Cordón mejor que hable en el campo y no fuera
La 'pillada' del velatorio, restando trascendencia a haber tenido que echar a Almeyda para volver a traer un entrenador para nueve partido, a la altura de otras 'lindezas' del extremeño
Seguramente no soy yo el más indicado para decir que no se hagan bromas sobre cualquier situación. Lo que ocurre es que me parece un poco desafortunada la última 'pillada' a Antonio Cordón en la sala de prensa tras la presentación de Luis García Plaza como nuevo técnico del Sevilla FC. Fundamentalmente porque quizás no es exactamente un velatorio lo que presenciaban los dos protagonistas, pero tampoco creo que la situación del club sea precisamente para tomársela a la ligera.

Está en una tesitura bastante complicada, a sólo tres puntos del descenso, en vísperas de una visita muy importante al Carlos Tartiere, donde tiene que ganar sí o sí al Real Oviedo. No ya porque vaya a meter en la faena, que sería lo último, al colista de Primera división, sino sobre todo porque quedaría muy poco tiempo y menos margen de maniobra, con lo que empezar, por ejemplo, con una derrota prácticamente dejaría al conjunto nervionense a expensas de los rivales para caer a puesto de descenso.
La broma aquella del velatorio que hacía Antonio Cordón recuerda otras salidas de tono del director deportivo blanquirrojo cuando hablaba, por ejemplo, de que el objetivo este año era ser felices. No creo que haya prácticamente ningún sevillista feliz cuando quedan solamente nueve jornadas para el final y parece poco serio también que se bromee o se le reste trascendencia al objetivo de la temporada, que estaba claro que iba a ser, casi con toda seguridad, luchar por la permanencia, que es un objetivo bastante digno, aunque a lo mejor impropio del Sevilla de estas últimas décadas.

Los sevillistas, sobre todo con esta división social que existe en el entorno de la sociedad, fundamentalmente respecto a la figura del consejo de administración en general y de José María del Nido Carrasco en particular como nombre propio, agradecerían que hubiera un poco más de seriedad, un poco más de responsabilidad entre los que mandan.
Que no digo que Antonio Cordón tenga toda la culpa de las cosas que están pasando, de la mayoría de las cosas que están pasando (por mucho que, como responsable de la planificación, a buen seguro le corresponde un determinado cupo), pero es una persona que siempre ha hablado, como se suele decir, en el campo. Y, en este caso yo creo que ese tipo de bromas o de salidas de tono, desde luego, se las podría ahorrar.