Diego Segura, exjugador profesional y psicólogo deportivo, cuenta su experiencia: "El mundo del fútbol no es consciente del daño que puede hacer"
El psicólogo deportivo, que debutó en Primera división con el Real Betis y pasó por Deportivo Alavés, Real Jaén o FC Cartagena, repasa en ESTADIO Deportivo el fútbol base, la exposición de los niños, su etapa en Sevilla y la retirada
Diego Segura habla del fútbol con la mirada de quien lo ha vivido desde dos sitios muy distintos: el vestuario y la consulta. Fue canterano del Real Betis, debutó en Primera división con el conjunto verdiblanco y pasó por equipos como Deportivo Alavés, Real Jaén o FC Cartagena antes de convertir la psicología deportiva en su camino profesional.
En ESTADIO Deportivo, Segura no se queda en la superficie. Habla de niños expuestos demasiado pronto, de redes sociales, de lesiones, su retirada y deja una frase que resume buena parte de la conversación: “El mundo del fútbol no es consciente del daño que puede hacer”.
El fútbol base y la ventaja de nacer antes
- Un estudio reciente apuntaba que más del doble de jugadores nacidos en enero llegan a profesionales en comparación con los nacidos en diciembre. Desde la experiencia de Diego Segura, ¿cómo puede afectar a un niño competir con otros que, aunque pertenezcan a la misma categoría, no tienen exactamente la misma edad real?
- El que nació en diciembre tiene que competir con mayores que él, y eso hace que cambie todo el desarrollo. Tú vas compitiendo en una etapa en la que vas destacando y, si vas destacando, eso tiene consecuencias.
Puedes tener contactos profesionales, te pueden subir, te pueden firmar, te pueden fichar y, sobre todo a nivel psicológico, la experiencia que tiene el chico o la chica es diferente. Tiene más confianza, más seguridad y desarrolla habilidades psicológicas. El escenario es totalmente diferente.
Lamine Yamal o Ansu Fati: los jóvenes expuestos demasiado pronto
- Cada vez debutan más jugadores con 16 o 17 años, todavía en pleno proceso de maduración personal, pero ya expuestos a estadios llenos, dinero, fama y críticas. ¿Cómo se gestiona para que un futbolista tan joven no pierda el equilibrio?
- Ahí está el ejemplo positivo de Lamine Yamal, que de momento lo gestiona bien. Pero hay muchos ejemplos que no son tan conocidos y que, evidentemente, no lo estarán gestionando tan bien. A rasgos generales, no están preparados. Ese es el poco trabajo que se hace, creo, con estos chicos que van destacando a edades tempranas. Depende mucho de la gente que les rodea.
Desde la distancia, parece que podría tener un margen de mejora importante en ese entorno. Aun así, creo que el chico tiene una personalidad muy marcada. Confía mucho en sí mismo, tiene las ideas muy claras, confía en su rendimiento y, de momento, lo está gestionando bastante bien.
- Casos como el de Ansu Fati recuerdan que una lesión o una mala jugada pueden cambiar por completo la trayectoria de un joven que llega señalado como estrella. ¿Qué ocurre con todos esos futbolistas que se quedan por el camino?
- Esos son los casos que conocemos, pero hay muchos que no conocemos y que son, como se suele decir, juguetes rotos. Yo ahí soy muy crítico. Creo que el mundo del fútbol no es consciente del daño que puede hacer.
He podido tener en consulta a muchos chicos que no llegan a este nivel, pero que se van quedando en el camino. Las expectativas que recaen sobre ellos eran muy grandes a nivel familiar, a nivel propio, a nivel de club y a nivel de redes sociales, donde se exponen demasiado pronto.
No se hace un trabajo para preparar un plan B o un plan alternativo. Tampoco se trabaja lo suficiente para que la identidad del jugador no sea solo fútbol, sino que haya muchos otros aspectos de su vida que también desarrolle.
La evolución de la salud mental en el fútbol: un cambio reflejado en el Betis
- Diego Segura se formó en la cantera del Real Betis y llegó a debutar en Primera división en 2008, en Mestalla ante el Valencia. ¿Cómo recuerda aquel ecosistema de cantera y qué diferencias aprecia con el club actual?
- Fue totalmente diferente a lo que hay ahora. El Betis ha cambiado, ha dado la vuelta como un calcetín. Siempre ha sido un equipo muy importante, pero ahora es un club con una estructura profesional.
En aquellos años, los años de Lopera, la estructura tenía muchas carencias en muchos aspectos. Eso no quiere decir que no salieran jugadores buenos, porque salieron jugadores muy buenos, pero sí es verdad que en estas cuestiones de las que estamos hablando no había ningún tipo de trabajo.
Mi experiencia fue maravillosa. Para mí el fútbol me ha dado muchos recursos y muchos valores. No sería quien soy si no es por el fútbol, incluso por el Betis, porque estuve once años en la cantera. Estoy muy orgulloso. Soy bético.
Ahora es totalmente diferente. Es un club mucho más profesional, que cuida mucho más los detalles, que invierte mucho más en cantera y creo que eso va a hacer que se pueda sacar un beneficio y una recompensa.
Redes sociales, niños y el peligro de los comentarios
- La presión mediática siempre ha existido, pero ahora las redes sociales multiplican la exposición. ¿Hasta qué punto ha cambiado el escenario para los futbolistas?
- Antes existía el periódico. Tenías que esperar a ver la crónica, a ver si te criticaban o no, y te afectaba. Pero cuando aparecen las redes sociales y todo el mundo puede criticar, incluso sin poner su identidad, la exposición es mucho mayor que antes y afecta bastante más.
- ¿Cómo puede afectar a un futbolista fallar un penalti, llegar a casa, abrir una red social y encontrarse con una avalancha de críticas?
- Afecta muchísimo. Lo que se trabaja es que no haga eso. Si tienes un error de ese tipo, no vayas directamente a abrir las redes sociales, porque lo vas a pasar bastante mal y ahí mucha gente se va a desahogar.
La relación con las redes sociales se tiene que ir educando, no en ese momento, sino mucho antes, para lo bueno y para lo malo. Igual que, si haces un buen partido, no vayas corriendo a las redes para sacar pecho, tampoco lo hagas cuando tienes un error.
La protección a los futbolistas desde niños
- Desde su etapa en el Real Betis, ¿qué barreras o mecanismos de protección mental existían para los niños de la cantera?
- No se hacía mucho trabajo. Yo entré en prácticas, había un compañero trabajando y en la población de cantera podía haber 300 o 400 niños. Los recursos que en ese momento había para hacer este trabajo no existían.
Ahora me consta que es diferente. Desde muy pequeñito, el jugador se va familiarizando con los aspectos psicológicos. Muchas veces también hay un trabajo con los padres, que influyen mucho en este contexto cuando son tan pequeños. Hay que exponerlos lo mínimo posible. Bajo mi punto de vista, no habría ni que ponerlos, pero eso son ideas. Cada uno tiene la suya.
- Hay chicos de 12, 13 o 14 años que ya acumulan miles de seguidores en redes sociales. ¿Qué riesgo tiene esa exposición tan temprana?
- Aunque el padre o la madre sean quienes gestionan la cuenta, el que se expone es el niño. El niño lo puede ver y tiene un feedback. Puede ver comentarios que ahora son buenos o que en un futuro quizá no lo sean. Si somos adultos y nos cuesta, imagina un niño de 14 o 15 años. No está preparado.
Una lesión en el Deportivo Alavés que explica la soledad del futbolista
- En su carrera, Diego Segura cambió Sevilla por Vitoria para jugar en el Deportivo Alavés. ¿Cómo vivió esa salida de casa y ese cambio de entorno?
- Fue difícil porque fue salir de casa. No solo por la cultura, sino por el clima, que era totalmente opuesto. Fue un año en el que nevó muchísimo. Tampoco lo pasé bien porque tuve una lesión de rodilla y estuve varios meses sin jugar.
A nivel personal, creo que fue uno de los años en los que más me desarrollé en todos los aspectos. A nivel deportivo fue difícil y tampoco conseguimos el ascenso. Fue un año complejo, pero tengo muy buenos recuerdos y buenos amigos de allí.
- ¿Cómo vive un futbolista una lesión larga cuando entrena con el grupo, pero sabe que el entrenador no puede contar con él?
- Son momentos donde uno siente la soledad. Pero al final también depende mucho de la compañía que puedas tener allí, de los amigos que puedas sacar dentro del vestuario. Tu familia son los propios compañeros.
Real Betis, Sevilla FC y una ciudad que vive el fútbol con intensidad
- ¿Cómo puede afectar a un jugador del Sevilla o del Betis vivir en una ciudad donde el fútbol se vive con tanta intensidad?
- Se nota, pero el sevillano es respetuoso para eso. Yo he trabajado con jugadores de los dos equipos como psicólogo y no tienen ningún tipo de queja en ese sentido. Todo lo contrario. Creo que a ellos ese ambiente les hace sentir que son importantes.
El problema viene cuando las cosas van mal con tu propia afición. Esa es la mayor dificultad, hasta el punto de que les condiciona a la hora de salir. Su vida cambia si las cosas van bien. Cuando las cosas van mal, toman decisiones para exponerse menos. Y no solo ellos, también su familia.
- Esa sensación de vigilancia, incluso en días libres o en momentos familiares, ¿cómo de dura puede llegar a ser para un futbolista?
- Cuando vas a una ciudad donde el fútbol se vive como se vive aquí, en Sevilla, es como una moneda con dos caras. Para lo bueno, te sientes el rey del mundo y vives el fútbol de una manera que todo el mundo quiere. Pero sabes que, si va mal, implica pasarlo mal.
La retirada y la vida después del fútbol
- En 2017 llegó la retirada. ¿Cómo afronta un futbolista el momento de decir que cuelga las botas?
- Yo la llevaba mucho tiempo trabajando. A mí me daba pánico ese momento, pero desde mucho tiempo antes. Me planifiqué. Tuve la idea de sacar mi carrera de Psicología y la fui estudiando según la ciudad en la que estuviera, online.
Para mí fue una despedida amarga, muy dura, porque era saber que ya nunca más iba a ser jugador. El fútbol ha sido el motor de mi vida y ha condicionado mi vida en todos los aspectos.
Es un poco lo que se trabaja con los jugadores cuando esa etapa está cercana: que se vaya preparando esa transición, porque luego va a ser dura. No hablamos solo de dinero. A nivel mental, el fútbol te da un contexto y una serie de refuerzos. En el momento en que lo abandonas, tu vida cambia por completo.