La perfección no existe, pero ayer la rozó Koundé en el partido ante el Barça. Un primer aviso pisando área contraria en un centro chut; golazo en una jugada en la que arranca desde campo propio; muchos pases precisos, muchos cortes oportunos y apariciones por todas las zonas del campo. Un 'central total' que recuerda en acciones a los inicios de Sergio Ramos en el Sevilla (es más elegante el francés) y al Dani Alves (palabras mayores) capaz de ser lateral, organizador y goleador.
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Koundé va a más. Crece en cada partido. Su figura se agiganta y se está convirtiendo en la 'vía de la sorpresa' que ha encontrado Lopetegui dándole libertad en las arrancadas ofensivas que realiza el francés. Poulsen hacía brillar a Alves haciéndole mil coberturas y ahora es Fernando quien aporta equilibrio y tapa los espacios que deja Koundé en sus incursiones al ataque.
Koundé nació en París un 12 de noviembre de 1998. Tiene sólo 22 años y quien lo fiche sabe que se llevará a un central para marcar una época. Lo juega todo. No se lesiona. Tan sólo ha estado ausente por su positivo en Covid 19. Desde su llegada al Sevilla ha disputado 70 partidos, en los que ha marcado 5 goles y ha dado una asistencia.
Pese a que mide 1,78 cm., una altura mediana para jugar de central, tiene un dominio del juego aéreo espectacular al que, seguramente, va a sacar partido también en ataque. Raro es el córner o la falta en la que no toca el balón en área rival, aunque le está faltando aún precisión en el remate.
De momento, esta temporada la acabará en el Sevilla junto a un entrenador que confía ciegamente en él y le ve un claro margen de crecimiento no sólo por su condiciones, sino tambié, y sobre todo, por su mentalidad, "por su amor al fútbol", dijo Lopetegui en la rueda de prensa previa al partido ante el Barça. A Koundé le gusta el fútbol, escucha a Julen, sigue aprendiendo y pone en práctica las lecciones sobre el terreno de juego. Lecciones de un 'central total' que roza lo que no existe: la perfección.