La Fórmula 1 se encamina a unos test poco fiables por los problemas con el nuevo combustible
La pretemporada de la F1 arranca envuelta en la incertidumbre después de que hayan salido a la luz los problemas de suministro y desarrollo del nuevo combustible sostenible

Las escuderías podrían estar en un apuro por la gasolinaCordon Press
Los test de pretemporada de la Fórmula 1 están ya a la vuelta de la esquina, siendo los primeros en Barcelona del lunes 26 al viernes 30 de enero. Cinco jornadas en la que cada equipo podrá rodar tres días y que serán a puertas cerradas tanto a la prensa como al público. Ahora en el horizonte se plantea una incógnita, ya que parece que varios equipos no pueden correr con la gasolina ecológica que exige la nueva normativa de la FIA.
La incertidumbre se siembra en la Fórmula 1
Los proveedores como pueden ser Aramco, Shell o Petronas han tenido dificultades para producir el volumen necesario de combustible sintético final a tiempo para las pruebas masivas de pretemporada. Según ha publicado AMUS, algunos de estos suministradores no tendrán la cantidad suficiente de producto para poder afrontar las jornadas de prueba, lo que hace a la FIA tener que tomar medidas complementarias.

La solución podría ser una exención especial para los primeros test de pretemporada -Barcelona y Bahréin-, aunque el reglamento exige que los motores funcionen con combustible 100% sostenible, se podría permitir a los equipos rodar con gasolinas que no cumplan estrictamente con todos los parámetros de sostenibilidad. Pero hay que tener en cuenta que esto será solo un parche al problema, ya que para el Gran Premio de Australia, que tendrá lugar a principios de marzo, el ecocombustible será obligatorio. Más les vale a los equipos ponerse las pilas si no quieren verse en un apuro.
Un coste elevado por litros
Los e-fuels, compuestos por materiales sintéticos, tienen un coste astronómico. Mientras que en la temporada 2025 el litro costaba entre unos 20 y 30 euros, en 2026 el precio se eleva hasta unos 250 euros. Esto significa que llenar un depósito de una monoplaza para una carrera cuesta ahora unas 10 veces más que antes, pudiendo llegar hasta los 27.500 euros. Para que esto no afecte a la estructura de los equipos, ha dejado el gasto fuera del límite presupuestario por primera vez.

Como el motor térmico ahora es menos potentes para poder dar paso a más potencia eléctrica, el combustible ha pasado a un primer plano siendo un punto diferenciador entre los equipos. Por ejemplo, Aston Martin con Aremco o Red Bull con ExxonMobil han estado probando mezclas menos agresivas para poder compensar la pérdida de caballos, provocando que algunos motores sufran problemas como la corrosión en los inyectores pocas semanas antes de los test oficiales.