Hansi Flick apela a la exigencia máxima antes de recibir al Villarreal: "Tenemos que evitar errores innecesarios"
Hansi Flick, entrenador del FC Barcelona, compareció en la previa del duelo ante el Villarreal CF correspondiente a la jornada 26 de LaLiga. El técnico alemán analizó la autocrítica tras los últimos partidos, la baja de Frenkie de Jong, la gestión del liderato y la importancia de mantener el máximo nivel competitivo

Hansi Flick habla del VillarrealIMAGO
El Barcelona afronta este sábado una nueva prueba en el Spotify Camp Nou con la sensación de estar en un momento clave de la temporada. La jornada 26 llega en pleno pulso por el liderato y con la Champions League marcando el horizonte inmediato. Hansi Flick, en su comparecencia ante los medios, mantuvo un discurso sereno pero exigente, centrado en la mejora constante y en la necesidad de sostener el nivel sin caer en la autocomplacencia.
Autocrítica y control del juego
El técnico alemán comenzó analizando los aspectos a corregir tras los últimos compromisos. Flick insistió en la necesidad de cuidar mejor la posesión y minimizar errores evitables. “Tenemos que mantener el balón y quizá evitar errores innecesarios”, explicó, dejando claro que el dominio no puede quedarse en intención, sino traducirse en control real del partido.
El entrenador considera que el Barça debe imponer su identidad independientemente del rival. Para él, el camino pasa por jugar el propio fútbol con continuidad y concentración desde el primer minuto, especialmente ante un equipo como el Villarreal, al que definió como “un gran oponente” con futbolistas de alto nivel técnico.

La baja de Frenkie y las alternativas
Uno de los asuntos más relevantes fue la ausencia de Frenkie de Jong. Flick reconoció que perder a un jugador de su calidad no es una buena noticia, pero evitó dramatizar. “No es agradable no tener a un jugador con la calidad que Frenkie nos da”, admitió, aunque rápidamente puso el foco en las oportunidades que se abren para otros.
El técnico subrayó que el fútbol obliga a adaptarse y que el equipo dispone de recursos suficientes para cubrir la baja. La idea no es buscar excusas, sino soluciones internas. Ese enfoque ha sido constante en su discurso desde que llegó al banquillo azulgrana: centrarse en quienes están disponibles y potenciar su rendimiento.

Sin euforia por los números ni el liderato
Flick restó importancia a las estadísticas y al hecho de alcanzar los 100 partidos al frente del Barcelona. “Es un gran honor”, reconoció, aunque dejó claro que lo verdaderamente relevante es el día a día. El alemán disfruta del entorno, del vestuario y del proyecto, pero evita que las cifras desvíen la atención del presente competitivo.
En cuanto al liderato, mantuvo una postura prudente. Recordó que la temporada es larga y que cada jornada modifica el escenario. Para él, la clave es sencilla: ganar el siguiente partido. “Si ganas, es un partido menos”, explicó, resumiendo su filosofía de gestión: reducir el margen de error a través de la constancia.

Gestión interna y disciplina
Uno de los detalles más llamativos de la rueda de prensa fue la explicación sobre la gestión de la puntualidad. Flick decidió que las sanciones económicas por retrasos fueran determinadas por los capitanes, no por él directamente. “Decidís vosotros”, les dijo, según relató. El resultado ha sido inmediato: ningún jugador ha llegado tarde desde entonces.
Este enfoque refleja su estilo de liderazgo: autoridad sin rigidez innecesaria, implicando al vestuario en la toma de decisiones y reforzando la responsabilidad colectiva.

Mentalidad competitiva hasta el final
El entrenador del Barcelona insistió en que el equipo debe mejorar en cada encuentro. Para Flick, ganar no solo suma puntos, sino que construye confianza. Y esa confianza es esencial en un vestuario con numerosos futbolistas formados en 'La Masia' y aún en proceso de maduración.
El Villarreal, por tanto, no es solo un partido más. Es una oportunidad para consolidar el liderato, reforzar sensaciones y confirmar que el equipo está preparado para sostener la exigencia en todas las competiciones.
En el discurso de Flick no hubo grandes titulares rimbombantes, sino una idea constante: trabajo diario, respeto al rival y mejora continua. En una temporada donde los márgenes son mínimos, esa coherencia puede marcar la diferencia.