Luka Doncic merece que los Lakers tomen medidas con LeBron James
El astro esloveno lleva ya año y medio con los angelinos y llega la hora de que estos demuestren su compromiso dando carpetazo a la etapa de LeBron James y evitando caer en otro proyecto marcado por la figura del Rey

Luka Doncic, junto a LeBron James, durante un partido con los Lakers.IMAGO
Es hora de trazar una frontera. Los Lakers se convirtieron en 2018 en el equipo de LeBron James y ni con la llegada de Luka Doncic han dejado nunca de serlo, ya no por lo que se pueda ver dentro de la pista, sino porque todos los movimientos de la gerencia han estado marcados por su presencia. Pues bien, eso tiene que acabar.
Una figura como la esloveno exige que los Lakers tomen medidas. No basta con esperar a ver qué decide El Rey. Aunque duela, aunque sea impopular, es hora de hacerle entender que ha dejado de tener sitio si de verdad se quiere ser justos con lo que merece el genio de Liubliana.

Porque Doncic ya no es un niño. A sus 27 años demostró en el mes de marzo –promediando casi 40 puntos por noche– que está preparado para dar el mejor baloncesto de su carrera. La respuesta de Rob Pelinka y quienes le acompañan al frente de la oficina no puede ser organizar un año de despedida para LeBron, sino uno de campeonato para Luka.
¿Esperar pacientemente a la decisión de LeBron James?
Para nada. Aunque para muchos sea el mejor jugador de todos los tiempos, los Lakers no pueden hipotecar otra campaña a lo que quiera LeBron. Con la determinación de seguir jugando al menos un año más –en playoffs ha demostrado que sigue teniendo baloncesto (y físico) de sobra–, ahora se dirige a una agencia libre para la que ya ha subrayado que su familia tendrá un enorme peso; y claro, eso nos sitúa una vez más en Hollywood.
Por tener su vida y la de su mujer e hijos asentada en Los Ángeles, es probable que tanto el corazón como la cabeza digan a James que es momento de dejarse de aventuras y apostar por lo seguro. Por ello, los Lakers deben anticiparse y no dejar la puerta abierta para que el cuatro veces ganador de la NBA la cruce a su antojo.
El Rey nunca lo hubiese permitido
El ejemplo de lo que exige Luka Doncic lo tenemos justo en el LeBron. Su figura, la más grande del siglo XXI, se ha movido a lo largo de los años haciendo y deshaciendo a su gusto. Era lo más lógico del mundo. Desde el instituto todos sabían que era simple y llanamente un elegido del deporte de la canasta. Ya estuviese en Cleveland, en Miami o en Los Ángeles, no se movía un varal –como tanto decimos en Sevilla– sin pasar por él. Ya no es tan así, pero los de oro y púrpura deben salir de ese punto indefinido que no favorece absolutamente a nadie.

¿Hubiesen tenido una oportunidad este año sin la lesión de Luka? Puede ser. No podemos jugar a ser adivinos, pero la realidad es que parecía haber dos equipos superiores que les hubiesen cortado el paso. Pero ya no hablamos de un año o de unos playoffs puntuales, sino de hacer sentir al esloveno que esta es su casa y que se va a hacer todo lo posible por ser campeones con él; y sí, eso pasa por cerrar el capítulo de LeBron James –más allá de condicionantes salariales– a la voz de ya.