El Alavés resiste en enero mientras crecen las tentativas por varios jugadores
El Deportivo Alavés afronta el mercado de invierno sin movimientos cerrados y con la presión de la clasificación apretando. Con 19 puntos, el club vitoriano prioriza no debilitar la plantilla de Eduardo Coudet, aunque el interés por Carlos Vicente, Antonio Blanco y Sivera obliga a tomar decisiones en Mendizorroza

El Alavés, foco del mercadoCORDON PRESS
El Deportivo Alavés vive un mercado invernal atípico, marcado más por las tentaciones externas que por los movimientos propios. En Vitoria no hay, por ahora, ni entradas ni salidas confirmadas, solo conversaciones y sondeos. La situación deportiva, con el equipo anclado en los 19 puntos y la zona baja apretando, explica la cautela. Más allá de posibles refuerzos, la verdadera preocupación en Mendizorroza es no perder a futbolistas considerados estructurales para el proyecto de Eduardo Coudet.
El club entiende que cualquier salida relevante en enero tendría un impacto inmediato en el rendimiento del equipo. Por eso, la consigna es clara: resistir. Sin embargo, el interés que despiertan algunos nombres propios complica ese equilibrio entre estabilidad deportiva y oportunidad económica.
Carlos Vicente, el nombre que agita el mercado
El foco principal está puesto en Carlos Vicente, máximo goleador del equipo con nueve tantos entre LaLiga y Copa del Rey. Su rendimiento no ha pasado desapercibido y ha situado al atacante en el radar de clubes extranjeros. En las últimas horas, el Birmingham City, actualmente en la Championship, segunda división inglesa, ha aparecido como uno de los interesados más firmes.

Según informó Ángel García, el Alavés valora una posible venta por una cifra cercana a los siete millones de euros, una cantidad que, sin llegar a la cláusula, situada en torno a los 20 millones, sería relevante para la economía del club.
Carlos Vicente no es solo una cifra de goles, también es una pieza clave en el sistema de Coudet. Un futbolista que aporta desborde, profundidad y amenaza constante. Su salida dejaría un vacío inmediato que obligaría al club a reaccionar con rapidez en el mercado.
Otros frentes abiertos: Blanco y Sivera
El caso de Antonio Blanco es distinto, pero igualmente sensible. El centrocampista siempre despierta interés en Italia y, aunque la Fiorentina parece haberse retirado de la puja, su nombre sigue circulando en despachos europeos. El Alavés asume que Blanco es un activo cotizado, pero tampoco contempla desprenderse de él de cara a la segunda mitad del curso.
A medio plazo aparece la situación de Antonio Sivera. El guardameta alicantino ha sido vinculado al Valencia, aunque en clave de mercado veraniego. En Vitoria no esperan movimientos inmediatos, pero el interés refuerza la sensación de que varios pilares del equipo están bajo vigilancia externa.

Necesidades deportivas y condicionantes
Mientras intenta proteger su columna vertebral, el Alavés también es consciente de sus carencias. La sanción de Garcés por parte de la FIFA y la situación interna de Moussa Diarra han debilitado la defensa central, una demarcación prioritaria para reforzar. Además, el club sigue buscando un perfil ofensivo para la banda izquierda, una necesidad arrastrada desde el pasado verano.
La delantera es otro punto delicado. Lucas Boyé encadena problemas físicos y Mariano Díaz no entra en los planes del técnico, lo que reduce las opciones en ataque. En este contexto, perder a un goleador como Carlos Vicente sería un golpe difícil de encajar sin una respuesta inmediata del mercado.
Posibles efectos colaterales
Si finalmente se produjera alguna salida, el Alavés tendría margen para activar llegadas. En ese escenario aparece el nombre de Ángel Pérez, carrilero diestro de 23 años del Huesca, como posible refuerzo para apuntalar el flanco derecho. Una operación que solo se contemplaría si antes se libera espacio en la plantilla.
En Mendizorroza saben que enero no es el mes ideal para reconstruir, sino para sobrevivir. Con la clasificación ajustada y el margen de error reducido, la prioridad es mantener la competitividad del equipo. Las ofertas pueden llegar y el interés existe, pero el Alavés no quiere condicionar el final de la temporada, con una permanencia en juego.