30 aniversario

Rafa Guerrero, exlinier de Primera división, desvela el equipo de su corazón, que ocultó durante años para poder arbitrarle: "Si lo digo antes, no me ponen ni partidos"

El linier leonés, famoso por su inolvidable episodio con Mejuto González en un Zaragoza-Barcelona, reconoce ahora ser aficionado del Athletic desde pequeño y que una visita a San Mamés cambió su idea de retirarse tras aquel suceso: "Se me caían las lágrimas"

Rafa Guerrero, exlinier de Primera división, desvela el equipo de su corazón, que ocultó durante años para poder arbitrarle: "Si lo digo antes, no me ponen ni partidos"

Rafa Guerrero, en un partido benéfico.Cordon Press

Fernando RuizFernando Ruiz 4 min lecturaSin comentarios

Si hay en España un juez de línea o linier famoso ese es Rafa Guerrero. El leonés estuvo durante 14 temporadas corriendo la banda de muchos estadios de Primera división y ahora, además de continuar con su trabajo de toda la vida, es conserje del colegio Trepalio, en Trobajo del Camino, también hace las veces de analista arbitral y contertulio en 'El Chiringuito'.

La fama mediática de Rafa Guerrero llegó en un Zaragoza-Barcelona de 1996, cuando tras una patada de Fernando Couto a Xavi Aguado, Solana dio un manotazo dentro del área al portugués, que acabó revolcado en el suelo. Guerrero llamó al árbitro, Mejuto González, para avisarle de que era "penalti y expulsión". A lo que Mejuto respondió: "Vaya, joder, Rafa, me cago en mi madre, ¿expulsión de quién?", aunque todo el mundo lo recuerda como un "Rafa, no me jodas". Guerrero se equivocaba al señalar al infractor ("el número seis"), pues Mejuto González mandaba a la calle a Aguado en lugar de a Solana.

Llegó a pensar en la retirada pero San Mamés cambió su destino

Aquel episodio y su equivovación, filmada por la televisión claramente, marcó el resto de su carrera, como ahora ha reconocido en una entrevista a El Correo. "Me insultaban como a un delincuente por equivocarme. Tenía escrita una carta en la que renunciaba al arbitraje", reconoce, pero en un partido en San Mamés todo cambió: "Rafa, no te vayas. Rafa, quédate", cantó la grada y eso no lo olvidará nunca el trencilla: "Fueron los minutos más emocionantes de mi vida deportiva. Se me caían las lágrimas. Que una grada te valore así siendo un simple linier es muy fuerte. Y decidí continuar. Ahí lo tuve muy claro que merecía la pena seguir. Aquellos cánticos me hicieron entender que no podía fallar a la gente del fútbol".

Ahora, con 62 años, se atreve a reconocer sus colores, algo que muchos árbitros llevan en secreto incluso después de colgar el silbato, y no son otros que rojiblancos. "El Athletic no sabe de fronteras. Es un club que te va al corazón", reconociendo que fue muy feliz de pequeño con media equipación que le regalaron: "Una medias rojiblancas en franjas horizontales y un pantalón negro. Crecí muy feliz con aquella equipación, muy feliz en los campos de tierra".

Del Athletic de toda la vida

En activo nunca confesó ser seguidor del Athletic, pues no hubiera podido estar en la banda de San Mamés. "Si lo digo antes, no me ponen ni partidos", defiende, el leonés al que todavía hoy le recuerdan algunas acciones polémicas. "Después de retirarme y una vez que se sabe que soy del Athletic me han recordado muchas veces esa jugada", recuerda Rafa Guerrero sobre un penalti que pitó al Athletic frente al Racing, con 0-0 en el minuto 93, por una mano de Jonatan Valle en el área racinguista.

"Hay una cosa clara: no hay equipo en esos momentos. Yo de hecho he llegado a expulsar a mi padre, entrenador de Regional Preferente y con el que estuve dos meses sin hablarme. Entonces nadie sabía que era del Athletic, pero cuando me retiré la gente dijo 'uy', pero no tiene absolutamente nada que ver. Y más allá de si fuera no fuera, yo lo que vi en ese momento es que era", zanja antes de un Cultural Leonesa-Athletic que le divide el corazón.