María del Carmen Fernández, madre de Iker Casillas: "Cuando le pagaban con cheques siempre me lo daba a mí"
"Desde pequeño le inculcamos que debía tener los pies en el suelo y eso lo lleva a rajatabla", destacaba la madre del exportero del Real Madrid y la Selección Española

Iker Casillas, en el tenis. Imago
Iker Casillas alcanzó la cima del fútbol mundial siendo todavía muy joven. Capitán del Real Madrid y de la Selección Española, el de Móstoles fue campeón del mundo y de dos Eurocopas, convirtiéndose además en uno de los grandes referentes del deporte español. Sin embargo, detrás de todos esos éxitos hubo una familia que siempre trató de mantenerle con los pies en el suelo. Especialmente su madre, María del Carmen Fernández, que nunca ha tenido reparos en contar cómo era su hijo lejos de los terrenos de juego.
María del Carmen, madre de Iker Casillas, siempre ha tratado de jugar un pape ldiscreto en la vida pública de su hijo, tanto a nivel deportivo como personal, cuando su matrimonito con Sara Carbonero lo convirtió en uno de los personajes más seguido por la prensa del corazón. Pese a ello, la madre de Iker Casillas ha dejado alguna que otra perla a lo largo de sus declaraciones, llamando mucho la atención su explicación sobre cómo era la relación de Casillas con el dinero, una vez que ya se había convertdio en futbolista profesional, defendiendo la portería del Real Madrid.

"Cuando le pagaban con cheques siempre me lo daba a mí. Es un chico que nunca ha gastado mucho", dijo en su momento María del Carmen Fernández, quien dejó claro que el joven portero no tenía especial interés en administrar su patrimonio ni en darse grandes caprichos. Su madre lo explicaba en junio de 2008 en una entrevista al diario As con una frase que refleja perfectamente la educación que recibió en casa. "Desde pequeño le inculcamos que debía tener los pies en el suelo y eso lo lleva a rajatabla", añadía María del Carmen, refiriéndose también a su marido, José Luis Casillas, guardia civil y padre de Iker Casillas y de Unai, su hermano pequeño.
La humildad, el gran legado de los Casillas
En casa de los Casillas siempre habían intentado que el éxito no cambiara a Iker y que ese joven portero que comenzaba a defender la portería del Real Madrid siguiese siendo el mismo chico de Móstoles que había comenzado a jugar al fútbol soñando con defender la portería merengue. Una filosofía que su madre volvió a reivindicar en diciembre de 2011, durante la presentación del libro 'La humildad del campeón', que repasaba la trayectoria del guardameta.
En aquella ocasión, en declaraciones a RTVE, María del Carmen insistía en que su hijo seguía siendo el mismo de siempre, aunque también dejaba claro que conservar esa personalidad era responsabilidad suya, no de ella: "Iker es tal como muestra a todos. Que mantenga cosas que siempre ha tenido depende en gran parte de él. Siempre le aconsejé que no perdiese su humildad, pero es él quien debe cuidar no perderla".
Una educación en la que también tuvo mucho que ver su padre, José Luis, que durante ocho años cogió el coche cada día para llevarle desde Móstoles hasta los entrenamientos del Real Madrid. El propio Iker ha recordado en más de una ocasión que su progenitor "no quería que me confundiera". Un esfuerzo familiar que permitió al joven portero compaginar los estudios y el fútbol hasta convertirse en uno de los mejores del mundo.

María del Carmen Fernández y los momentos más difíciles de Iker
La discreción ha sido otra de las características de la madre del exportero. Pese a que su hijo se convirtió en uno de los deportistas más reconocidos de España, María del Carmen siempre prefirió mantenerse lejos de los focos. Ya lo dejó claro en junio de 2002, cuando Iker se convirtió en el 'San Iker' del Mundial de Corea y Japón: "Nosotros no somos protagonistas de nada".#[media;blockquote;[proveedor:0;text:%3Cp%3E%3C%2Fp%3E%0A%3Cp%3E%22Mi%20hijo%20es%20maravilloso%2C%20pero%20no%20es%20un%20h%C3%A9roe%22%3C%2Fp%3E]]
De hecho, un día después de que Casillas fuese decisivo en la tanda de penaltis ante Irlanda, Mari Carmen decidió no acudir al negocio familiar que tenían en Villaviciosa de Odón. "Imaginaba que aquello estaría lleno de cámaras y de periodistas y preferí quedarme en casa. Luego, supe que así era", explicaba en aquel reportaje de El País.
Tampoco le gustaba especialmente que se calificase a su hijo como un héroe. Cuando le preguntaron por ello, su respuesta fue contundente: "Mi hijo es maravilloso, pero no es un héroe". Una frase que refleja perfectamente la manera en la que siempre ha entendido la carrera de Iker.
Eso no significa que no sufriera con algunos de los episodios más complicados de su trayectoria. Especialmente durante sus últimos años en el Real Madrid, cuando consideró que su hijo estaba recibiendo un trato injusto. En julio de 2015, coincidiendo con su salida rumbo al Oporto, María del Carmen Fernández ompió su habitual silencio en una entrevista con El Mundo.
"Mi Iker ha aguantado lo que no está escrito, ha soportado una presión psicológica, se le ha dado un trato diferente a otros jugadores. Se le ha vilipendiado estos cinco años. Ha sido todo muy injusto y le ha pasado factura a nivel anímico", denunciaba entonces.
Incluso llegó a calificar al Oporto como un equipo de Segunda B para un futbolista de su categoría, aunque al día siguiente rectificó en la Cadena COPE y pidió disculpas. "Me pude equivocar, quizá me perdió el subconsciente. Quiero agradecer al Oporto el fichaje de mi hijo. [...] Quiero pedir disculpas. Mil perdones", reconocía.

También explicó el motivo de aquel arrebato: "Estoy todavía muy agobiada. Llevo muchos años con una tensión muy fuerte. A mí eso me ha superado un poco. [...] Eso me ha afectado mucho. Su presión era la mía. Lo he pasado muy mal".
Una preocupación que había acompañado a la madre del excapitán madridista durante buena parte de su carrera. Ni siquiera los grandes títulos estaban exentos de sufrimiento. En la final de la Novena, en Glasgow, en 2002, se quedó en casa porque su hijo no iba a ser titular, aunque finalmente la lesión de César permitió a Casillas entrar en el campo y convertirse en decisivo. "Estaba en casa. Mi marido y mi hijo pequeño fueron al estadio. Aquel día también fue muy emocionante", recordaba.
En la Eurocopa de 2008 sí viajó a Viena para presenciar los cuartos de final ante Italia. Sin embargo, la tensión pudo con ella y sufrió un desvanecimiento justo antes de la tanda de penaltis. "Era mucha la tensión. Estaba muy emocionada. No vi los penaltis, no me acuerdo de lo que sucedió al final, pero me lo han contado todo. Los veré repetidos en casa. Me encuentro bien y estoy feliz", explicaba a As.
Desde entonces, Mari Carmen ha mantenido su habitual discreción. En marzo de 2021, cuando salió a la luz la separación de Iker y Sara Carbonero, atendió a Europa Press, pero pidió que la mantuvieran al margen: "Yo no quiero saber nada así que, por favor, no me grabes. De verdad, es que no tengo ni idea. Es que ese tema ni tocar, ¿vale?". Lo único que quiso aclarar entonces fue el estado de salud de su hijo: "Perfectamente, de salud perfectamente, que es lo más importante".
Ahora, años después de aquellos episodios, sigue pendiente de la familia y de su nieto Martín, que ha seguido los pasos de su padre y también defiende la portería en la cantera del Real Madrid. Una nueva generación de Casillas en la que, como ya hizo con Iker, María del Carmen Fernández continúa siendo una figura fundamental.