Un Betis sin techo se sitúa en el Top-30 del mundo

José López
La derrota inesperada de San Mamés, que no le ha hecho perder al Real Betis su privilegiada plaza en el podio de LaLiga, no sólo no ha mermado la confianza de un equipo que ha sumado un 2021 mayúsculo sino que cada día que pasa tiene datos para seguir creyendo que este proyecto.
Los datos ligueros están ahí: tercer clasificado con 33 puntos en 18 jornadas, segundo máximo realizador del campeonato con 32 goles, en la siguiente fase de la Europa League, en dieciseisavos en Copa del Rey... Los mejores números de la historia de un Betis europeo y de los mejores ligueros en los más de cien años del equipo verdiblanco.
El reconocimiento también le llega a nivel mundial. Ya hace semanas, L'Equipe señalaba al Betis como uno de los cinco clubes que mejor jugaba del continente y que más merecía la pena ver por televisión. No sólo hace disfrutar a los suyos sino que no pierde y por eso ha sido uno de los que menos lo ha hecho a nivel continental en todo el año aún vigente.
A todas esas cifras positivas que se podrían añadir habría que sumar un ránking (footballdatabase.com) que le sitúa actualmente entre los 30 mejores clubes del mundo. Algo que podría ser lógico cuando va tercero en una de las cinco mejores ligas, pero no lo es tanto cuando se ven a clubes como Tottenham, Roma, Lille, Lyon, Leipzig... por detrás de él.
No sólo eso sino que es el club mundial que más puestos ha ascendido en los últimos tiempos, pues ha subido 126 puestos con respecto al que ocupaba hace justamente un año.
Este ránking utiliza el método (ELO) para hacer esta clasificación, que es el mismo que usa la federación internacional de ajedrez para hacer su ránking mundial, por lo que los clubes no están elegidos al azar sino en base a una serie de resultados numéricos obtenidos a lo largo de los últimos meses.
El reto del Betis en el arranque de 2022 será mantener ese nivel que le ha llevado a esta privilegiada situación. Las rotaciones emprendidas por Pellegrini hacen viable llegar bien físicamente a este tramo clave que aparece ahora, por lo que, por ese motivo, el rendimiento debería mantenerse. Y los jugadores, incluso cuando pierden como en Bilbao, siguen manteniendo su discurso y su fe en el proyecto. Nada hace indicar que éste pueda caerse.
Los datos ligueros están ahí: tercer clasificado con 33 puntos en 18 jornadas, segundo máximo realizador del campeonato con 32 goles, en la siguiente fase de la Europa League, en dieciseisavos en Copa del Rey... Los mejores números de la historia de un Betis europeo y de los mejores ligueros en los más de cien años del equipo verdiblanco.
El reconocimiento también le llega a nivel mundial. Ya hace semanas, L'Equipe señalaba al Betis como uno de los cinco clubes que mejor jugaba del continente y que más merecía la pena ver por televisión. No sólo hace disfrutar a los suyos sino que no pierde y por eso ha sido uno de los que menos lo ha hecho a nivel continental en todo el año aún vigente.
A todas esas cifras positivas que se podrían añadir habría que sumar un ránking (footballdatabase.com) que le sitúa actualmente entre los 30 mejores clubes del mundo. Algo que podría ser lógico cuando va tercero en una de las cinco mejores ligas, pero no lo es tanto cuando se ven a clubes como Tottenham, Roma, Lille, Lyon, Leipzig... por detrás de él.
No sólo eso sino que es el club mundial que más puestos ha ascendido en los últimos tiempos, pues ha subido 126 puestos con respecto al que ocupaba hace justamente un año.
Este ránking utiliza el método (ELO) para hacer esta clasificación, que es el mismo que usa la federación internacional de ajedrez para hacer su ránking mundial, por lo que los clubes no están elegidos al azar sino en base a una serie de resultados numéricos obtenidos a lo largo de los últimos meses.
El reto del Betis en el arranque de 2022 será mantener ese nivel que le ha llevado a esta privilegiada situación. Las rotaciones emprendidas por Pellegrini hacen viable llegar bien físicamente a este tramo clave que aparece ahora, por lo que, por ese motivo, el rendimiento debería mantenerse. Y los jugadores, incluso cuando pierden como en Bilbao, siguen manteniendo su discurso y su fe en el proyecto. Nada hace indicar que éste pueda caerse.