Víctor Font impulsa la recogida de firmas y abre la puerta a una candidatura unitaria contra Laporta
El precandidato a la presidencia del FC Barcelona, Víctor Font, activa 50.000 papeletas en 160 puntos para superar el mínimo exigido para ser seleccionado como candidato. Font plantea un frente común de la oposición basado en un cambio de modelo, profesionalización y defensa de la propiedad del club, donde le tiende la mano a Joan Laporta
El proceso electoral en el FC Barcelona entra en una fase decisiva. Con la recogida de firmas ya en marcha, Víctor Font dio este lunes el pistoletazo de salida formal a su campaña logística con la distribución de 50.000 papeletas en 160 puntos habilitados para alcanzar el mínimo de 2.337 firmas necesarias para validar su candidatura.
Desde su sede, el empresario insistió en que esta fase no es un mero trámite administrativo, sino el primer paso para abrir un debate de fondo sobre el modelo de club. Font volvió a poner el foco en la necesidad de “pasar página” del actual esquema presidencialista, profesionalizar la gestión y blindar la propiedad ante posibles riesgos futuros. En su discurso, el eje no fue tanto personal como estructural: la transformación institucional como prioridad.
Un modelo frente a un nombre
Uno de los mensajes centrales de su comparecencia fue la voluntad de explorar una candidatura conjunta entre las distintas precandidaturas críticas con el ex presidente Joan Laporta. Font no descartó ningún escenario y dejó claro que, desde su posición, no habrá vetos.

“No descarto absolutamente nada. No va de escoger un candidato, sino de un modelo”, aseguró. En su planteamiento, la clave no está en quién encabece una hipotética lista unitaria, sino en el proyecto que se defienda. “La cara visible es lo menos importante. Aquí lo que importa es hacer la transformación del club. Y ahora el club está en peligro”, advirtió.
Font confirmó que ya ha habido conversaciones entre aspirantes y que el diálogo continúa abierto. “Ha habido conversaciones y seguimos empujando en esta dirección. Hay que priorizar los intereses del club por delante de todo”, explicó. Según su diagnóstico, el análisis de la situación económica e institucional del club es muy similar entre las candidaturas alternativas, lo que facilitaría un entendimiento. “Las soluciones también se parecen mucho y algunas pueden ser complementarias”, añadió.

La recogida de firmas, primer examen
Antes de cualquier posible pacto, el objetivo inmediato es superar el corte de firmas. La cifra mínima exigida, 2.337 apoyos válidos, marca el primer filtro del proceso electoral y determinará qué proyectos llegan a la papeleta definitiva.
Font apeló directamente a la masa social azulgrana para convertir las elecciones en algo más que un relevo de nombres. “Necesitamos que el día 15 de marzo haya un plebiscito”, afirmó, planteando los comicios como una decisión estratégica sobre el rumbo del club. “El candidato no es lo importante, aquí lo que importa es que el Barça se gobierne bien”, insistió.

En ese sentido, lanzó un mensaje de movilización a socios y socias: “Es la hora de movilizarse. Con esta recogida de firmas apelamos a los socios y socias para salvar el modelo de propiedad del club, que está en riesgo”. El discurso vuelve a incidir en uno de los temores recurrentes en el entorno azulgrana: la posibilidad de perder el control social ante eventuales necesidades financieras futuras.
Debate de proyectos en el horizonte
Más allá de la aritmética de las firmas, Font subrayó su intención de confrontar propuestas públicamente una vez superado el trámite inicial. “La prioridad es pasar el corte y poder entrar y hacer debate. Quiero hacer un debate de modelo con el presidente saliente. El socio lo merece”, defendió.
El empresario sostiene que su equipo cuenta con propuestas “muy ilusionantes” y que el club necesita una modernización profunda en su estructura de gestión. Profesionalización, planificación estratégica y gobernanza más colegiada son conceptos que repite como pilares de su programa.
El calendario electoral marcará ahora los tiempos. Si logra superar el mínimo exigido, el escenario podría abrirse a negociaciones entre candidaturas alternativas o a una confrontación directa de proyectos en las urnas. En cualquier caso, el proceso se encamina hacia una fase donde no solo se debatirá quién debe liderar el club, sino qué modelo institucional debe sostenerlo en los próximos años.