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La Supercopa de España se marcha a Doha para 2027 ante el encaje imposible en Arabia

La RFEF trabaja con Qatar como sede excepcional para la Supercopa de 2027 debido al solapamiento de grandes eventos deportivos en Arabia Saudí, en una operación que refuerza el peso económico del torneo y abre la puerta a un posible cambio de ciclo a medio plazo

Pablo RivasPablo Rivas 4 min lecturaSin comentarios

La Supercopa de España de 2027 apunta, salvo giro inesperado, a disputarse en Doha. La Real Federación Española de Fútbol ha encontrado en Qatar una solución de consenso ante el conflicto de calendario que se producirá en Arabia Saudí, actual sede del torneo, por la coincidencia de dos grandes acontecimientos: los primeros Juegos Olímpicos de Esports y la Copa Asiática, previstos entre el 7 de enero y el 6 de febrero.

El acuerdo para que Doha albergue de forma excepcional la edición de 2027 está muy avanzado y responde a una necesidad operativa más que a un cambio estratégico. Arabia y la RFEF ya han pactado ampliar su contrato, como mínimo, hasta 2030, pero la saturación de eventos en el país saudí obliga a buscar una solución momentánea que garantice la continuidad de una competición que se ha convertido en una pieza clave del calendario y la economía federativa.

Un torneo blindado por su impacto económico

La Supercopa es hoy uno de los principales motores financieros de la RFEF. Rafael Louzán, presidente del organismo, lo ha expresado con cifras claras: “En 2018 en Marruecos, la Supercopa generó un millón de euros. Ahora en Arabia genera más de 50 millones, de los cuales la mitad va a los clubes”. En concreto, 26 millones se redistribuyen entre entidades del fútbol nacional, reforzando la llamada ‘pirámide competitiva’.

Con el actual formato, el torneo genera anualmente 27 millones en patrocinio, 11 millones en derechos audiovisuales, 10 en servicios y alrededor de 3 millones destinados a desplazamientos y alojamientos. Un volumen que explica por qué la RFEF se esfuerza en no poner en riesgo ninguna edición y en asegurar sedes capaces de sostener ese nivel de ingresos.

Qatar, una sede excepcional y algo más

La opción de Doha no surge solo como parche temporal. En los despachos federativos se maneja un escenario más amplio: una vez finalice el vínculo con Arabia Saudí, Qatar podría convertirse en la sede estable de la Supercopa durante un ciclo de cuatro temporadas, hasta 2034. De momento, la edición de 2027 sería un ensayo controlado, fomentado por la congestión del calendario saudí.

Qatar cuenta con la infraestructura, la experiencia organizativa y el interés institucional necesarios para asumir el torneo sin alterar su proyección internacional. Además, el traslado permitiría mantener intacto el formato de cuatro equipos y el calendario invernal que ya está plenamente asumido por clubes y jugadores.

Respaldo institucional y continuidad del modelo

La RFEF quiere subrayar que el movimiento no supone una renuncia al modelo actual, sino una forma de blindarlo. De hecho, este mismo martes está previsto un viaje oficial a Arabia Saudí como gesto de respaldo al acuerdo ampliado hasta 2030. Paralelamente, la Federación ha invitado a 82 clubes de todas las categorías, reforzando el mensaje de que la Supercopa es un proyecto colectivo.

Lejos de ser una anomalía, la posible edición en Doha encaja en una estrategia de continuidad y expansión. El torneo, que hace años dio el salto a un formato más ambicioso, se ha consolidado como un producto de alto impacto deportivo y económico.