Messi se abre como nunca: soledad, terapia, familia y la Selección argentina

El astro argentino considerado como uno de los mejores jugadores la hisotria, Leo Messi, repasó su lado más íntimo en una entrevista distendida, hablando de salud mental, rutina, familia y recuerdos del Barcelona, mientras el horizonte deportivo vuelve a señalar un posible último gran desafío: intentar levantar un segundo Mundial con la Selección argentina este verano

Pablo RivasPablo Rivas 5 min lecturaSin comentarios

Si a Lionel Messi le queda algo por conquistar en el fútbol, no pasa por engordar un palmarés ya inabarcable. El reto, si existe, es emocional y simbólico: intentar levantar un segundo Mundial con Argentina y cerrar el círculo de una carrera que ha marcado una era. A sus 38 años, con el Inter Miami como su club actual y la Selección en el horizonte, el argentino atraviesa un momento de reflexión serena, muy lejos del ruido competitivo de otras etapas.

En una entrevista concedida a Luzu TV, Messi mostró una faceta poco habitual. Lejos de discursos prefabricados, habló de su día a día, de manías, de familia y de cómo ha aprendido a convivir con sus propias contradicciones. “Soy más raro que la mierda”, soltó entre risas, antes de explicar algo que define bien su presente: la necesidad de estar solo. En una casa llena de vida, con tres hijos corriendo constantemente, Messi reconoce que busca momentos de silencio para recargar energía.

La rutina como refugio personal

El campeón del mundo se definió como una persona estructurada, casi obsesiva con el orden. “Si tengo el día organizado de una manera y algo cambia, ya me altera”, confesó. Su estado de ánimo, admite, depende de pequeños detalles que rompen la rutina. No es una rareza impostada, sino una forma de protegerse después de años de exposición constante.

También habló con naturalidad sobre la salud mental, un terreno que durante mucho tiempo fue tabú en el fútbol. Messi reconoció que hizo terapia durante su etapa en el Barcelona, aunque hoy ya no acude a los profesionales. “Soy de guardarme las cosas, de comerme los problemas yo solo”, explicó. En lo deportivo, siempre tuvo un apoyo clave: su padre. “Fue siempre mi viejo”, resumió, dejando claro que ese vínculo fue fundamental en los momentos de mayor presión.

El peso de vestir la camiseta argentina

Uno de los discursos más sinceros llegó al recordar sus años más duros con la Selección. Mientras en Barcelona todo fluía, en Argentina la historia era distinta. “Iba y era un bicho raro. Me puteaban, no se nos daban los resultados”, recordó. El sufrimiento, sin embargo, no fue tanto suyo como de su familia, que se quedaba en el país y absorbía críticas y debates televisivos que él prefería evitar.

Ese contraste marcó profundamente al futbolista, que aprendió a mirar siempre hacia adelante, partido a partido, sin detenerse demasiado en el ruido externo. El tiempo, y sobre todo el Mundial de Qatar, terminaron por poner cada cosa en su sitio.

Proyectos, anécdotas y un Messi más relajado

La charla también dejó espacio para temas más livianos. Messi explicó cómo nació la Messi Cup, un torneo pensado para jóvenes, impulsado desde su etapa en Inter Miami. “La intención es que quede marcada para todos los clubes”, explicó, destacando su lado más formativo.

Hubo lugar incluso para el humor. Recordó el famoso vídeo del ‘trencito’ tras ganar la MLS Cup y reconoció, entre risas, que para bailar necesita “estar un poquito escabiado”. Confesó su gusto por el vino y relató su relación con artistas como Bad Bunny, con quien ha coincidido en campañas publicitarias.

Messi no juega desde hace un mes, cuando se coronó campeón de la MLS Cup con una actuación brillante. Ahora disfruta de las fiestas junto a su familia, sin prisas. El fútbol sigue ahí, pero ya no lo ocupa todo. En el horizonte asoma el Mundial, quizá el último. Lo que venga después, para Messi, parece secundario.