Pogacar ganó la Milán-San Remo sin saber que su bici estaba rota
El ciclista compitió parte de la carrera con una fisura en el cuadro de la que no fue consciente hasta después de bajarse de la bicicleta

Pogacar tras conseguir la victoria en la Milán-San RemoImago
Tadej Pogacar ha sumado su primera Milán-San Remo a un palmarés que ya parece no tener techo, pero lo ha hecho con un factor de riesgo que nadie se imaginaba durante la carrera. El ciclista esloveno del UAE Emirates-XRG cruzó la meta en primer lugar sin saber que el cuadro de su bicicleta estaba fisurado, un detalle que solo salió a la luz cuando la competición ya había terminado.
Pogacar compitió con un handicap inesperado
Fue Bostjan Kavcnik, el mecánico de confianza del cuatro veces ganador del Tour de Francia, quien descubrió el daño. Al realizar la revisión técnica tras la classicissima, no ocultó la sorpresa al ver una grieta que, por fortuna, aguantó hasta el final sin provocar un accidente: ''Nos dimos cuenta de los desperfectos tras acabar la carrera. La vaina trasera estaba dañada, pero por suerte no cedió. Si Tadej hubiera sabido en qué estado estaba la bici, no hubiera bajado tan rápido, hasta el punto que hasta Pidcock le costó seguirlo. Hubiéramos parado a cambiarla''.

El origen de la avería estuvo en la caída que sufrió Pogacar a falta de 34 kilómetros para concluir la competición. Pese al fuerte golpe en el costado izquierdo y a llevar el culotte roto, el esloveno logró reengancharse al grupo principal para luchar por la victoria. De hecho, no se limitó a rodar en el pelotón, sino que afrontó los descenso a velocidades de entre 80 y 90 kilómetros por hora. Además, el momento de mayor tensión mecánica para el cuadro llegó en el esprint final frente al británico Tom Pidcock, del Pinarello-Q36.5. Es precisamente ese esfuerzo cuando se aplica más potencia en al estructura de la bicicleta y cuando el riesgo de rotura es más elevado.
La liberación de Tadej
Más allá de este contratiempo que se conoció post carrera, Pogacar confesó sentir un ''gran alivio'' al llevarse la carrera y bromeaba sobre que si vuelve a San Remo ''será solo para comer focaccia'': ''Ahora puedo dejar de ir a San remo todas las semanas, o incluso dos veces por semana, para entrenar. Es muy duro mentalmente ir a entrenar a San Remo durante todo el invierno. Esta carrera exige mucho esfuerzo, también mental. Es una de las carreras más impredecibles que he corrido. Creo que es una de las carreras más impredecibles del mundo'', comentaba en unas declaraciones recogidas por CyclingNews. Sea como fuere, Pogacar es el ganador del primer monumento de la temproada.