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Xabi Alonso sobrevive a la Supercopa y gana tiempo en un Real Madrid que genera muchas dudas

La derrota del Real Madrid ante el FC Barcelona en la final de la Supercopa de España no sentencia a Xabi Alonso, pero tampoco despeja las dudas estructurales del equipo. El técnico tolosarra sale reforzado en el corto plazo por el plan competitivo, aunque el juego sigue sin ofrecer certezas en un proyecto todavía en fase de creación

Xabi Alonso sobrevive a la Supercopa y gana tiempo en un Real Madrid que genera muchas dudas

Xabi Alonso gana tiempo en el MadridCORDON PRESS

Pablo RivasPablo Rivas 4 min lecturaSin comentarios

El Real Madrid regresó de Yeda sin título, pero con algo que en Valdebebas se valora casi tanto como una victoria: tiempo. La derrota ante el FC Barcelona en la final de la Supercopa de España no ha supuesto un punto final para Xabi Alonso, pese a que el entorno mediático blanco había fijado el torneo como una frontera simbólica para su continuidad. El resultado no fue el esperado, pero la forma de competir ha bastado para concederle una prórroga.

El técnico tolosarra llegó a Arabia Saudí sabiendo que caminaba sobre una cuerda floja. Desde mediados de diciembre había encadenado cinco victorias consecutivas que le permitieron ganar oxígeno y recomponer una relación tensa con el vestuario. La final, perdida pero disputada, ha servido para reforzar su figura internamente, aunque sin despejar las dudas futbolísticas que arrastra el equipo desde el inicio de la temporada.

Un plan para frenar al Barça, no para dominar

El planteamiento de Xabi Alonso fue claro y, al mismo tiempo, revelador. Cinco centrales, bloque bajo, sacrificio colectivo y una única vía ofensiva reconocible: Vinícius Júnior. El Real Madrid renunció al balón desde el inicio y aceptó vivir en su propio campo, esperando errores del Barcelona de Flick para lanzar contragolpes. El objetivo no era imponer una idea, sino neutralizar la del rival.

La estrategia funcionó a medias. El Barça no desplegó su versión más fluida y el partido se mantuvo abierto hasta el final, pero el Madrid volvió a mostrar carencias en el centro del campo para gestionar la presión y construir juego. Ocurrió ante el Atlético en semifinales y se repitió en la final. Sin balón, el equipo compite; con él, sufre.

Rodrygo y Gonzalo asumieron tareas defensivas constantes. El primero ayudó a frenar a Lamine Yamal; el segundo actuó como parche en la medular para tapar a De Jong. Fue un ejercicio de compromiso colectivo que el club valora, aunque deja una pregunta incómoda: ¿Hasta cuándo puede sostenerse un proyecto que vive más de resistir que de proponer?

Decisiones que pesaron en el tramo final

Los cambios terminaron debilitando al equipo. La salida de Valverde, condicionada por molestias físicas, fue un golpe estructural. Xabi optó por introducir a Güler en lugar de un carrilero natural, como Mastantuono, y el equipo perdió profundidad. Más discutida aún fue la retirada de Vinícius y Gonzalo, los dos futbolistas que sostenían las transiciones ofensivas.

Mbappé, sin ritmo ni energía, apenas influyó. Ceballos no logró ordenar el juego. El Madrid acabó exhausto, sin pegada, y con la sensación de haber llegado al límite físico antes que su rival.

Crédito provisional en un calendario engañoso

En el Real Madrid no se celebran derrotas, pero sí se analizan. La de Yeda no refuerza a Xabi Alonso, pero tampoco lo debilita de forma inmediata. El club interpreta que el equipo compitió y que los jugadores no han dejado caer al entrenador. Eso, en el contexto actual, es suficiente para seguir.

El calendario inmediato ofrece una tregua aparente: Copa del Rey ante el Albacete y en LaLiga frente al Levante. Dos partidos teóricamente accesibles que, sin embargo, pueden convertirse en trampas. Un tropiezo devolvería al técnico a la casilla de salida.

Xabi Alonso ha ganado tiempo, no certezas. La Supercopa le ha permitido seguir, pero también ha dejado claro que el Real Madrid aún no sabe a qué quiere jugar y, en el Bernabéu, tarde o temprano, el crédito se agota si no hay una idea que lo respalde.