Hueco blanco

Por qué las camisetas Puma del Sevilla FC a finales de los 80 no eran las verdaderas

Castore se convertirá en la 22/23 en la marca 15ª en vestir a los nervionenses, aunque una de las más prestigiosas de su historia no fue realmente espónsor técnico oficial

Por qué las camisetas Puma del Sevilla FC a finales de los 80 no eran las verdaderas
- Óscar Murillo
Óscar MurilloÓscar Murillo4 min lectura
Queda muy poco para que se haga público, como ocurre con el Real Betis y Hummel, que el Sevilla FC cambiará la próxima temporada de espónsor técnico, pasando de Nike a Castore. , un movimiento que ya confirmaron de manera indirecta al precisar que el diseño que se había filtrado recientemente en una web especializada era, en realidad, un 'fake'. Sin embargo, buceando en la centenaria historia de la entidad hispalense, se llega a la conclusión de que una de las firmas más prestigiosas cuyo logo lució en el pecho, que había sonado, incluso, para volver en esta 22/23, no era en realidad la original. En otras palabras: se portaron equipaciones Puma que no eran de Puma.

Lo desvela en sus redes sociales @luisvalmont, que recopila publicaciones de la época para recordar que los hermanos Adolf y Rudolf Dassler, que se odiaban de manera confesa, fundaron paralelamente Adidas y Puma, dos empresas de material deportivo que se popularizaron en Alemania y otros países europeos, pero que, en los años 70, todavía no habían llegado a España. Entonces, la pillería de un emprendedor levantino, León de Cos Borbolla, piloto de rallies y muchas otras cosas, le llevó a registrar el logo y los nombres de ambas marcas, que se encontraron con un enorme problema a la hora de acceder a este mercado ibético. Adidas llegó a un acuerdo y pagó por recuperar sus credenciales públicas, cediendo además al empresario de Novelda la licencia para vender aquí sus bolsas oficiales.

Puma no aceptó esa exigencia por parte del actual proveedor y fabricante de Pony, por lo que tuvo que operar en suelo español como DasslerPuma, utilizando a embajadores de la talla de Diego Armando Maradona o Boris Becker en sus anuncios para dejar claro que ellos eran una filial verdadera. Mientras tanto, León de Cos aprovechó la coyuntura para vestir a conjuntos de la talla del Atlético de Madrid y el Sevilla FC, este último entre 1987 y 1990, si bien en la propia etiqueta interior de las prendas se podía leer que pertenecían a Estudio 2000, con sede en Madrid. Aquella controversia legal se polongó hasta 1995, cuando, con la entrada en la presidencia de la Puma primitiva de Jochen Zeitz, se alcanzó un pacto por 15 años para que la versión española fuera la distribuidora oficial. Así, los estándares de calidad existentes en otros países llegaban también al nuestro.

Transcurrido ese periodo, Estudio 2000 quiso continuar con esa licencia, mientras que la marca alemana se negó, llegando el caso a los tribunales. El de arbitraje de Madrid dio la razón a la firma fundada por uno de los hermanos Dassler, a quien su enemiga-amiga ilicitana reclamaba 98 millones de euros en concepto de indemnización que, finalmente, no tuvo que abonar.