Los motivos que llevaron a la Real Sociedad a elegir a Matarazzo
Jokin Aperribay ha revelado los pormenores de la decisión de darle las llaves del equipo al técnico estadounidense, una apuesta arriesgada que ha resultado todo un acierto

Pellegrino Matarazzo, entrenador de la Real Sociedad.Imago
La Real Sociedad inicia la que podría ser su gran semana con la disputa de la final de la Copa del Rey en La Cartuja el próximo sábado. El equipo aparca LaLiga por el momento en la séptima plaza de la tabla -posición Conference-, y a tan sólo dos puntos de los puestos que dan acceso a la Europa League.
Por delante, seis días para preparar el duelo de duelos coperos contra el Atlético de Madrid, una semana de ilusión desbordada en San Sebastián, donde el héroe indiscutible es Pellegrino Matarazzo, un entrenador que ha cambiado la dinámica del equipo y lo ha guiado hasta la octava final de la Copa del Rey de su historia.
Se confió en un desconocido total
El entrenador de Nueva Jersey aterrizó en Anoeta el 20 de diciembre de 2025 como un regalo de Navidad anticipado para la afición donostiarra ya que ha hecho posible lo imposible, una decisión de la que ahora se felicitan en el club, especialmente un Jokin Aperribay que ha desvelado los motivos que le llevaron a apostar por este técnico, un gran desconocido hasta entonces. El presidente donostiarra ha concedido una entrevista al Diario Vasco en la que ha hablado abiertamente de las motivaciones que impulsaron al club a hacer sonar el teléfono de Matarazzo.
"Buscábamos una mirada fresca, un entrenador que pudiera evolucionar a los jugadores y a la Real. Necesitábamos que mirase al futuro, que compartiera los conceptos que la Real tenía interiorizados, pero a su vez aplicar otros nuevos que nos ayudasen a progresar. Desde el principio congeniamos en todas las reuniones que mantuvimos con él. Conocía a la Real, cuáles eran los puntos de mejora y dónde estaba la evolución del equipo. A partir de ahí, no tuvimos dudas", aseguró.

La Real era un equipo a la deriva
No hay que olvidar que la Real venía de una primera vuelta pésima. El equipo estaba era el 16º de LaLiga, coqueteando peligrosamente con el descenso con solo 17 puntos en 17 jornadas. La sensación era que el equipo estaba bloqueado, sin identidad ni confianza. Era evidente que el proyecto de su antecesor, Sergio Francisco, estaba completamente agotado y se veía un equipo a la deriva.
La Real había perdido la regularidad que mostró en años anteriores y Europa había dejado de ser un objetivo realista. Así, tras un breve interinato de Ion Ansotegui, la dirección deportiva buscaba un golpe sobre la mesa con el nuevo entrenador, un perfil distinto -no continuista-, alguien capaz de reactivar la nave con ideas tácticas claras.
Así es como apareció 'Rino' Matarazzo, con sus reminiscencias del fútbol alemán y unos esquemas precisos y modernos sustentados en la presión conjunta. El míster estadounidense se impuso en el casting a otros técnicos valorados y más conocidos como Thiago Motta, Marco Rose, García Pimienta o el propio Luis García Plaza, ahora entrenador del Sevilla.
Se impuso la idea de contratar a un entrenador de ideas modernas y con una sobrada experiencia en momentos de crisis. El propio Aperribay considera que la decisión fue de lo más acertada ya que Matarazzo ha traído "ilusión, confianza, evolución y exigencia".
"Éste es el camino para conseguir resultados. El equipo tenía una buena base y lo que hacía falta era confiar, exigirle el máximo y plantear determinados puntos sobre los que evolucionar el juego y los propios jugadores. Rino nos ha hecho creer en nosotros mismos", explicó.

Relevó a Sergio Francisco, un hombre de la casa que no triunfó
Aperribay también recordó la figura de su exentrenador, un hombre de la casa que no tuvo la suerte de triunfar en el primer equipo. "Todos los equipos que había cogido Sergio en el club los había llevado al éxito: ascenso con el C, ascenso con el Sanse... Había hecho ocho años extraordinarios. Quizás no supimos darle a Sergio lo que necesitaba en ese momento, y lo que necesitaba el club y el equipo era un cambio más profundo. No creo que la apuesta que hicimos fuera mala, sino más bien que el momento no era el adecuado", reconoció el presidente txuri urdin.