Eric Montes revive la herida Figo y el Barcelona: "No quiero hablar de Figo, él sabrá lo que hizo en su momento"
El traspaso de Luis Figo del FC Barcelona al Real Madrid sigue generando reacciones más de 25 años después, y esta vez ha sido Eric Montes, excanterano azulgrana y actual jugador del CE Manresa, quien ha recordado aquel episodio que marcó el verano del 2000

Eric Montes habla sobre FigoIMAGO
El fútbol tiene memoria. Y en pocos casos esa memoria es tan selectiva y emocional como en la rivalidad entre Barcelona y Real Madrid. Han pasado más de dos décadas desde que Luis Figo cruzó el puente aéreo en el verano del 2000 para vestir de blanco tras haber sido capitán azulgrana. Sin embargo, la cicatriz sigue abierta para muchos aficionados culés. Y también para algunos que vivieron aquella etapa desde dentro.
Uno de ellos es Eric Montes, formado en la cantera del Barça y actualmente en las filas del CE Manresa en Tercera Federación. En una entrevista concedida al podcast 'El After de Post United', el futbolista dejó una reflexión cargada de ironía y sentimiento.
“Mi padre tiene de foto de WhatsApp una foto mía que yo tendría seis meses con la camiseta de Figo del Barça, imagínate”, arrancó contando entre risas. Pero rápidamente matizó su postura sobre el exinternacional portugués: “Pero no quiero hablar de Figo, él sabrá lo que hizo en su momento. Y la sigue teniendo. Mi padre es merengue. Es el único de la familia que es merengue, ha salido un poco desviado. Toda mi familia es más culé que la bandera y yo también y mi padre el único merengue”.

Una herida que no se borra
El fichaje de Figo no fue el más costoso de su época, pero sí uno de los más simbólicos y polémicos de la historia moderna del fútbol español. Aquella operación, impulsada por Florentino Pérez en su primera etapa presidencial, cambió la narrativa de los traspasos entre los dos gigantes del fútbol español y elevó la tensión entre ambas aficiones a niveles inéditos.
Montes, que creció dentro del ecosistema blaugrana, vivió esa rivalidad desde la base, en una cantera donde el sentimiento de pertenencia es casi tan importante como el talento. Sus palabras no suenan a reproche directo, pero sí reflejan que el episodio dejó una huella emocional que todavía perdura en el imaginario colectivo culé.

Mascherano, el referente inesperado
Más allá del recuerdo de Figo, el futbolista catalán quiso destacar la figura de Javier Mascherano como uno de los jugadores que más le marcaron durante su formación. Y lo hizo desde una perspectiva muy personal.
“Fíjate que no he tenido yo muchos ídolos. Sobre todo cuando era pequeño. Pero del Barça me gustaba mucho Saviola, no sé por qué. Le llamaban conejito o algo así, me acuerdo”, recordó en referencia a Javier Saviola.
Sin embargo, fue Mascherano quien dejó una huella más profunda en su etapa en 'La Masia'. “En la cantera me llamaba la atención Mascherano porque yo no soy muy alto, entonces podía jugar de pivote o de central o incluso algún día de lateral y me iban llamando Mascherano”, explicó.
El momento más especial llegó en una expedición europea. “En un partido de la Youth League que fuimos a Bielorrusia en el avión me dio su camiseta del partido firmada y me dio una ilusión de la ostia”, confesó.

Ese gesto, aparentemente sencillo, resume muchas de las cosas que marcan la trayectoria de un canterano: los referentes cercanos, el espejo en el que mirarse y la validación de quien ya ha recorrido el camino.
Del pasado azulgrana al presente en Manresa
Hoy, lejos del foco mediático de la élite, Eric Montes construye su carrera en el fútbol semiprofesional, pero conserva intacto el orgullo de su paso por el Barça y el sentimiento que le inculcó su entorno familiar.
La entrevista no solo reavivó el eterno debate sobre Figo, sino que también mostró la dimensión más humana de un futbolista que, como tantos otros, creció soñando con el Camp Nou y encontró en referentes como Mascherano la inspiración para abrirse camino.
Porque en el fútbol, los traspasos pueden firmarse con tinta y millones, pero las emociones no prescriben. Y algunas historias, como la de Figo, siguen siendo parte de la historia emocional de toda una generación nacional, y especialmente azulgrana.