30 aniversario

El Mallorca se asoma al abismo y el futuro de Jagoba Arrasate entra en fase crítica

La derrota del RCD Mallorca ante el Rayo Vallecano vuelve a poner el foco sobre su entrenador, Jagoba Arrasate, y abre un escenario de decisión en Son Moix, con el equipo al límite del descenso y una afición que ha perdido la paciencia tras meses de irregularidad

Pablo RivasPablo Rivas 4 min lecturaSin comentarios

La noche de Vallecas dejó más que una derrota para el RCD Mallorca. El 2-1 ante el Rayo Vallecano cerró la primera vuelta del campeonato con el conjunto bermellón caminando sobre una cornisa cada vez más estrecha. El resultado, el contexto y la forma han situado a su entrenador, Jagoba Arrasate, en el momento más delicado desde su llegada a la isla. El margen es mínimo: decimoséptimos, un solo punto sobre el descenso y una sensación de desgaste que ya no se disimula.

El Mallorca volvió a caer fuera de casa, siete derrotas en diez salidas, y lo hizo ante un rival directo. Marcó Vedat Muriqi, como casi siempre, pero el equipo se mostró frágil, previsible y superado en los momentos clave. “El plan de partido dejó de servir a los cinco minutos”, reconoció el propio Arrasate tras el encuentro, una frase que resume mejor que cualquier estadística el estado actual del proyecto.

Un ciclo que pierde fuerza

La dirección deportiva ya valora escenarios alternativos. Según ha informado Marca, el club ha comenzado a sondear a dos entrenadores libres con experiencia contrastada en Primera división: Luis García Plaza y Francisco Javier García Pimienta. Dos perfiles distintos, pero con un denominador común: conocimiento del contexto de liga y capacidad para activar plantillas en situaciones de urgencia.

La figura de García Plaza emerge con fuerza por su pasado en la entidad y su perfil pragmático, mientras que Pimienta representa una apuesta más asociativa y de construcción. De momento, no hay decisión tomada, pero la reflexión está en marcha y la semana se antoja clave.

Arrasate llegó con crédito y respaldo. La temporada pasada firmó una primera vuelta notable, con 30 puntos y una identidad clara. Sin embargo, desde enero el equipo se fue apagando. La segunda mitad del curso pasado ya fue pobre, 18 puntos, y esa tendencia no se ha corregido. El Mallorca de esta temporada vive de chispazos y de la eficacia de Muriqi, autor de 11 de los 21 goles del equipo.

La fractura con la grada

El clima social ha terminado de tensarse. En Vallecas y, posteriormente, en Palma, la afición expresó su hartazgo. Hubo reproches directos a jugadores, técnicos y dirigentes. El CEO, Alfonso Díaz, y el director deportivo, Pablo Ortells, dieron la cara, pero el malestar es profundo. La sensación de estancamiento pesa más que los números.

El problema no es solo clasificatorio. El Mallorca es uno de los equipos con mayor límite salarial de la zona baja, y varios futbolistas clave están lejos de su mejor versión. Maffeo, Mojica, Morlanes o Darder no han logrado sostener al equipo en los momentos de presión. Defensivamente, el bloque sufre, y cuando el partido se tuerce, el equipo se diluye.

Decisiones que marcan temporadas

El riesgo es evidente. La segunda vuelta arranca con la amenaza constante de caer en descenso y con un calendario que no concede treguas. Desde el club saben que un cambio de rumbo a mitad de temporada puede ser arriesgado, pero también que la inacción puede resultar aún más costosa.

Arrasate, por ahora, sigue al mando. Su crédito, sin embargo, se consume rápido. El Mallorca ha perdido el factor sorpresa, la solidez emocional y la capacidad de competir en escenarios adversos.