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La receta del éxito de un, más que ídolo, ejemplo y referente al que, ahora sí, le dejan volver a casa

La receta del éxito de un, más que ídolo, ejemplo y referente al que, ahora sí, le dejan volver a casa
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El de Viluco, sonriente ante los más pequeños. - @AngloAmericanCL

Claudio Bravo se quedó con las ganas de participar en la gira por Argentina y Chile del Betis, que le habría permitido enfrentarse al club de sus amores, pero aprovecha sus vacaciones para realizar varios actos solidarios

Óscar MurilloÓscar Murillo4 min lectura

Si Manuel Pellegrini es un nombre con mayúsculas en su Chile natal, lo de Claudio Bravo ya son palabras mayores. A sus 39 años, el de Viluco es el capitán de la selección nacional, aparte de llevar 16 consecutivos en las mejores Ligas del Viejo Continente. Hoy en día, se alterna en la titularidad del Real Betis con Rui Silva, exhibiendo su experiencia, su solvencia bajo palos, su juego de pies y sus reflejos, especialmente en la Europa League. Para desgracia de Colo Colo, todo sea dicho, porque el 'Cacique' lleva tiempo esperando con los brazos abiertos a su 'hijo pródigo', que pospone verano a verano su retirada en casa. Por eso mismo, aunque siempre es un honor para él defender los colores de 'La Roja' (van 144 veces ya), seguramente le dolió no poder enfrentarse a su equipo del alma, el que defiende a capa y espada tras formarse en sus escalafones inferiores desde muy pequeño, durante la reciente gira verdiblanca por Suramérica.

De pésimo recuerdo en lo deportivo (no lograron marcar un solo gol, encajando 10 en tres encuentros), la tournée llevó a los del 'Ingeniero' a Mendoza, Concepción y Viña del Mar para jugar contra River Plate y dos veces ante los 'Albos', duelos estos últimos bastante broncos, con refriegas, tánganas, lesiones y expulsados. A lo mejor, por el simple respeto que impone su presencia, los pupilos de Gustavo Quinteros se habrían contenido un poco con Bravo sobre el césped o en el banquillo, pero Eduardo Berizzo, que había prescindido sorprendentemente de él en la anterior citación, lo reclamó para sendos amistosos en Varsovia (con Polonia) y Bratislava (con Eslovaquia). Ahora, ya de vacaciones hasta el próximo 6 de diciembre, cumplió con varios compromisos solidarios y, por supuesto, volvió a casa.

Sus perfiles en las redes sociales están plagados de apoyo a causas altruistas que, dada su relevancia social (12 millones de seguidores solamente entre Instagram y Twitter), logran mucha atención y repercusión. Es parte no ya de su trabajo, sino de su responsabilidad como ídolo, ejemplo y referente de todos los niños y niñas de Chile. Por eso, el cancerbero no dudó en acudir a la invitación de una empresa minera para ofrecer un taller sobre su especialidad en la comuna de Nogales, visitando durante más de dos horas la Asociación de Fútbol Amateur El Melón y varias escuelas de fútbol infantil de la zona, donde se hizo cientos de fotografías y firmó un sinfín de autógrafos a pequeños y mayores. Del Colegio Carmelita Felipe Cortés pasó al Estadio Anglo American de Valparaíso, donde se dirigió a los chavales con una receta que habrán anotado a fuego en sus mentes.

"Hay que trabajar. Yo no llegué a donde estoy porque sí sin más. Cuando todos se iban, yo me quedaba entrenándome, con lluvia o con sol”, argumentaba Bravo, que apoya este tipo de asociaciones: "Es positivo que colaboren, que vean más allá y que utilicen aportes para beneficiar a estos niños; la verdad es que es magnífico”. Un guardameta que quería acercarse a la gente, "que te vean como una persona normal, que creció también como ellos y que alcanzó algo, teniendo como herramienta algo tan sencillo como el querer. Más que atajar una pelota, la idea era generar en los niños que saquen su personalidad y se desenvuelvan en torno al deporte, que también los beneficia. Que crean en sus capacidades y no se limiten en nada”.