Marc Casadó descarta al Galatasaray y se aferra a su sitio en el FC Barcelona
Marc Casadó, centrocampista del FC Barcelona, ha rechazado la opción del Galatasaray pese a la pérdida de protagonismo con Hansi Flick. El canterano prioriza seguir en el Barça, convencido de que puede volver a ser importante en un contexto de competencia creciente y decisiones aplazadas al verano

Marc Casadó seguirá en el BarçaCORDON PRESS
El futuro inmediato de Marc Casadó no pasa por un cambio de aires en este mercado invernal. A pesar de haber quedado relegado a un papel secundario en las últimas semanas, el centrocampista del Barcelona ha decidido descartar cualquier salida en enero, incluida la opción del Galatasaray, uno de los clubes que había mostrado interés por su situación. La idea del futbolista, salvo giro inesperado, es clara: continuar en el Barça y pelear por una nueva oportunidad.
La decisión llega en un momento delicado a nivel deportivo. Hansi Flick ha evidenciado en partidos recientes que Casadó no es ahora mismo una prioridad en la rotación, como se vio en Praga durante la Champions League, donde Marc Bernal entró al campo y él se quedó todo el encuentro en el banquillo. Aun así, el canterano no interpreta el escenario como definitivo.
Un contexto distinto al del curso pasado
Casadó mira al pasado reciente para sostener su postura. La temporada anterior arrancó en una situación similar, sin protagonismo aparente, y acabó siendo un futbolista importante por circunstancias que nadie podía prever. Las lesiones de Frenkie de Jong y del propio Bernal le abrieron espacio en el equipo, hasta el punto de consolidarse como una pieza útil en el centro del campo y alcanzar la internacionalidad con la Selección española.

Ese precedente pesa en su toma de decisiones. Casadó asume que el contexto ha cambiado, pero también que el fútbol no es lineal y que las oportunidades pueden aparecer cuando menos se esperan. Por eso, pese a la tentación de buscar minutos fuera, ha optado por resistir y competir desde dentro.
El interés exterior y una negativa clara
El interés del Galatasaray se sumó en los últimos días al del Atlético de Madrid, que había sido vinculado al jugador tras la salida de Conor Gallagher al Tottenham. Desde Turquía se apuntaba a una posible ofensiva por Casadó para reforzar el centro del campo del equipo de Estambul, pero la respuesta del futbolista fue negativa desde el primer momento.

A día de hoy, el Barça tampoco se plantea abrir la puerta. Casadó tiene contrato hasta junio de 2028 y una cláusula de rescisión de 100 millones de euros, cifras que reflejan la confianza estructural del club en su perfil. Aunque su valor de mercado ronda los 25 millones, el consenso interno fue retenerlo esta temporada y aplazar cualquier debate al verano.
Competencia creciente en la sala de máquinas
El problema para Casadó no es contractual, sino competitivo. La renovación de Frenkie de Jong hasta 2029 y la apuesta firme por Marc Bernal, también con contrato largo, reducen el espacio en la rotación. Además, el crecimiento de perfiles jóvenes como Tommy Marqués, que está dejando buenas sensaciones en los entrenamientos, incrementa la competencia en una demarcación muy poblada.
Los números reflejan ese retroceso en protagonismo. Casadó solo ha disputado uno de los últimos cinco partidos, en la Copa del Rey ante el Racing de Santander, y acumula 871 minutos en lo que va de temporada. Un registro bajo para un jugador que hace no tanto parecía asentado en la élite.
Un presente condicionado y un verano decisivo
Pese a todo, el Barça no puede permitirse ahora mismo prescindir de efectivos. Las lesiones de Pedri y Gavi han reducido las alternativas en el centro del campo, y cualquier movimiento en invierno se considera de alto riesgo. Por eso, el club remite cualquier análisis profundo al próximo mercado estival.

Ahí sí, Casadó aparece como uno de los nombres que pueden agitar el tablero. Si la situación deportiva no cambia, no se descarta que el Barça escuche ofertas, siempre lejos de decisiones precipitadas. El jugador, mientras tanto, mantiene la calma y la convicción. Hasta entonces, el mensaje del canterano es claro: quedarse, insistir y no renunciar a un sitio que sabe que puede volver a ganarse.