ENTREVISTA ED

Joan Jordán: "Si tuviéramos que jugar mañana, el equipo estaría preparado"

22.03.2020 | 08:42
Joan Jordán se entrena en casa para estar preparado cuando toque volver a la competición.

Como toda España, ESTADIO se queda en casa. Este diario se esfuerza cada día, teletrabajando para que el lector tenga en su mano el mismo periódico de siempre, sin que se aprecie demasiado que los redactores están fuera de la redacción y todo resulta mucho más complejo. Y más frío, también. Lo habitual habría sido ir a la ciudad deportiva del Sevilla FC, estrechar la mano de Joan Jordán -que saldría de la ducha tras entrenarse- para sentarse a su lado un rato y charlar de fútbol con sólo una grabadora entre entrevistado y entrevistador.

Sin embargo, el temido coronavirus lo ha cambiado todo. Pero la vida debe seguir y no puede detenerse. Este periódico está cada mañana en los quioscos y el jugador nervionense se ejercita a diario desde casa (con permiso de su pequeñaja) "para estar a tope" cuando todo vuelva a la normalidad y pueda retomarse una temporada que frenó en seco justo cuando el Sevilla había superado la mini crisis de febrero y afilaba ya su colmillo antes de recibir en el Sánchez-Pizjuán a la Roma y al Betis.

Hasta entonces, hay que adaptarse a las circunstancias y la cita con Joan Jordán en la Carretera de Utrera se convirtió en una llamada telefónica que atendió amablemente para relatar cómo vive los días de incertidumbre que sufre toda la sociedad mundial, además de para hacer balance de cómo ha ido hasta ahora su primera campaña en el Sevilla. Y lo hace con un optimismo muy necesario. Hacen falta más tipos como él.

- ¿Cómo se adapta a esta difícil situación?
- Pues hasta llevo contados los días que llevamos encerrados; pero bueno, adaptándonos a una situación desconocida para todos. No es fácil, porque estamos acostumbrados a una rutina muy intensa, que es la que nos gusta, para ahora hacer casi todo lo contrario: todo el día metido en casa, que eso no lo haces ni de vacaciones. Y nada, llevándolo de la mejor manera posible. No sé cuántos días más estaremos así, ni si en el día 10 o día 15 explotaré, pero de momento lo llevo bien.

- ¿A qué se aferra?
- Busco el lado positivo, que es el tiempo que estoy pasando con mi hija. Tiene sólo ocho meses y ahora la tengo todo el rato al lado. Me suelo levantar cada día ya concentrado en el entrenamiento, doy los buenos días y me voy. Entonces, eso es lo bueno, que comparto momentos con mi familia que no había tenido hasta ahora. Sí, hay momentos que nos subimos por las paredes, pues como todos...

- El club les pone un plan personal para no perder la forma estos días; pero lo que es imposible llevarse a casa es el contacto con el balón, el choque con el compañero, las constantes correcciones del míster...
- El trabajo que nos han puesto desde el club es buenísimo. Yo estoy haciendo todo al pie de la letra y estoy plenamente convencido de que si mañana tuviéramos que jugar un partido, el equipo estaría preparado. Igual si pasa más tiempo, se notará un poco más, pero más allá de los ejercicios físicos, de ese contacto con el balón y con los compañeros, creo que donde más se nota es en lo mental. No tienes la mentalidad de saber que es día de partido y hay que mejorar, crecer... Falta ese espíritu competitivo que sólo lo da la competición. El tono físico no se va a resentir si este parón no se demora demasiado, lo más importante es lo moral.

- El reto es motivarse en medio de tanta incertidumbre.
- Sí, pero he de decir que, más profesional que estoy siendo ahora igual no lo soy durante la temporada; porque estoy llevando más al límite que nunca el control de la alimentación y los entrenamientos. No son vacaciones, es todo lo contrario. Es más duro controlar lo que como y trabajar para estar lo mejor posible cuando volvamos a los entrenamientos. Creo que estoy siendo más profesional que nunca. Nadie 'hace el tonto' en su casa. Tenemos unos objetivos muy ilusionantes ante nosotros y hay que estar preparado para volver lo mejor posible.

- El Sevilla acababa de superar su mini-crisis de febrero con una goleada en Getafe y un punto vital en el Wanda para asentarse en zona Champions, en la tercera plaza, justo antes de recibir a la Roma y al Betis. ¿Cómo afecta el parón a ese resurgir?
- Creo que la temporada en sí estaba siendo bastante buena. Hemos estado siempre dentro de los objetivos. Vamos a jugar un mínimo de 50 partidos y es imposible no encadenar dos o tres partidos sin ganar a lo largo de la temporada. Imposible para cualquier equipo. A nosotros sólo nos ha pasado en febrero y eso quiere decir que estamos a un nivel muy alto en todos los aspectos. Competimos muy bien, ése es nuestro ADN y luego estamos más o menos acertados según el día. Estábamos en un momento muy bueno y el coronavirus nos lo ha cortado, pero ya digo que soy positivo y voy a pensar en que este parón nos va a venir genial para tener esa chispa tan necesaria en el tramo decisivo.

- A principios de temporada entró en una prelista de Robert Moreno y es uno de esos jugadores que llaman a la puerta de la Roja. Es difícil entrar en una selección que tiene el grupo hecho, pero con un año de plazo tendrá más margen para poder convencer a Luis Enrique.
- Estuve en una prelista, es verdad, y no le voy a engañar: es un sueño para mí y es uno de mis objetivos a corto o medio plazo. Trabajo para que se dé, pero mi cabeza está en el Sevilla y es aquí donde tengo que dar mi mejor versión y donde tengo que seguir creciendo más y más. Si lo consigo, sé que el objetivo de la selección estará más cerca.

- ¿Responde el Sevilla a lo que esperaba de este club cuando dio el 'Sí' a Monchi?
- Sí, sí, sí... Sigo el fútbol de cerca, hablo con gente y sabía el club al que venía, su exigencia, su ambición, ilusión, ganas... Cuando estás dentro lo vives todo de una manera mucho más intensa y real. Estoy muy contento de que me dieran esta oportunidad, que creo que merecía, y trabajo para aprovecharla.

- Suma 32 partidos de 36 en una temporada que empezó como titular, aunque solía ser el primer elegido para los cambios, luego pasó una fase en la que alternó alguna suplencia y en los últimos meses ha sido inamovible. ¿Cómo valora el rol que tiene en la plantilla?
- Si en verano me dicen estos números los habría firmado con los ojos cerrados. Hace tres años estaba jugando en Segunda en el Valladolid, después de salir del Espanyol porque no me querían... es así. Después de dos años muy positivos en Primera con el Eibar, asentarme en un club tan grande como el Sevilla me hace sentirme muy orgulloso de lo que estoy haciendo. Es verdad que me siento importante, que estoy jugando muchos minutos, que mi rendimiento ha sido inmediato y he asimilado muchas cosas en poco tiempo. Esto es lo más difícil que he hecho en mi carrera. Creo que mi personalidad me ayuda y estoy convencido de que voy a acabar muy bien la temporada y, sobre todo, que el año que viene voy a ser aún más importante.

- ¿Por qué?
- Porque creo que me estoy empapando de conceptos muy importantes y estoy convencido de que la temporada que viene voy a dar un pasito más, porque me pasó en el Eibar. Mi primera temporada allí fue muy similar a esta, aunque ahora me siento mejor jugador y asumo un nivel de exigencia mucho más alto. Tengo muchísima confianza en mí y sé que va a ir todo muy bien en el futuro.

- La versatilidad de su juego ayuda. Brilló en Ipurua en un doble pivote, está jugando habitualmente como volante y en el derbi aplazado tenía todas las papeletas para ser pivote ante las bajas de Fernando y Gudelj.
- Puedo adaptarme bien a todas las posiciones del centro del campo. En el Eibar jugué incluso en banda, de segundo punta, de mediapunta... La banda no es lo que más me gusta, pero cuando me tocaba ahí sabía que a lo largo del partido iba a encontrar situaciones de ventaja para mi juego. Soy positivo y creo que me puedo adaptar a todo; pero es verdad que donde más cómodo me sentí es en el doble pivote o de interior en este 1-4-3-3. Puedo jugar perfectamente de '5'. La clave es tener confianza y que al equipo le estén saliendo bien las cosas. Depende de las circunstancias, pero si en el derbi me hubiese tocado jugar de pivote, lo habría hecho sin problemas. Creo que he ido mejorando en muchos conceptos a lo largo de toda la temporada.

- Un dato que quizás desconocen muchos es que su debut en Primera división fue precisamente contra el Sevilla. Salió por Abraham en la segunda parte de un 1-2 en la 14/15. ¿Pensó en ello cuando le llamó Monchi?
- Me lo comentó mi padre y algún amigo; pero a mí cuando me llama Monchi no pienso '¡Qué casualidad, yo debuté contra el Sevilla!'. Sí recuerdo aquel día, fue un orgullo para mí debutar contra un club como éste. Recuerdo ver a los jugadores y decir: 'Qué difícil es estar en un equipo así'. Ahora estoy contento de jugar aquí y creo que es fruto al trabajo de tantos años atrás.

- En aquel equipo estaban compañeros suyos como Banega, Carriço o Navas (que ese día no jugó). Con el argentino coincidió además por sus puestos. Él es un jugador que, como usted, ha jugado en todas las posiciones de la medular y el año que viene deja una vacante. ¿Es una referencia para usted?
- En ese momento, veía súper lejos, muy difícil, compartir vestuario con jugadores como Éver o Navas. Para mí es un privilegio jugar al lado de jugadores como ellos y, en el caso de Éver, lo que diga yo de él es poco, porque ha dado mucho al Sevilla y ha sido muy importante en el fútbol de Europa. Cuando firmé por este club estaba encantado de poder aprender de él y empaparme de todo su fútbol. El año que viene se va, pero esto sigue. Cada año entran y salen jugadores. Es algo normal en un club como el Sevilla, que pase lo que pase siempre está arriba.

- Se siente en deuda con el Sánchez-Pizjuán tras el ambiente enrarecido y los pitos de los últimos partidos en casa.
- Necesitamos a la afición en este tramo final de la temporada y sabemos que van a estar ahí porque son, si no la mejor, una de las mejores aficiones de España sin ninguna duda. Son una pasada y van a responder al máximo. Y, ahora, le hago una pregunta a usted: ¿la afición prefiere ser tercero, ir a Champions pero no ganar tanto en casa como otros años o ganarlo todo en casa pero acabar sexto?

- Buena pregunta. Al final, la mayoría escogería ser tercero, ¿no?
- Es la teoría de la manta corta, si tiras de un lado destapas la cabeza y si tiras del otro, los pies. Si ganamos todo en casa y fuera, somos campeones. Ganar es algo muy difícil. Creo que la temporada está siendo muy buena, aunque los números en casa no son los que querríamos. Ojalá en este tramo final los números sean impresionantes; pero sin empeorar los que estamos teniendo fuera de casa, porque estaríamos en las mismas. Queremos mejorar y somos ambiciosos. Ahora vendrán partidos muy importantes (Roma y Betis para empezar) y sabemos que si le damos los resultados buenos ellos van a ayudarnos. Este verano, con todo lo que hemos pasado, vamos a disfrutar juntos con los objetivos en la mano.

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