportivo4 min lectura
Inti Podestá siempre recordado por el sevillismo por ser el futbolista que marcó el gol del ascenso a Primera división en aquel encuentro ante el Tenerife disputado en el Ramón Sánchez-Pizjuán el 3 de junio de 2001. Tras ese gol, llegaría un infierno en forma de lesiones para el charrúa, que se vio obligado a retirarse en 2004.

Desde entonces, Podestá desconectó del mundo del fútbol, cambió por completo su vida y se dedicó a trabajar en el campo en su Uruguay natal. "Vivo en Canelones, a 40 kilómetros de Montevideo y me dedico al campo. Tengo olivos y unas 170 ovejas. Desde que me fui de Sevilla, donde vivía frente a un olivar, me gustaban los olivos. Llegué aquí y planté hace doce años, pero con la humedad de aquí es complicado y aposté por las ovejas, porque aquí el mercado de la carne es muy importante", comentó el exsevillistas en una entrevista en 'A balón parado' de SFC TV.

El uruguayo recordaba sus duros momentos tras dejar obligado por sus continuos problemas de rodilla, que todavía hoy le impiden hacer vida normal: "Uno después de jugar al fútbol no encuentra nada igual. Los primeros años fueron muy duros pero poco a poco empiezas a encontrar cosas que te gustan, aunque nada es parecido. No puedo ni andar mucho tiempo porque la rodilla se me hincha e incluso me he operado dos veces más después de retirarme".

Como no podía ser de otra forma, Podestá rememoró el gol más importante de su carrera, el del ascenso del Sevilla en la temporada 2000/2001 frente al Tenerife. "Lo vi alguna vez que me lo han mandado de Youtube. Es algo que te toca. Fue un año complicado para mí además, porque había estado todo el año sin jugar casi hasta el final. Tuve la suerte de hacer ese gol y aquel año los uruguayos estábamos muy cuestionados. Que en la jugada participásemos Olivera, Zalayeta y yo fue como un desahogo", admitió el charrúa, cuando poco después llegaron los problemas de la rodilla: "Llegaba un momento que parecía que tenía una piedra en el zapato y hablé con Monchi. El club tenía una deuda conmigo y decidimos que yo cobrara por partido jugado. Yo no quería seguir así porque tenía mucho estrés al pensar solo en la rodilla. Cuando decidí dejarlo me sentí liberado".

En Uruguay el coronavirus también ha obligado a tomar medidas restrictivas, aunque no tan fuertes como en España, donde esperar regresar el próximo año: "Los colegios aquí se cortaron el mismo día que allí, cuando todavía no había ningún fallecido. Es difícil porque hay mucha gente perdiendo sus trabajos. La idea es volver a visitar Sevilla el año que viene si la situación lo permite. A la afición le pido que disfruten al Sevilla de hoy porque cada vez es más grande. Es una alegría ver desde aquí que el club que uno defendió esté tan bien".