Oyarzabal cumple el sueño de su infancia y lleva a España a la final: "Nunca te imaginas estar donde estás hoy"
El delantero español transformó el penalti que abrió el triunfo ante Francia, destacó el plan de Luis de la Fuente y situó la unión de los 26 convocados como clave del éxito para llegar hasta Nueva York

Mikel Oyarzabal celebra su gol ante Francia en las semifinales del Mundial 2026Selección española vía X (@SEFutbol)

Francia
España

Aquel niño que veía los Mundiales junto a su familia estará ahora en el partido que todos desean jugar. Mikel Oyarzabal todavía trataba de asimilarlo después de marcar ante Francia y ayudar a España a alcanzar su segunda final mundialista.
Su penalti abrió el camino en Dallas y Pedro Porro completó el 0-2 en la segunda mitad. Dieciséis años después de Sudáfrica, la Roja volverá a disputar el título del Mundo y espera al vencedor del Inglaterra - Argentina.
Oyarzabal transforma el penalti y revive el sueño de su infancia
“Una auténtica barbaridad”. Así describió Oyarzabal lo ocurrido al terminar una semifinal en la que volvió a asumir una responsabilidad decisiva. El delantero no falló desde los once metros después de que Lucas Digne derribara a Lamine Yamal dentro del área.
“Cuando eres pequeño, ves todo un Mundial o viajas con tu familia para ver uno y nunca te imaginas estar donde estás hoy. La verdad es que me alegro”, reconoció todavía sobre el césped.
El tanto no fue uno más. Oyarzabal alcanzó los cinco goles en este Mundial e igualó el mejor registro de un futbolista español en una misma edición, hasta ahora compartido por Emilio Butragueño en 1986 y David Villa en 2010.
La cifra refuerza su importancia dentro de una Selección que no depende de un único goleador, pero que ha encontrado en el atacante de la Real Sociedad una garantía cuando aparecen los momentos de máxima presión.
España tuvo paciencia para desactivar la velocidad de Francia
Oyarzabal también explicó la lectura táctica de una victoria construida desde la posesión y el control. España sabía que las pérdidas podían conceder a Kylian Mbappé y al resto de atacantes franceses el escenario que más les favorecía.
“Sabíamos que iba a ser un partido muy complicado, que ellos, con espacios y mucho campo por delante, podían generar mucho peligro. Se trataba de minimizar al máximo sus virtudes”, señaló.
El plan pasaba por evitar un encuentro de transiciones y obligar a Francia a defender durante periodos prolongados. La Roja presionó con intensidad, administró la pelota y limitó al conjunto de Didier Deschamps a dos remates entre los tres palos.
“Sabíamos que, si amasábamos el balón, teníamos paciencia y manteníamos la calma, íbamos a tener ocasiones y a generarles peligro. Creo que así ha sido”, añadió el autor del primer gol de España.
“Se trata de los 26”: Oyarzabal reivindica la unión de España
Más allá del resultado, el delantero volvió a señalar el ambiente interno como una de las razones que explican la trayectoria española. La concentración mundialista supera ya las siete semanas y obliga a los jugadores a convivir lejos de sus rutinas, sus clubes y buena parte de sus familias.
“Esto lo hemos dicho mil veces: se trata de los 26 y de lo que hay dentro. Estar aquí 50 días es muy complicado, más allá de lo que ocurra en el fútbol, si el ambiente no es bueno”, afirmó.
En el vestuario español sucede lo contrario. Oyarzabal describió una convivencia “excepcional” y una vida diaria “maravillosa y fácil”, una estabilidad que después se refleja en el campo cuando aparecen las dificultades.
“Estoy cansado, pero feliz y orgulloso de todos, del grupo y de la unión. Que exista este ambiente hace luego que todo resulte más fácil”, resumió.
España celebra, pero ya piensa en la final
España tendrá unos días para recuperar fuerzas antes de disputar la final del domingo. La emoción no impide que el vestuario sea consciente de que el recorrido todavía puede terminar con una segunda estrella.
“Ahora toca disfrutar de este momento, porque para muchos de los que estamos aquí es un sueño vivir todo esto y compartirlo con la familia y los amigos”, explicó Oyarzabal.
Después llegará el descanso y el cambio de mentalidad: “Tenemos otro objetivo en mente y ya es lo que queda”. El sueño de aquel niño ya incluye un gol en una semifinal mundialista. Ahora le queda el último partido para convertirlo también en campeón.