Carvajal y Ceballos se la juegan a Arbeloa en menos de un mes
Tanto el lateral como el centrocampista no están teniendo los minutos deseados desde que llegara el salmantino al banquillo blanco, que ha optado antes por tirar de la cantera que por darles oportunidades

Dani Ceballos y Carvajal, dos habituales ya en el banquillo de Arbeloa.IMAGO
Dicen los expertos que para ser entrenador de los grandes equipo es más importante ser un buen gestor de grupo que un gran entrenador, porque controlar los 'egos' de futbolistas multimillonarios es más complicado que tener que lidiar con jugadores más terrenales.
Por eso la inmensa mayoría no querían que se fuese Ancelotti del Real Madrid, porque demostró muchas tablas en esto. Por eso no triunfó Xabi Alonso. Y por eso Álvaro Arbeloa tiene los días contados en el banquillo blanco. Porque para ser un buen gestor de grupo se necesita, sobre todo, experiencia. Y por muy buenos que hayan sido como futbolistas, sobre todo el primero, como entrenadores están empezando, sobre todo el segundo.
Y para muestra dos botones. En menos de un mes al frente del transatlático blanco, a Arbeloa ya se la han jugado públicamente dos pesos pesados del vestuario: Dani Carvajal y Dani Ceballos.
Entró con muy buena imagen y muy buenas palabras para todos, pero cada vez se le ve más tenso y más delgado en las ruedas de prensa. Una clara muestra también de lo que llega a quemar la presión de un barco de estas dimensiones. Sobre todo, cuando uno se empeña en ir a contracorriente, tal y como demostró en Albacete, donde a las primeras de cambio optó por la cantera y ninguneó a otros nada más llegar para ponerse la primera medallita. Y la jugada acabó en tortazo de los gordos.

Afortunadamente para Arbeloa, en LaLiga han remontado el vuelo y están sacando los partidos adelante como pueden, gracias, entre otros factores, a los silbidos de un siempre exigente Santiago Bernabéu que no quiere oír más lo madridista que es y que desea ver fútbol del bueno lo antes posible.
Pero para exigentes y egoístas, los futbolistas. Y estos no le han dado ni un mes a Álvaro para echarle las primeras cosas en cara. Y lo han hecho tras la balsámica victoria en Valencia. Algo más injusto todavía. Pero ya que fue jugador de elite hace poco, estas dos tortas en menos de veinticuatro horas debería haberlas visto venir antes.
Primero ha sido Dani Carvajal quien, sin importarle que pudiera haber cámaras, se quedó sobre el césped de Mestalla hablando con Pintus en la noche del domingo explicándole su situación y haciéndole ver que no entendía porque no estaba teniendo minutos. Posteriormente, en El Chiringuito, el tertuliano Edu Aguirre confesó que no existe comunicación alguna entre Arbeloa y el capitán desde que llegara, por mucho que lo defienda y alabe delante de los micrófonos.

Y este mismo lunes, Dani Ceballos no ha podido más y ha lanzado a través de sus redes sociales un mensaje enigmático pero con un destinatario muy previsible. Dos cabezas de leones y un título que reza así: "Aquí somos de pocos amigos; la lealtad está cara".

Ha conseguido calmar a Vinicius, por ahora. Pero se ha olvidado de otros leones que llevan hambrientos de minutos mucho tiempo. Sólo él los ve entrenar y nadie mejor que él sabe quién está mejor que quién desde sus ojos, claro está. Pero esa falta de valentía para mirar a un jugador cara a cara y decirle la realidad por temor a su palmarés o pasado como compañero le puede pasar factura. Porque como bien dice Ceballos, en el fútbol hay pocos amigos.
Carvajal no pide ser titular, pero sí algunos minutos que le devuelvan la confianza tras la última lesión sufrida. Y Ceballos está dolido que juegue antes el joven Cestero que él, sobre todo, una vez que ya se marcharon Kroos y Modric de la sala de máquinas madridistas, que eran quienes le robaban todo el protagonismo. Y con un Real Madrid carente de director de orquesta, no entiende haber jugado tan poco con Xabi Alonso y menos todavía con Arbeloa.
La mecha de su vestuario ya se ha encendido antes de lo previsto y por una parte que nadie esperaba. O la apaga pronto y con valentía o se quemará muy pronto.