El mundo del tenis, a punto de estallar
La protesta de los jugadores contra el reparto en los Grand Slam escondía los verdaderos motivos, que Shelton y Djokovic han sacado a la luz y que auguran un futuro cercano muy tenso

Novak Djokovic se encara con el públicoImago
Los principales tenistas del circuito anunciaban este lunes el final de su protesta y de la amenaza de posible boicot en los Grand Slam después de que Wimbledon subiera los premios un 20%.
La protesta no era muy contundente, pues lo único que estaban haciendo era reducir sus comparecencias ante la prensa a 15 minutos, pero era sólo el principio, un aviso que amenazaba con un boicot, como había anunciado la propia número uno del mundo Aryna Sabalenka.
Lo que pedían tanto en Roland Garros como en Wimbledon es tener una mayor parte del pastel de las ganancias que se llevan los grandes torneos. Y que, según los tenistas, era desproporcionada con lo que luego repartían en premios.
Unos cambios que sólo afectan a los 'más ricos'
La excusa era que, si bien ellos, los que ocupan los primeros puestos del ránking, no tenían motivos para quejarse porque ingresan millones de euros, hay muchos otros tenistas, los que están por debajo del 200, que sobrevivien para poder competir cada año y que apenas tienen ganancias entre lo que ingresan y gastan a lo largo del año.

La realidad es que esos tenistas no juegan las previas ni los cuadros finales de los Grand Slam, por lo que esta subida les va a afectar poco. Pero era una excusa más para justificar su protesta.
Al final, la protesta va mucho más allá. Como también el hecho de que estén todo el año manifestando su contrariedad por los Master 1.000 de dos semanas.
Ben Shelton aclara que lo que quieren es más poder
Ben Shelton desvelaba lo que se escondía de verdad tras esta protesta: un mayor poder de los tenistas en las decisiones que se toman en el circuito.
"Esto se hace desde el punto de vista de los ingresos, pero también desde el del bienestar de los jugadores. El US Open es básicamente un torneo de tres semanas en este momento, 21 días, y cosas que preocupan a los jugadores. Desde fuera, mucha gente lo ve simplemente como una cuestión de dinero. No es solo una cuestión de dinero", reconocía el joven norteamericano.

"Se trata más bien de otras decisiones que se toman sin la participación de los jugadores, de tener realmente a un jugador asesorando, por así decirlo, en los Grand Slams y de que tenga voz y voto; como por ejemplo, cuántos días duran los torneos, si se añade un día extra y cuáles son las implicaciones de ello", añadió el norteamericano, que calificó de "agotadores" los Master 1.000 de 12 días y de "insostenibles" para muchos tenistas.
A esa lucha por el poder se ha unido Novak Djokovic desde otro frente. El tenista serbio creo un sindicato separado de la ATP (Asociación de Tenistas Profesionales) y este lunes alzó también la voz, desde Wimbledon, en este momento en el que todo se está caldeando.
Novak Djokovic habla de la nueva realidad del tenis
"Las estadísticas muestran que cada vez hay más lesiones, y creo que debemos analizar esta situación. La primera perspectiva es claramente el aspecto comercial, que ahora domina nuestro deporte. Constantemente intentamos aumentar el valor económico del tenis creando torneos más largos, extendiendo su duración y añadiendo nuevos eventos a un calendario que ya está extremadamente saturado", avisaba el exnúmero uno del mundo, quien también pedía un cambio estructural en el juego y en la forma de ofRecer el tenis a los jóvenes.
"Los hábitos de consumo deportivo han cambiado, la capacidad de atención se ha modificado y necesitamos comprender esta nueva realidad. (...) Es obvio que los jóvenes pueden ver los torneos de Grand Slam, pero no necesariamente pasarán cuatro o cinco horas al día viendo un partido", argumentaba un Djokovic que pedía torneos con formatos más dinámicos, partidos más cortos y propuestas más adaptadas a este modelo de consumo.
Aquí todos quieren entrar en la 'guerra' que se avecina y que de momento ATP e ITF -ahora World Tour- han logrado detener y ocultar. El dinero saudí amenaza con cambiar el circuito y hasta los Grand Slam. Los jugadores piden abiertamente cambios y están contrarios a las últimas decisiones de la ATP. Nadie está contento y si no se sientan todas las partes y se ponen de acuerdo con lo que llega, esto va a estallar en un futuro no muy lejano.