Luis de la Fuente ya mira a la final del Mundial con España: "Nos queda un paso más"
El seleccionador español reivindica la superioridad de La Roja después de eliminar a Francia por 0-2 y alcanzar la segunda final mundialista de su historia dieciséis años después de Sudáfrica 2010

Luis de la Fuente habla tras el Francia 0-2 EspañaSelección española vía X (@SEFutbol)

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La tensión acumulada durante semanas terminó por salir en Dallas. España había eliminado a Francia, estaba nuevamente en una final del Mundial y Luis de la Fuente buscaba palabras para explicar una noche reservada, como él mismo reconoció, “solo para los elegidos”.
La Roja venció por 0-2 con goles de Mikel Oyarzabal y Pedro Porro, neutralizó el potencial ofensivo francés y alcanzó la segunda final mundialista de su historia. El seleccionador respondió con orgullo, emoción y una reivindicación contundente del grupo que dirige.
Luis de la Fuente encuentra la felicidad después de eliminar a Francia
La primera reacción del técnico mezcló alivio y satisfacción. Le costaba asimilar la dimensión de lo conseguido, aunque terminó encontrando dos sentimientos para definirlo. “Ahora es difícil describir lo que uno siente, pero entiendo que esto es algo parecido a la felicidad y al orgullo de dirigir a un grupo de jugadores tan excepcionales”, explicó.
La clasificación no rebajó su ambición. España estará el domingo 19 de julio en la final de Nueva York ante el vencedor de la eliminatoria entre Inglaterra y Argentina, pero De la Fuente insistió en que el trabajo aún no está terminado: “Todavía queremos seguir haciendo mejor las cosas y nos queda un paso más. Vamos a intentar conseguirlo”.
España recoge el fruto de una idea iniciada hace cuatro años
De la Fuente no interpretó la final como una aparición repentina. El técnico recordó el proceso iniciado en diciembre de 2022 y la fidelidad de su plantilla a una manera concreta de entender el juego, incluso durante los momentos de mayor presión: “Hay mucha tensión acumulada. Es una grandísima responsabilidad estar en la final del Mundial. Es un lujo y es solo para los elegidos, y uno tiene que asimilar todo esto”.
El riojano vinculó el éxito con un camino mucho más largo que la actual concentración: “Cuando empezamos, hace casi cuatro años, teníamos una idea. Hemos sido fieles a ella y esta idea nos ha traído hasta aquí”.
España superó a Francia y confirmó los rasgos que han marcado su evolución: control del balón, presión tras pérdida, protagonismo colectivo y capacidad para reducir el impacto de estrellas como Kylian Mbappé, Ousmane Dembélé o Michael Olise. El conjunto de Didier Deschamps llegó invicto, pero nunca logró imponer la velocidad que había mostrado durante el torneo.
La declaración más rotunda llegó cuando el seleccionador comparó el potencial de Francia con el funcionamiento colectivo de España. De la Fuente diferenció entre disponer de grandes futbolistas y comportarse como un verdadero equipo: “Nos enfrentábamos a una de las mejores selecciones del mundo, pero ellos tenían enfrente al mejor equipo del mundo. Eso es diferente”.
El técnico atribuyó esa superioridad al compromiso interno del vestuario: “Estos jugadores se merecen todo porque demuestran día tras día su generosidad, su solidaridad y su talento. Es maravilloso verles jugar”.
De la Fuente comparte la final con toda España
El seleccionador también quiso trasladar el éxito más allá del vestuario. Agradeció el apoyo recibido durante el campeonato y presentó a la Selección como un punto de encuentro para todo el país: “Sentimos una empatía total y un agradecimiento enorme por las muestras de afecto, ánimo y fuerza que nos transmiten”.
Su último mensaje tuvo un marcado componente colectivo: “Ser español es un orgullo, como también lo es ser ese vínculo de unión de toda una afición y de todo un país. Sigamos así, porque juntos conseguimos cosas muy importantes”.
De la Fuente ya permite que la emoción encuentre espacio, pero no da el recorrido por terminado. España ha superado a Austria, Portugal, Bélgica y Francia en las eliminatorias. Solo falta un partido para saber si la felicidad todavía puede ser mayor.