Momento alarmante del Rayo Vallecano antes de visitar al Real Madrid
El Rayo Vallecano, a un punto del descenso tras una mala racha, vive su momento más delicado del curso mientras prepara la visita al Real Madrid en el Bernabéu, con problemas deportivos, un debate abierto sobre el futuro de Vallecas y un entorno cada vez más tenso que exige respuestas inmediatas

El mal momento del Rayo VallecanoCORDON PRESS
El Rayo Vallecano ha pasado en pocas semanas de la estabilidad a la inquietud. Tres derrotas consecutivas han comprimido la clasificación hasta dejar al equipo al borde de la zona roja, y el margen de error se ha reducido al mínimo justo cuando el calendario se vuelve más exigente.
La situación no se explica solo por los resultados. El Rayo atraviesa un momento en el que confluyen factores deportivos, estructurales y emocionales. La pérdida de confianza, la falta de gol y un entorno cada vez más ruidoso han convertido el tramo actual en el más crítico de la temporada.
Una dinámica negativa que ya pesa en la clasificación
El equipo dirigido por Íñigo Pérez solo ha ganado uno de sus últimos once partidos de LaLiga. En ese periodo ha sumado 8 puntos de 33 posibles, con cinco goles a favor y dieciocho en contra. Son cifras que explican por qué el descenso ya no es una amenaza lejana, sino un problema real.

La última derrota, frente a Osasuna, volvió a mostrar las dificultades del equipo para transformar su energía en puntos. El Rayo compite, genera tramos de dominio, pero penaliza cada error y apenas encuentra premio en las áreas.
El césped de Vallecas y un debate que se ha hecho político
A la crisis deportiva se le ha añadido un elemento estructural que lleva meses latente: el estado del Estadio de Vallecas. Las quejas de los jugadores han dejado de ser privadas y se han hecho públicas, hasta convertirse en un símbolo del malestar general. Pep Chavarría fue especialmente claro al señalar que el césped no reúne condiciones para competir al máximo nivel.
El debate ha trascendido el vestuario y ha llegado al plano institucional. La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, ha confirmado que el estadio se mantendrá en su ubicación actual y será objeto de una reforma integral. El plan contempla mejoras de seguridad, una posible ampliación de aforo y la adaptación del recinto para acoger otros eventos, descartando por ahora la construcción de un nuevo campo.
Presa, entre el presente incómodo y el futuro incierto
Las palabras de Ayuso no han cerrado la polémica. Martín Presa, presidente del Rayo, mantiene un discurso muy crítico con la situación actual. Desde su punto de vista, seguir en Vallecas limita el crecimiento del club y lo coloca en desventaja estructural frente a sus rivales.

Presa insiste en que el Rayo necesita un estadio acorde al fútbol profesional moderno para garantizar su supervivencia a largo plazo. Mientras tanto, la realidad es que el equipo debe competir cada fin de semana en un contexto que varios protagonistas consideran perjudicial, tanto a nivel deportivo como institucional.
El vestuario pide unidad y no perder la identidad
En medio de la tensión, el vestuario ha optado por un mensaje de cohesión. Augusto Batalla reconoció que el club atraviesa un momento en el que “todas las patas están flaqueando”, pero defendió la actitud del grupo y pidió construir en lugar de destruir.
El guardameta subrayó que el Rayo no puede perder su esencia competitiva, esa que le permitió el año pasado rozar el cielo. Admitió errores, asumió la crudeza del momento y lanzó un mensaje claro: el objetivo sigue siendo la permanencia y solo se logrará desde la unión entre plantilla, afición y club.
Incertidumbre contractual y foco en la permanencia
También habló Pacha Espino, cuyo contrato expira en pocos meses. El lateral evitó entrar en debates sobre su futuro y dejó claro que cualquier decisión personal queda en segundo plano. Para él, la prioridad es sumar victorias y asegurar la continuidad del Rayo en Primera división.

Ese discurso conecta con el sentir general del vestuario. No es momento de pensar en escenarios individuales, sino de asumir que la salvación será una pelea larga y exigente, en la que cada punto puede marcar la diferencia.
El Bernabéu, una prueba extrema en el peor momento
El calendario no concede tregua. El próximo partido será ante el Real Madrid en el Santiago Bernabéu, un estadio históricamente adverso para el Rayo, que solo ha ganado allí una vez en LaLiga. Llegar a ese escenario en plena caída convierte el duelo en una prueba de carácter.
Íñigo Pérez ha reconocido que, pese a mantener parámetros físicos y de esfuerzo similares a los del año pasado, el resultado final está siendo peor. Habla de azar, de rivales más sólidos y de una suma de factores que ahora mismo juegan en contra.
El Rayo necesita reaccionar ya, incluso contra pronóstico. Porque más allá del rival o del contexto, lo que está en juego es algo más profundo: no perder la identidad que ha sostenido al club durante años en situaciones límite. El margen es mínimo y cada semana que pasa sin respuesta acerca un poco más un escenario que en Vallecas nadie quiere volver a vivir.