Espanyol y Sevilla comparten enfado con el árbitro: polémica por la roja a Sangante y el gol anulado a Marcos Fernández
Tanto Manolo González como Luis García Plaza tienen argumentos para sentirse perjudicados y para discutir las controvertidas decisiones del colegiado Miguel Sesma López en el choque de la cuarta jornada de LaLiga EA Sports

Sesma Espinosa expulsa a Sangante en el Espanyol - Sevilla.Imago
En la primera jornada se discutió sobre el penalti sobre Robbie Ure que dio el 2-1 al Sevilla FC ante el Rayo Vallecano; en la segunda, la injusta expulsión de Yuri Berchiche -reconocida como error por el CTA- con empate a cero aún en el 1-3 ante el Athletic Club; en la tercera, un penalti no señalado en una patada tan involuntaria como clara de Morten Hjulmand sobre Kike Salas que los árbitros reconocieron como punible al tiempo que justificaban que el VAR no interviniese para alertar al árbitro en la derrota por 1-3 contra el Atlético de Madrid; y en la cuarta, en el 1-1 con el RCD Espanyol, hay una roja directa a Arouna Sangante bastante discutible y un gol anulado al conjunto perico que cuesta entender. O que en todo caso, en base al criterio marcado, lleva a preguntarse por qué no canceló también el tanto que niveló la contienda en el 90+8'.
Tanto Manolo González como Luis García Plaza se sintieron perjudicados. Y los sentimientos de ambos son compatibles. El deficiente nivel del arbitraje español es una opinión, bastante extendida pero que puede encuadrarse dentro de lo subjetivo. Que los colegiados traen a todo el mundo loco con los criterios cambiantes es un hecho del todo objetivo. Ha llegado un punto en el que es imposible diferenciar un contacto residual de una falta flagrante.
Y siempre hay una imagen torticeramente congelada o una interpretación retorcida del reglamento para que el CTA pueda hacer sus malabarismos en su programa semanal de 'Tiempo de Juego'. Un espacio, vendido como un afán de transparencia y autocrítica, que se ha convertido en una rocambolesca herramienta para tildar de aciertos incluso las acciones en las que los propios árbitros admiten a posteriori haberse equivocado.
La controvertida expulsión de Sangante con 0-0 en el marcador: le da al balón antes del contacto con Roberto Fernández
Las repeticiones de la acción entre Arouna Sangante y Roberto Fernández al filo de la hora de juego demuestran, desde todos los ángulos posibles, que el central del Sevilla FC arriesga mucho lanzándose a ras de césped pero toca limpiamente la pelota. El delantero deja hábilmente la pierna atrás y la misma inercia del deslizamiento por el césped del francés acaba provocando un contacto evidente que, siguiendo el criterio expuesto otras veces por el propio CTA, puede entenderse como residual debido a que el atacante ya había perdido el control del balón y el central no puede frenar ni desaparecer por arte de magia. Los nervionenses no dan crédito.
Sesma Espinosa, el mismo árbitro del penalti no pitado a Vargas en el anterior Espanyol - Sevilla
El VAR puede probar que el jugador visitante toca balón en primera instancia -Sangante le pide que vaya al monitor- pero se supone que el vídeo-arbitraje no puede juzgar la intensidad de ese contacto posterior. Y se inhibe. Eso sólo podía valorarlo el árbitro de campo Miguel Sesma Espinosa, el mismo que el curso pasado pensó algo totalmente diferente para dejar sin señalar un claro empujón por la espalda que hizo caer a Rubén Vargas dentro del área blanquiazul.
El Espanyol marcó dos goles en situación de fuera de juego posicional: uno valió y el otro no
El principal problema del arbitraje español es de criterios, de moverse constantemente y sin término medio del blanco más puro o al negro más oscuro en las jugadas grises. Volvió a demostrarse en los dos tantos que fue capaz de marcar el RCD Espanyol. El primero, de Omar El Hilali, fue anulado por un fuera de juego posicional de Marcos Fernández.
El punta local no interviene en la acción más allá de un leve choque con Odysseas Vlachodimos mucho antes del disparo y la cámara trasera ofrece argumentos para discutir que tape la visión de Andrés Castrín o condiciones su fallido despeje sobre la línea. En el definitivo 1-1 también hay un fuera de juego posicional de un atacante local que tampoco interfiere en lo que ocurre a partir del primer remate del propio Marcos que pega en el larguero.