FÚTBOL BARCELONA

José Elías (Audax): "Mi lema es búscate la vida"

30.03.2021 | 18:42
José Elías (Audax): "Mi lema es búscate la vida"

Barcelona, 30 mar (EFE).- Antes de las elecciones del 7 de marzo prácticamente nadie del entorno del FC Barcelona sabía quién era José Elías (Badalona, 44 años), que tiene como lema vital 'BLV' (Búscate la Vida), pero en la contrarreloj de la junta directiva de Joan Laporta para avalar los 124,6 millones necesarios, se convirtió en uno de los grandes protagonistas.


Finalmente avaló 17 millones de euros y eso le permitió cumplir el sueño vital de un amigo, Eduard Romeu, el vicepresidente económico de la empresa energética Audax Renovables, quien se convirtió en vicepresidente económico también de la entidad azulgrana.


"Una de las frases que había por las paredes de la anterior sede de Audax era 'BLV'. Cualquier empleado te dirá que es la frase que me define. Sé delegar mucho. Confío mucho o no confío nada. Pero si confío te doy mucha libertad y tengo mucha gente fiel que convierte al equipo en algo muy estable. Si entras en el equipo es muy difícil que salgas", explica Elías a EFE.


Y añade: "Aunque seamos una panda de mediocres en una habitación, juntos somos un gran equipo y esto es lo que ha provocado que en plena crisis hayamos hecho lo que hemos hecho (conseguir unos ingresos de alrededor de los 1.000 millones de euros en el último ejercicio). Hemos sabido aplicarle sentido común a los negocios".


Pregunta: Su aparición en el mundo del Barcelona ha revolucionado al entorno azulgrana.


Respuesta: Soy un vecino que no genera indiferencia, pero el Barça me ha permitido comprar el piso y a partir de ahora no tengo ningún interés en salir en los periódicos todos los días.


P: ¿Cómo crea su fortuna José Elías?


R: Yo se lo debo todo a Audax, aunque no fue la empresa que fundé. Nace Audax porque me arruino. Soy ingeniero industrial y mi padre era lampista. De hecho, yo también fui lampista. Entonces llegó la crisis inmobiliaria y una empresa que se llama Coperfield me enganchó 3 millones de euros y me borró del mapa de una semana para otra. Con los últimos 3.000 decidí montar una empresa energética para volver a mis orígenes. La última vez que lo hice, Endesa vino y se me llevó los clientes, pero esta vez tenía tiempo y nada que perder.


P: ¿Solo se dedica a Audax?


R: No, ahora mismo tengo cuatro líneas de negocio: energías renovables; 5G, transformación digital e infraestructuras renovables; medicina; y estoy invirtiendo en alimentación saludable. Me encanta generar industria, tener empleados.


P: Al poner su nombre y apellido en Google una de las búsquedas sugeridas le adjetiva como 'independentista'. ¿Usted lo es?


R: No soy independentista. Mi mentalidad es sociata. Creo que Xavier García Albiol lo está haciendo muy bien en Badalona y entiendo a quien ha visto la independencia como una salida a un problema sin solución.


P: ¿Ha hablado de política con Joan Laporta?


R: No, nunca he hablado con él ni de política ni de independentismo, y eso que hemos hablado unas 15 veces.


P: ¿Ha tenido algún desacuerdo con Laporta durante las negociaciones del aval?


R: La única discusión que hemos tenido es que no queremos líos, los de Audax no queremos salir salpicados. El mundo del fútbol es muy complejo y hay que llenar muchas páginas de diario cada día. El Barça es un escaparate mundial que te permite estar en el foco y eso significa muchas veces hacer negocios, algo que a mí no me preocupa. Yo sigo desayunando por 2 euros y medio en el bar de aquí abajo, y tengo dinero para vivir 50 vidas con el ritmo de vida que llevo. Además, ya me he comprado el Lamborghini y el helicóptero, con lo cual no tengo ningún interés en almacenar más dinero.


P: ¿Cuándo conoció a Laporta?


R: El 13 de enero de 2019, poco después de que Audax facturara más de 1.000 millones de euros y Eduard Romeu me preguntara qué había de lo suyo (Elías le había prometido que al superar esa cifra le ayudaría a ser presidente del Barça). Entonces yo le dije que fuese a hablar con los que saben cómo funciona y Eduard me presentó a Laporta. Intentamos conocer a Víctor Font y no fue posible, hablamos con Jordi Farré y estuve a punto de sentarme con Toni Freixa, pero por agenda no coincidimos. A Laporta fuimos a conocerlo a su despacho.


P: ¿Usted llegó a hablar con Jaume Giró, el que tenía que ser el vicepresidente económico del Barcelona?


R: Una empresa es como el ajedrez y hay tres tipos de piezas: los empleados que son peones, los que van avanzando y realmente curran y hacen grande o pequeña la empresa; una serie de directivos, que son la torre, el alfil y el caballo; y el rey y la reina, que siempre están y son los últimos que se exponen.


P: ¿En qué lugar se situaba Giró?


R: El rey y la reina son los accionistas y los altos directivos son las piezas intermedias, las cuales normalmente juegan con más agresividad que el rey y la reina porque tienen que estar dispuestas a sacrificarse en un momento dado. Cuando cambian el rey y la reina en la partida suelen cambiar también el color de las piezas intermedias.


P: Lo que está sucediendo ahora en el Barça...


R: Obviamente, como pasa en todos lados. Lo que sucede cuando hablas con personas como Isidre Fainé o Jaume Giró, que son piezas intermedias, es que son el súmum de la agresividad porque están todo el día pendientes de que alguien les corte la cabeza, con lo cual ellos juegan mucho a la estrategia, a defenderse. Giró lo que quería era poner sus vicepresidentes, tener controlada en todo momento la situación.


P: ¿Pero llegó a hablar con usted?


R: A mí me pidió quedar para comer tres semanas antes de lo del aval y le dije que yo solo había venido a ayudar a mi amigo (Eduard Romeu) y que me dijeran cómo lo iban a hacer para decirles sí o no. Yo no quiero estar en la lucha del Barça y Eduard tampoco, si tuviese que poner la mano en el fuego por alguien sería por él y por pocos más.


P: ¿Cómo es Romeu?


R: Eduard es diácono, el paso previo a sacerdote, es súper especial, súper buena persona y súper humilde. Yo soy más egoísta que él. Eduard te puede contar historias de cuando se fue a hacer misiones en África que flipas. Desde que aparecimos en la escena del Barça nos han buscado trapos sucios, pero yo no tengo ninguna alfombra que levantar ni le debo nada a nadie porque nadie me ha ayudado.


P: Se habló de que usted estaba dispuesto a poner 70 millones de euros del aval de Laporta. ¿Realmente es así?


R: Yo cuando voy a los restaurantes a comer es porque normalmente llevo dinero en la cartera para pagar. Dicho esto, no sé si me apetecía ese día la paella. No sé si hubiese puesto 70 millones, sinceramente. Aunque el momento de presión era muy alto. Por la mañana nos faltaban 20 millones, yo estaba preocupado. Me dejé de preocupar cuando me llamó una persona del Banc Sabadell para informarme de que estaban llamando a la gente para ir a la notaría. A ver quién era el valiente que una vez en la notaría, con los periodistas abajo, decidía no firmar. Ahí me empecé relajar.


P: ¿Estaría dispuesto a pagar los 'title rights' del Nou Camp Nou?


R: Sería un honor para mí, pero yo no tengo tanto dinero como para pagar eso. Yo no tengo 350 millones para ponerle el nombre al Camp Nou. De hecho, dudo que ninguna empresa española le vaya a poner el nombre al estadio, es muchísimo dinero. A mí, por ejemplo, me propusieron ponerle el nombre al pabellón del Joventut a cambio de 600.000 euros al año y dije que no, que era una locura. Mis funciones de financiación del Barça han acabado aquí.


P: ¿Entrará de alguna manera en el club?


R: No tengo ningún interés en ser vicepresidente. Llevo cuatro o cinco días pensando en qué voy a hacer en el club. Laporta me preguntó qué quería ser, y la verdad es que no lo sé. Directivo no puedo ser, y además yo tengo poco tiempo libre y lo quiero dedicar a mi familia, a mis amigos y a volar. Participo en la Comisión del Espai Barça porque soy un apasionado de la construcción y si no me lleva mucho tiempo me dedicaré a eso. Y quizá me gustaría vincularme con el área de sostenibilidad y medio ambiente.


P: ¿Cómo se define usted?


R: Prefiero ser sociable que listo, no me considero inteligente, sino espabilado. Con eso más o menos la vida te va bien. Y a esto tienes que sumarle el punto de suerte. Pero la suerte te puede pillar en casa a las 12 del mediodía o trabajando.


P: ¿Cómo eran sus padres?


R: Yo tenía devoción por ellos. El sentido común me lo dio mi padre y mi madre el hecho de partirme la cara por los últimos 50 euros. Si la mitad de las administraciones se gestionaran con el criterio económico de mi madre tendríamos superávit económico.


P: ¿Y cuáles son los valores con los que educa a sus tres hijos?


R: Siempre les digo que hay cuatro cosas básicas que dependen de ellos en la vida: ser buena persona; saber sumar, restar, dividir y multiplicar, para el resto tienes Google y una calculadora; saber inglés como si fueses el hijo de la Margaret Thatcher, y si puedes saber chino mejor, y alemán también; y saber socializar, porque he visto grandes talentos que están encerrados en una habitación, incapaces de socializar con el de al lado. Yo cuando sacaba más de un 6,5 en la facultad me cabreaba porque pensaba que podía haber estado más tiempo jugando al futbolín en el bar. Mis amigos son los de hace 20 años, con los que sigo comiendo una barbacoa el sábado en su casa y al siguiente en la mía.


P: ¿Cuál cree que es el secreto de su éxito empresarial?


R: Me di cuenta de que el mundo de las energías renovables estaba copado por las cuatro o cinco grandes compañías y hacían una cosa muy mal: a los comerciales solo les pagaban una vez en la vida. Cambié el modelo, fue disruptivo. También les pagué la renovación y los comerciales vieron un futuro en mí. También me di cuenta de que venía la crisis, de que bajaría la demanda y el precio también. Y fui un 30% más barato que mi competencia.


P: ¿Alguna otra receta?


R: No hay nada más barato que el hecho de que salga el sol y que haga viento. En cambio, yo estaba peleándome en Latinoamérica por el gas y me di cuenta de que este tenía un coste y de que se debe quemar para generar otra energía. En cambio, el sol ya está en Latinoamérica.


P: ¿En qué momento de su vida se encuentra?


R: Yo tuve una crisis de los 40 muy mala, se me está yendo el tiempo en la vida. Desde los 20, los minutos se convierten en segundos. Aunque estoy viviendo unos 40 muy buenos, intentando disfrutar mi vida al máximo.


Sergi Escudero-Francisco Ávila

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